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jueves, 11 de diciembre de 2014

Una redada 'antihomosexual' en El Cairo acaba con 33 detenidos







Más de una quincena de egipcios han sido condenados a penas de cárcel en los últimos meses por "libertinaje"

El Cairo. (EFE).- Un total de 33 hombres, todos de nacionalidad egipcia, han sido detenidos por mantener relaciones homosexuales en un centro de belleza en El Cairo, informó hoy a Efe una fuente de seguridad.

La redada fue efectuada por la policía anoche en este local público, situado en el barrio de Al Azbakiya, que ofrecía servicios de sauna y masajes.

Según la fuente, la policía sabía desde hace tiempo que el local era frecuentado por homosexuales, pero hasta ayer no contó con la autorización judicial para irrumpir en el mismo.

La ley egipcia no persigue explícitamente la homosexualidad, sino "el libertinaje", por lo que los procesados siempre afrontan acusaciones de prácticas inmorales.

Por estos cargos han sido condenados a penas de cárcel más de una quincena de egipcios en los últimos meses, algo muy criticado por organizaciones internacionales como Human Rights Watch.

El pasado 1 de noviembre, un tribunal egipcio sentenció a tres años de prisión a ocho ciudadanos acusados de haber aparecido en un vídeo difundido en las redes sociales en el que se representaba una supuesta boda gay en un barco en el río Nilo.

Uno de los casos más polémicos fue la detención en 2001 de 52 personas en el barco "Queen" en El Cairo, frecuentado entonces por homosexuales. En el juicio posterior, 21 de los encausados fueron condenados a tres años de cárcel y trabajos forzados.


domingo, 23 de noviembre de 2014

Gambia condenará con cadena perpetua los actos homosexuales "con agravantes"








El presidente de Gambia, Yahya Jammeh, ha firmado una ley que castiga con cadena perpetua los actos homosexuales "con agravantes", norma que endurece la persecución de su Gobierno hacia una orientación sexual ya tipificada como delito.

Según denunció hoy Human Rights Watch (HRW), la nueva ley equipara la homosexualidad con el incesto o la violación, y sitúa a los homosexuales como "delincuentes en serie".

Esta modificación del Código Penal fue aprobada el pasado 25 de agosto por la Asamblea Nacional, y ayer fue ratificada por el presidente.

Hace un año, el mandatario gambiano declaró ante la Asamblea General de Naciones Unidas: "Aquellos que promueven la homosexualidad quieren acabar con la humanidad; se está convirtiendo en una epidemia que musulmanes y africanos deberemos combatir".

"Lucharemos contra estos bichos llamados homosexuales o gays de la misma forma que luchamos contra los mosquitos causantes de la malaria, si no de forma más agresiva", remachó.

Aunque las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo ya son consideradas un crimen en Gambia, esta nueva norma introduce penas todavía más duras para los homosexuales.

El cargo de homosexualidad "con agravantes", que estará penado con la cadena perpetua, no queda bien definido en la modificación legal, por lo que dejará abierta la puerta a los abusos de autoridad.

La normativa viola las convenciones internacionales en materia de derechos humanos y aumenta la persecución de este colectivo, al igual que lo hizo la polémica "ley antihomosexuales" de Uganda, anulada por la Justicia del país el pasado agosto, advierte HRW.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Absueltos un británico y un marroquí condenados por homosexualidad en Marrakec


Una pareja de gays, de espaldas, en la playa de Casablanca







El Tribunal de Apelación de Marrakech, en el sur de Marruecos, absolvió al británico Ray Cole y su compañero marroquí que habían sido condenados el pasado octubre por practicar actos homosexuales en esta ciudad.

Según informó este miércoles a Efe Omar Arbib, representante de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) en la ciudad, el veredicto fue emitido el pasado lunes y anula así la pena de cuatro meses de cárcel pronunciada el pasado 3 de octubre por el Tribunal de Primera Instancia de la ciudad sureña.

Tanto el británico (69 años) como el marroquí (22 años) fueron detenidos el pasado 18 de septiembre y juzgados dos semanas después, pero a los pocos días el tribunal accedió a su libertad condicional pedida por la defensa, e inmediatamente después Cole viajó a su país y declaró que nunca regresaría a Marruecos.

Los medios marroquíes vincularon entonces la liberación de los dos condenados con una "presión diplomática y mediática" que habría influido en el caso.

El encarcelamiento entonces de Ray Cole tuvo un gran eco mediático en el Reino Unido donde algunas voces llamaron a boicotear Marruecos como destino turístico.

El artículo 489 del Código Penal marroquí castiga con penas de entre seis meses y tres años de cárcel a "quien cometa un acto impúdico contra natura con un individuo de su mismo sexo", algo que para organizaciones como Human Rights Watch contradice la misma Constitución marroquí o el Convenio Internacional de derechos civiles y políticos que Rabat ratificó en 1979.

La homosexualidad es uno de los mayores tabúes en el islam, y los juicios contra homosexuales normalmente se desarrollan sin ninguna publicidad; de hecho, el caso no ha merecido ninguna atención en los medios oficiales marroquíes.

jueves, 9 de octubre de 2014

El británico condenado por "actos homosexuales" en Marruecos dice que ha pasado "una pesadilla"





Ray Cole, el británico de 69 años condenado en Marruecos por cometer "actos homosexuales" con su pareja, un joven de 20 años de nacionalidad marroquí, ha declarado este miércoles que sus 20 días en prisión han sido una "pesadilla total", ha informado la BBC.
Las autoridades de Marruecos, donde la homosexualidad está considerada como un delito, han liberado este martes al británico, tras haber sido condenado la semana pasada a cuatro meses de cárcel después de que se localizaran en su teléfono móvil imágenes en las que aparecía junto a su pareja.
"He visto cosas que no sabía que existieran. No es una prisión, es un campo de concentración", ha asegurado en sus primeras declaraciones a los medios después de llegar a territorio británico, en el aeropuerto de Gatwick.
Cole ha explicado que las condiciones de la prisión eran "horrendas" y que ha convivido con presos con edades comprendidas entre los diez y los 90 años. "Puedo mover el brazo a duras penas ahora, después de 20 noches durmiendo en el suelo. Sólo quiero ir a casa y dormir en una cama suave", ha añadido.
Cole ha dicho que desconocía la intención de las autoridades marroquíes de ponerle en libertad y, cuando ha sido liberado este martes, ha pensado que los guardias iban a transferirle a otra celda. "Me ofrecieron la posibilidad de pasar la noche en Marruecos o coger el siguiente vuelo (a casa)", ha añadido, después de explicar que los guardias le indicaron que le "enviaban" a casa.
En su llegada a Reino Unido, el británico se ha reunido con sus hijos, Adrian y Gemma Scott-Hake, que han llevado a cabo una campaña para impulsar la liberación de su padre. "Estoy tan orgulloso de ellos, no podría tener una familia mejor", ha declarado Cole, que tampoco sabía nada de la lucha de sus familiares por sacarle de prisión.
"NO SOY UN TURISTA SEXUAL"
Respecto al motivo de su detención, Cole ha explicado que las autoridades de Marruecos, donde las posturas respecto a la homosexualidad están "anticuadas en unos 100 años", "parecían pensar que era algún tipo de turista sexual". "Pero no lo soy ni lo era y no voy a abandonar esto, no puedo", ha dicho.
Según su versión de lo sucedido, un "chico con el que charló" le sugirió que "podía tomar unas pastillas y que todo iría bien".
Así las cosas, el británico ha asegurado que desconoce la suerte que ha corrido su pareja, Jamal Jam Wald Nass, de nacionalidad marroquí y de 20 años de edad, que, como Cole, fue encarcelado por "actos homosexuales".
Cole ha declarado que "lo siente mucho" por Nass y que quiere hacer "todo lo que pueda" por ayudarle. "Creo que el juez debería liberarle a él también", ha dicho. Así, el hijo de Cole ha declarado que se pondrá en contacto con su equipo de abogados para ver de qué forma pueden ayudar al joven.

Liberado el británico condenado por relaciones gays en Marruecos









Ray Cole, un hombre británico de 69 años, acaba de ser puesto en libertad por las autoridades británicas tras ser condenado a cuatro años de prisión por tener relaciones homosexuales con un joven marroquí de 20 años.

Ray Cole, un británico de 69 años, ha sido puesto en libertad por Marruecos. El jubilado había sido condenado a cuatro meses de prisión por tener relaciones homosexuales con su pareja, un joven marroquí de alrededor de 20 años.
La noticia de su liberación y de su vuelta a su casa en Reino Unido la ha dado su hijo Adrian. El joven había puesto en marcha una campaña a través de la organización Change.org para conseguir la liberación de su padre. En apenas unos días lograron cerca de 22.000 firmas para ayudar a la causa. 
"Estamos encantados de anunciar que nuestro padre, Ray Cole, ha salido de la cárcel y está camino a casa. Pedimos a todos que se nos dé tiempo para absorber las noticias y pasar un tiempo con papá", ha anunciado a través deFacebook Adrian Cole.
Tras la condena de Cole el pasado 2 de octubre, su hijo no fue el único que se puso en marcha para conseguir su liberación. Durante este tiempo, varias ONG y organizaciones que luchan en favor de los derechos humanos han iniciado diversas campañas para dar a conocer el caso. 
Ray Cole, que acaba de ser puesto en libertad por las autoridades marroquíes, fue condenado la semana pasada por cometer "actos homosexuales", después de que se encontraran en su teléfono móvil algunas fotos junto a su pareja. 
Cole  había decidido viajar hasta Marruecos para visitar a Jamal Wald Nass, al que había conocido a través de las redes sociales. La detención se produjo cuando ambos se encontraban esperando el autobús en una estación de Marrakech, y por el momento se desconoce si el joven marroquí también ha sido puesto en libertad.
La familia de Cole se ha mostrado muy agradecida con las autoridades marroquíes por "mostrar compasión" y liberarle, según ha informado la cadena británica BBC.

Fuente:http://www.que.es/ultimas-noticias/internacionales/201410080936-liberado-britanico-condenado-relaciones-gays.html

lunes, 6 de octubre de 2014

Marruecos detiene y condena a cuatro meses de cárcel a un turista británico por "actos homosexuales"










Ray Cole, de 69 años, había ido a visitar a un amigo en Marraquesh

Un tribunal marroquí ha condenado a cuatro meses de cárcel a un turista británico de 69 años acusado de cometer "actos homosexuales". Ray Cole, un publicista retirado, se desplazó a principios de septiembre a Marraquesh a visitar a un amigo marroquí, Jamal Jamwaldnass. El pasado 18 de septiembre, en una parada de autobús, unos policías le detuvieron junto a su amigo y le condujeron a comisaría.
Las autoridades no notificaron a nadie su arresto lo que hizo que sus familiares le dieran por desaparecido durante casi una semana. Posteriormente, el 2 de octubre, Cole y su amigo Jamwaldnass fueron condenados a cuatro meses de cárcel. Como prueba en su contra, se aportaron fotografías de ambos amigos juntos que fueron halladas en el móvil del turista británico. Su condena ha llevado a iniciar una campaña en su defensa en las redes sociales, donde se ha acuñado el hastag #freeraycole

Penas de hasta seis años

Adrián Cole, el hijo del condenado, ha asegurado a la web Pinknewsque el juicio ha sido "una farsa absoluta". El joven ha explicado que, cuando el personal del consulado británico intentó visitar a su padre, las autoridades de la prisión les impidieron el acceso asegurando que el hombre se negaba a verles. "Cuando hablé con él me dijo que nadie le notificó que habían venido a verle del consulado", explicó Adrián, que ha denunciado que su padre "está en un celda masificada, en condiciones terribles; tiene que dormir en el suelo".
La homosexualidad sigue siendo un delito en Marruecos, donde está penado con penas que pueden ir hasta los seis años de cárcel en virtud el artículo del código penal marroquí que castigas "actos licenciosos o contra natura con un individuo del mismo sexo".

sábado, 4 de octubre de 2014

MÁS DE DIEZ LESBIANAS SON VÍCTIMAS DE "VIOLACIONES CORRECTIVAS" EN SUDÁFRICA CADA SEMANA








Cada semana, más de 10 mujeres bisexuales o lesbianas son violadas en Ciudad del Cabo para curar su homosexualidad. Sufren las llamadas violaciones correctivas, agresiones individuales o grupales en las que se contagian de enfermedades venéreas, y que sus agresores a menudo concluyen con palizas, en ocasiones fatales. Y suelen afectar a mujeres negras de las zonas más pobres, que en la mayor parte de los casos ni siquiera denuncian, conscientes de que estas agresiones no quitan el sueño a las autoridades.

Irónicamente, Sudáfrica es también conocida como la nación arco iris; uno de los países teóricamente más avanzados en el reconocimiento de los derechos de gais, lesbianas, bisexuales y transexuales (LGTB) de África; el único estado del continente que permite el matrimonio entre parejas del mismo sexo -desde 2006-, y uno de los pocos en aprobar con una ley de equidad homosexual en el trabajo. 

La teoría es una cosa, pero la realidad otra: "Tenemos una de las constituciones más progresistas de África, pero seguimos padeciendo estos crímenes de odio", denuncia a Público Ndumie Funda, dirigente y fundadora de la organización Luleki Sizwe, que desde 2008 asiste a las mujeres que son víctimas de esta barbarie. Teniendo en cuenta el número de mujeres que se ven sometidas a estas prácticas sólo en Ciudad del Cabo -con cerca de cuatro millones de habitantes, menos del 10% de la población total- no es difícil comprender la dimensión de este problema, que afecta también a otros países del continente. 

"Los complejos machistas se unen a la voluntad de cambiar la orientación sexual de una persona; creen que no está bien y no ven otra manera de cambiarla", explica la activista. En los últimos 10 años, más de 30 lesbianas, bisexuales o transexuales han sido asesinadas en este país por su orientación o identidad sexual, pero la inmensa mayoría de los agresores salen impunes, y la legislación no considera estos delitos como crímenes de odio.

"Si el Gobierno se implicase podríamos acabar con algunos de estos crímenes, todo depende de quién controle el país", critica la activista, antes de recordar que hace menos de medio año otra mujer fue violada y asesinada por su orientación sexual, pero los culpables siguen en la calle. "Tenemos que entender la realidad a la que nos enfrentamos, invertir en prevenir estos crímenes de odio, crear una legislación de la que seamos parte", razona.

Es precisamente con esta denominación, crímenes de odio, como describe Funda estos ataques, evitando referirse a ellos como violaciones correctivas. Independientemente de su denominación, el número de casos registrados aumenta , organizaciones LGTB de otros países piden a las turistas LGTB que no viajen a Sudáfrica, mientras plataformas como Luleki Sizwe ayudan a las víctimas y critican a quienes permanecen cruzados de brazos ante esta realidad.

"Apoyamos a las víctimas de violaciones y a todos aquellos que sufren el odio por el mero hecho de su orientación sexual. Hablamos con líderes religiosos, familias, escuelas, comunidades... intentamos que se traten estos temas, hacemos presión, visibilizamos estos crímenes", defiende la activista. 

En 2009, 'Action Aid' cifraba en 500.000 el número de mujeres afectadas por estas agresiones cada año en Sudáfrica. Una de las últimas campañas relacionadas con las violaciones correctivas aseguraba que de cada 25 hombres acusados de asesinato en Sudáfrica, 24 salen en libertad, aunque Funda insiste en que las cifras están siendo revisadas. "No creo que más de cien hombres hayan sido condenados en la historia de Sudáfrica por estos delitos", lamenta.

En 2009 Action Aid cifraba en 500.000 el número de mujeres afectadas por estas agresiones cada año en Sudáfrica. Ese mismo año, el 28% de los hombres entrevistados por el Concilio de Investigaciones Médicas reconocieron haber violado a una mujer, uno de cada veinte confesó haber cometido crímenes sexuales en los últimos años, y en un grupo de 487 hombres cerca del 7% reconocieron haber participado en violaciones colectivas. 

Amnistía Internacional también ha documentado estos crímenes, señalando directamente al Gobierno sudafricano como corresponsable del sufrimiento de miles de mujeres. "La ausencia de una respuesta política y policial adecuada a la proliferación de estos delitos es motivo de continua preocupación, y favorece la comisión de violaciones de derechos humanos puesto que el Estado no cumple con su obligación de proteger de la violencia a un sector de la población", asegura en su informe Cuando el amor es delito: Penalización de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo en el áfrica subsahariana (2013).

El hecho de que estos crímenes sigan teniendo lugar, y aunque de momento las afectadas sean mujeres de raza negra -a menudo de las zonas más pobres- ha hecho que la federación LGTB Colegas recomiende a las turistas lesbianas y bisexuales que no visiten Sudáfrica, para evitar exponerse a estas agresiones.
"En África son muy habituales este tipo de correcciones; piensan que así les hacen un favor, las curan", explica Paco Ramírez, portavoz de Colegas. "La violan, obtienen su satisfacción y de paso la curan del lesbianismo, se da en muchos países de áfrica central", añade.

El activista afirma que, de momento, los hombres no sufren este tipo de agresiones, y recuerda que estas prácticas no pueden considerarse algo aislado, aunque se focalicen principalmente en Sudáfrica. "En otras zonas de África existe la creencia de que, si tienes una enfermedad venérea y haces el amor con una virgen, esta te cura de tu enfermedad", explica, como ejemplo.

Ndumie Funda lucha por los derechos de gais, lesbianas, bisexuales y transexuales desde mucho antes de crear Luleki Sizwe, y sus últimos años de vida han estado muy marcados por estos ataques a las mujeres LGTB. De hecho, Funda bautizó esta plataforma uniendo los nombres de su expareja y de una amiga, ambas fallecidas por distintas enfermedades contraídas durante las violaciones correctivas a las que se vieron sometidas. 

La determinación de Funda a la hora de ayudar a las víctimas es total, y su esfuerzo ha permitido que algunos medios internacionales se hagan eco de la difícil realidad a la que se enfrentan las mujeres sudafricanas. La activista, que no llega a los cuarenta años, reconoce que en otros países de África la situación es peor en ciertos aspectos. 

Uganda aplica la pena de muerte a los homosexuales, y otros 37 países africanos consideran ilegal ser gay, lesbiana, bisexual o transexual. Funda lo sabe, y reconoce que queda mucho trabajo por hacer, pero defiende que su labor debe focalizarse en Sudáfrica, en Ciudad del Cabo, donde están sus raíces. "Sé que las cosas están mal en otros países, pero tengo que centrarme en lo que ocurre aquí. Es aquí donde vivo, aquí está mi lucha".

Fotografía: Ndumie Funda y una víctima de la violencia contra las mujeres LGTB en Sudáfrica (Luleki Sizwe - Facebook).
(Por Alejandro López de Miguel, publicado en publico.es)

viernes, 8 de agosto de 2014

La Iglesia de Liberia cree que el ébola es un castigo divino por "actos inmorales como la homosexualidad"

Cristianos liberianos ezan en Monrovia para que Dios intervenga y erradique la epidemie de ébola en el país. 




"Dios está enfadado con Liberia" y "el ébola es una plaga". A esta conclusión han llegado 100 miembros de la Iglesia liberiana que se reunieron el miércoles en la capital, Monrovia, para discutir el papel que debe tener la institución en la epidemia que sufre África Occidental.
Según recoge The Liberian Observer, los religiosos han recomendado a la población que rece y pida perdón a Dios por "la corrupción y los actos inmorales, como la homosexualidad, que continúan penetrando en nuestra sociedad".
Los líderes religiosos propondrán al Gobierno este jueves que el país se paralice y ayune durante 72 horas (comenzando el próximo miércoles), en las que la población debe limitar sus movimientos y permanecer en sus casas en silencio, sin comer y rezando.
"La Iglesia ha utilizado en el pasado rezos llenos de sinceridad y de fé para pedir la intervención de Dios cuando sufrimos guerras o hambrunas. No perdamos esta oportunidad de rezar todos juntos y dirigirnos a Dios con humildad y arrepentimiento", ha predicado el arzobispo de Monrovia, Lewis Jerome Zeigler.
LIBERIA, EN ESTADO DE EMERGENCIA
El Ejecutivo ha declarado el estado de emergencia durante 90 días para atajar la epidemia de ébola, que ha causado ya la muerte de más de 280 liberianos. "El Gobierno y el pueblo de Liberia requieren medidas extraordinarias para la supervivencia de nuestro Estado y la protección de la vida de nuestra gente", ha manifestado la presidenta del país, Ellen Johnson Sirleaf.
La decisión permite al Gobierno adoptar medidas extraordinarias. La presidenta ha admitido que las acciones emprendidas desde hace dos semanas, como el cierre de escuelas, la fumigación de edificios públicos o la cremación de cadáveres de fallecidos, no han sido suficientes para frenar el brote.
"Pese a esos y otros esfuerzos continuos, la amenaza sigue creciendo. La ignorancia y la pobreza, así como las prácticas religiosas y culturales arraigadas, continúan exacerbando la propagación de la enfermedad", ha señalado Johnson.
Según los datos divulgados el miércoles por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cifra de contagios asciende en Liberia a 516 y la de decesos a 282, desde que el brote se originó el pasado 22 de marzo en la vecina Guinea Conakry.
El brote de ébola que asola África Occidental ha infectado a 1.711 personas, de las cuales 932 han muerto, según el último recuento de la OMS. Esta es la primera vez que se identifica y se confirma una epidemia de ébola en África Occidental, pues hasta ahora siempre se habían detectado en África Central. El presente brote ya se ha convertido en el más letal de la historia.

jueves, 12 de junio de 2014

Uganda presidirá la Asamblea General de la ONU pese a sus leyes contra los homosexuales








La Asamblea General de la ONU estará presidida a partir de septiembre por el ministro de Exteriores de Uganda, Sam Kutesa, elegido este jueves a pesar de las críticas que ha generado su candidatura por las leyes contra los homosexuales aprobadas este año por su país. La polémica no ha impedido a Kutesa acceder al cargo, para el que contaba con el respaldo de los países africanos, a los que correspondía ocupar el puesto. El ministro ugandés presidirá la Asamblea General, que reúne a todos los Estados miembros, durante un año a partir del próximo mes de septiembre.

El ministro ugandés presidirá la Asamblea General, que reúne a todos los Estados miembros, durante un año a partir del próximo mes de septiembre.

Este jueves, ninguna delegación se pronunció públicamente en contra de Kutesa, algo que sí han hecho repetidamente en los últimos días organizaciones no gubernamentales, grupos de ciudadanos y varios parlamentarios estadounidenses.

 "Hay serias dudas sobre el compromiso de Sam Kutesa con los valores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos", dijo la especialista de la división africana de Human Rights Watch Maria Burnett, quien consideró muy "problemático" que éste vaya a presidir el órgano que supervisa la labor del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Según Burnett, el ministro defendió entre otras cosas la "profundamente discriminatoria" ley sobre homosexualidad de Uganda, que ha sido duramente criticada por la propia ONU y buena parte de la comunidad internacional.

Esa legislación aprobada el pasado febrero tipifica la homosexualidad como delito e impone penas de cadena perpetua por actos homosexuales "con agravantes" y el matrimonio entre personas del mismo sexo. También prevé penas de prisión de cinco a siete años por la "promoción" de la homosexualidad o la "tentativa de cometer" o "ser cómplice" de actos homosexuales. Se trata, en definitiva, de una ley que "institucionaliza la discriminación hacia los homosexuales y podría alentar el acoso y la violencia contra personas en razón de su orientación sexual", en palabras de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay.

En los últimos días, al menos dos senadores estadounidenses, Charles Schumer y Kirsten Gillibrand (ambos por el estado de Nueva York), se pronunciaron en contra de la candidatura de Kutesa y una petición puesta en marcha para rechazar su nombramiento logró reunir más de 13.000 firmas. Los promotores no sólo critican la postura del ministro ante la homosexualidad, sino que le señalan como el centro de varios escándalos de corrupción en el país y recuerdan el carácter represivo del Gobierno ugandés. Kutesa, preguntado por la prensa sobre la polémica tras ser elegido, negó las acusaciones en su contra y aseguró que los críticos no están informados correctamente.

Entre sus prioridades al frente de la Asamblea estará la negociación de la nueva agenda global de desarrollo, la lucha contra el cambio climático, el refuerzo del multilateralismo, la resolución pacífica de conflictos o impulsar el papel de la Alianza de Civilizaciones. También centrará esfuerzos en "avanzar en la igualdad de género y el fortalecimiento de la mujer", aseguró en declaraciones a los periodistas.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que ha repetido en innumerables ocasiones su compromiso contra la homofobia, prefirió esquivar hoy el asunto y se limitó a recordar que el trabajo del presidente de la Asamblea debe guiarse por los "principios y obligaciones de la Carta de las Naciones Unidas". Ban felicitó a Kutesa y destacó la experiencia que aportará al puesto gracias a los numerosos cargos que ha ocupado a lo largo de su carrera.


miércoles, 23 de abril de 2014

La "peligrosa desviación" de ser homosexual en Egipto

Archivo; Egipto: Condenan a cuatro hombres a prisión por ser homosexuales








El Gobierno militar sigue manteniendo una política de represión de la homosexualidad. Al no estar prohibida estrictamente, las autoridades recurren a dudosas interpretaciones de las leyes contra la prostitución

Lo que comienza como una fiesta privada en Egipto puede convertirse en un delito de"desviación e indecencia", como ocurre cada vez con más frecuencia en casos en los que homosexuales se han visto procesados por la justicia. 
Amer Fuad participó el pasado 4 de noviembre en una fiesta que se celebró en una villa a las afueras de la capital egipcia, con presencia de alcohol y bailarines, para celebrar la fecha que algunos consideran como el San Valentín egipcio. "Éramos unas 300 personas en la fiesta, cuando de repente entró un policía vestido de civil y arrestó a diez personas, entre ellas la dueña de la casa y la mayoría menores de edad", cuenta a Efe este joven homosexual, de 27 años.
Fuad asegura que la policía "insultó, golpeó y desnudó" a todos los detenidos en comisaría, hasta que los llevaron ante la Fiscalía General, que los acusó de "mantener relaciones sexuales con hombres dentro de la villa" y ordenó que se les hicieran análisis forenses.
"Al Estado egipcio le encanta ser el guardián de la moral social, le gusta controlar al pueblo y por eso intenta demostrar su presencia a la vez que crea un rechazo hacia los gais", denuncia el jurista de la Iniciativa Egipcia para Derechos Personales Adel Ramadan. Tras la destitución militar de Mohamed Mursi, en julio de 2013,han aumentado a un ritmo vertiginoso los arrestos y la persecución de los gais, no tanto de las lesbianas, cuya orientación sexual es menos reconocida por la sociedad, asegura el letrado.
No cuenta con datos concretos de ese aumento de redadas, pero dice que es algo que se ve reflejado en los casos que ha recibido últimamente desde diferentes provincias de Egipto, especialmente en las costeras y en El Cairo. Según Ramadan, la reacción de la policía, como las del fiscal o del juez, es "lógica", porque son miembros de una sociedad caracterizada "por el desconocimiento de la libertad sexual, lo que provoca un rechazo a todo lo que está fuera de su normalidad, a lo que consideran contrario a la naturaleza".
La homosexualidad es técnicamente legal en Egipto, puesto que no hay ninguna ley que la prohíba expresamente, aunque las normas sociales que definen las actuaciones "correctas" se convierten en ley suprema que establece los castigos a los "desviados" de la moral pública. Los tribunales egipcios utilizan otras leyes como las que regulan el "libertinaje" para procesar a las personas homosexuales por cargos como "desprecio de la religión", "inmoralidad sexual" o "prostitución masculina".
Tras varias sesiones judiciales, finalmente Fuad y siete amigos fueron sentenciados en diciembre a tres años de cárcel por violar la ley contra la prostitución. Mientras, el noveno, el organizador de la fiesta, fue condenado a diez años de prisión. La Policía testimonió que los jóvenes estaban "dándose besos y abrazos calientes para liberar energía homosexual", según se puede leer en los informes escritos por la comisaría, que asegura también que había un hombre que llevaba ropa y accesorios femeninos.
El abogado que defiende a Fuad asegura que los análisis del forense ni siquiera demostraron que los acusados hubieran mantenido relaciones con otros hombres. Considera también que se trata de un caso "más político que criminal", en el que las autoridades intentan "demostrar su presencia y enviar un mensaje de que la sociedad es todavía conservadora", aunque ya no gobiernen los Hermanos Musulmanes.
Fuad sigue esperando en libertad la resolución de su recurso, mientras aguarda nervioso un milagro y pide públicamente ayuda a organizaciones internacionales que permitan su vuelta a la normalidad y evitar su ingreso en prisión. Sus padres, cuenta, le han echado de casa y lo han desheredado.
Según el último informe del Centro de Investigación Pew Global, el 95% de los egipcios -sociedad conservadora, predominantemente musulmana- considera que la homosexualidad no debe ser aceptada, una cifra similar a la del resto de países árabes, como Jordania (95%), Túnez (93%) o el Líbano (80%).
Las severas condenas a otras cuatro personas el pasado 8 de abril -sentenciadas a penas de entre tres y ocho años de cárcel por mantener una "conducta desviada e inmoral"- han aumentado la inquietud de los gais en Egipto. Fueron descubiertos vestidos con ropa de mujer y maquillados durante una redada policial en un apartamento en el este de El Cairo, donde se celebraba una fiesta. Ramadan considera que esa sentencia "es un retroceso hacia un viejo escenario en Egipto de ataques contra los homosexuales, que se han convertido en un objetivo del Estado".
Muchos egipcios aún recuerdan la ofensiva de mayo de 2001, con el entonces presidente Hosni Mubarak, cuando la policía detuvo a 52 personas en el barco Queen Boat, frecuentado entonces por homosexuales, y 21 de ellas fueron condenadas a tres años de cárcel y trabajos forzados, desatando una tormenta mediática. Después de esa sentencia, el gobierno de Mubarak inició una persecución de los gais que duró varios años y, a día de hoy, advierte Ramadan, "hay una sentimiento de miedo a que se pueda repetir una campaña como esa".

Aderonke de Nigeria lesbiana y sentenciada a muerte



149.181 personas apoyan esta campaña. Ayúdanos a llegar a 200.000 firmas.
Aderonke de Nigeria fue arrestada, torturada y sentenciada a muerte por ser lesbiana. Su familia fue asesinada. Para salvarse, tuvo que huir al Reino Unido.

Ahora quieren enviarla de vuelta al infierno. Aderonke, como muchos otros solicitantes de asilo LGBT, deberá pasar por un proceso humillante y abusador, que no funciona y que no protege a nadie. El gobierno del Reino Unido ha admitido esta realidad.

Pero si miles de nosotros nos movilizamos, podremos hacer que el Ministerio del Interior de un paso más para terminar con las deportaciones. Firma ahora la petición dirigida a la ministra del interior, Theresa May.

Para firmar pincha en este enlace: https://www.allout.org/es/actions/aderonke-taf

miércoles, 9 de abril de 2014

Condenados a 8 años de cárcel tres homosexuales en Egipto

Activistas africanos protestan por las leyes antigay







El juicio ha procedido rápidamente pues los hombres habían sido arrestados unos días antes

El Tribunal acusa a varios de los retenidos de crear una red de prostitución


Un tribunal egipcio condenó el lunes a ocho años de cárcel a tres hombres y a tres años a un cuarto tras haber sido acusados de realizar prácticas homosexuales. El juicio procedió con gran celeridad, pues los cuatro condenados habían sido arrestados apenas unos días antes, según informa la prensa local. Si bien la homosexualidad está perseguida en el país árabe, esta es una de las sentencias más duras de los últimos años contra la comunidad gay.
En Egipto, no existen leyes que prohíban de forma expresa la homosexualidad, por lo que los condenados habían sido imputados, entre otros cargos, por “conducta desviada” y “comportamientos indecentes”, como suele ser habitual en este tipo de casos. De acuerdo con el fallo judicial, la policía encontró ropa de mujer y productos de maquillaje en la redada que llevó a cabo en la casa de uno de los sentenciados, lo que el tribunal considera una evidencia suficiente de la certeza de los cargos presentados por la Fiscalía.
Además, también se acusó a varios de los condenados de crear una red de prostitución homosexual que tendría como sede un apartamento del barrio cairota de Medinat Náser. Mohamed al-Bagdadi, el presidente de la corte, situada en este mismo distrito capitalino, empleó numerosas referencias religiosas al leer la sentencia, según recoge el periódico egipcio Youm7.
Egipto tiene un largo historial de acoso a la comunidad gay, visto con malos ojos por una sociedad conservadora y religiosa. Incluso durante la era del ex dictador Hosni Mubarak, que lideraba un régimen en teoría laico, eran habituales las redadas policiales a locales y apartamentos donde presuntamente se realizaban actos homosexuales.
El caso más reciente que adquirió notoriedad pública tuvo lugar el pasado mes de octubre, cuando una quincena de personas fueron arrestadas en un gimnasio de al-Marg, un barrio de las afueras de El Cairo, bajo la acusación de organizar fiestas homosexuales.
Numerosos activistas y bloggeros egipcios expresaron en las redes sociales su rechazo a la sentencia, que algunos interpretan bajo un prisma político. “Desgraciadamente, la setencia contra los gays en Egipto es un intento de demostrar que este régimen no es menos islámico que el de los Hermanos Musulmanes”, escribió en su cuenta de twitter la bloggera Nervana Mahmud. El pasado 3 de julio, el Ejército puso fin a un año de Gobierno islamista en Egipto después de varias jornadas de movilizaciones contra el ex raïs Mohamed Morsi, de los Hermanos Musulmanes.

martes, 1 de abril de 2014

lunes, 10 de marzo de 2014

Uganda desata con fervor la caza al gay

Kasha Jacqueline Nabagesera, activista lesbiana de Uganda






Se han registrado 49 ataques alentados por la ley que condena a los homosexuales a cadena perpetua

Evangelistas de EE UU están detrás de la oleada de homofobia

Incluso cuando ríe apoyando la cabeza y las largas trenzas sobre sus brazos delgados, tirados en la mesa; incluso cuando saca la lengua entre dientes, con los mofletes bien inflados, para burlarse de todo un poco; incluso en ese pequeño instante, la ugandesa Kasha Jacqueline parece de paso. Tuerce el gesto para hablar de lo suyo, observa a un lado y a otro, en alerta, y un poco más tranquila, sigue hablando. “Rezo por ti, Kasha, te he visto en el periódico”, le dice un vecino del barrio de Ntinda, al este del centro de Kampala, capital de Uganda. Jacqueline es lesbiana y su nombre aparece en la lista incriminatoria de 200 homosexuales que el diario radical ugandés Red Pepper publicó tras la aprobación y firma presidencial de la controvertida Ley de Antihomosexualidad.
“Este sitio en el que hemos quedado”, desvela Jacqueline soltando la mochila sobre la mesa, atenta al tintineo frenético de los mensajes de móvil, “es el único al que voy, el único en el que me siento protegida”. El local, a la espalda de un centro comercial, está montando las mesas; no hay nadie más, pero los pocos que están la conocen. “Si vienen a arrestarme”, explica con una mueca de consuelo, “los responsables de seguridad y la gente del barrio llegarían corriendo para evitarlo; harían mucho ruido”. Ofrece un cigarrillo y pilla la cerveza con gusto. “A veces, entre todo esto, es lo que más necesitas, el alcohol, y eso es un riesgo”. Tiene miedo a que la agredan. A que lo hagan de nuevo. La última vez fue hace unos días: unos individuos en coche la hicieron saltar de golpe a la acera. La próxima vez, soltaron por su boca, irían en serio.

Jacqueline es lesbiana y nunca, desde que fue consciente de ello en secundaria —“ya me lo advirtió una profesora cuando tenía siete años, aunque no lo entendí”—, lo guardó en el armario. Quizá por este descaro penado en Uganda, Jacqueline es una de las activistas en la defensa de los derechos de los gais más conocidas —junto a Pepe Onziema y Frank Mugisha, también en la lista de los 200—, por su trabajo en la organización Freedom and Roam Uganda (Libertad y Camino, podría traducirse). “Todo el mundo sabe quién soy; la prensa me ha llegado a perseguir hasta el supermercado”. Ya no sale de casa, no coge su coche, no pasea, solo tira de su boda-boda (mototaxi) para ir de un sitio a otro. Para seguir hablando, al límite de eso que la ley criminaliza por ser “promoción” de la homosexualidad. “Sí, por eso también me pueden detener”, sonríe Jacqueline, “pero no voy a dejar de hacerlo ni voy a abandonar este país”.
Desde que el presidente Yoweri Museveni, con el trasero en la silla de mando desde hace 28 años, firmase la ley, apoyado por un comité médico que defiende que la homosexualidad se aprende y desaprende, se han multiplicado los arrestos, agresiones y el acoso a los homosexuales. 52 ataques desde diciembre, según documentan grupos de activistas. No está en la calle, no se palpa, Kampala es una ciudad abierta, luminosa, con un tráfico terrible y arropada por el verde frondoso que nace a orillas del gigante lago Victoria. La homosexualidad, su condena, no es evidente, como tampoco lo es la expresión de la heterosexualidad. Ya decía Museveni en una declaración dirigida a Obama que incluso él perdería el voto si alguien le viera besarse en la calle con su mujer, Janet, con la que lleva casado 41 años.
El presidente estadounidense había amenazado con un cambio en las relaciones bilaterales si la norma progresaba —Washington envía unos 400 millones de dólares (288 millones de euros) al año a Kampala en asistencia—. No sirvió más que para desatar el discurso más patriótico entre los medios afines al Gobierno. También han lanzado sus advertencias el Banco Mundial, Noruega, Suecia, Dinamarca… Si se corta la ayuda, las previsiones de crecimiento económico de un 6% se irán al traste.


Ser africano y gay no es una elección, dice la pancarta de un manifestante en el Orgullo Gay de Kampala (Uganda) en 2012



La redacción de la norma, conocida también como la ley mata al gay, se ha retocado, no obstante, en los últimos tiempos. De la pena capital que incluía el primer texto del parlamentario David Bahati, conocido por su fervor religioso evangelista, se ha pasado a la cadena perpetua por uniones del mismo sexo y a penas de entre cinco y siete años para la práctica del sexo entre gais, su promoción (incluso a través de los medios), la coacción a terceras personas, la incitación a la prostitución de menores, la gerencia de burdeles para homosexuales… La ley, en cualquier caso, no ha entrado en vigor a falta todavía de una orden ministerial. Pocos en la calle conocen este detalle.
A la carrera y esquivando el atasco de Kampala para atender a un cliente detenido, Nicholas Opiyo, abogado experto en derechos humanos, así lo explica: “Da igual que no esté en vigor, las agresiones y la homofobia ya existían, lo que ha hecho la ley es codificar algo que ya se practicaba, les ha dado más poder”. Muchos de los que aparecieron en la lista de Red Pepper han tenido que dejar sus trabajos o domicilios ante la condena pública y el rechazo de su entorno.
¿Siempre fue así? “No; antes, la homosexualidad no era un tema de debate, era privado, pero desde hace 15 años ha habido un gran cambio, llegó el pentecostalismo e inició una campaña contra los homosexuales”, apunta el abogado.
La religión, las nuevas iglesias en alza, las ramificaciones del evangelismo… Por ahí van unos y otros cuando tratan de dar forma a la vía de penetración del odio visceral al homosexual. “El Gobierno necesita del pentecostalismo para llegar a la gente que va todos los días a la iglesia”, continúa entre semáforos Opiyo, “y el pentecostalismo necesita a los políticos para llegar al poder”. Un detalle para marcar esta diferencia: “Antes, Uganda era un país en el que la política contra el VIH predicaba el uso del condón”, dice el letrado, “ahora eso ha desaparecido”. Algún cartel queda, dicho sea de paso. Y en este cambio muchos ven la mano de Janet Museveni, fiel devota también del evangelismo.
Aparca en el juzgado y aparca la charla. “Mira”, aclara Opiyo, “aquí no hay muchos que sepan siquiera de qué se habla, pero todos rechazan el sexo entre hombres, sobre todo el anal, cuando la mayoría de los heterosexuales lo practican”. Y marcha relatando la historia de un conocido transexual que fue detenido en el aeropuerto tras enseñar la foto de su pasaporte. No casaba con su aspecto y se lo llevaron.
Hablando de religiones, en el distrito de Nzambya, en el centro de la capital, en terreno polvoriento plagado de iglesias de toda creencia, se encuentra la sede de la Conferencia Episcopal Ugandesa. No hay quien no se pregunte qué opina de todo esto el catolicismo. Recibe el padre Philip Odii, quien pronto enseña, vaya por delante, un borrador que tiene sobre la mesa para que los obispos valoren y cierren una opinión única sobre la Ley de Antihomosexualidad. Están en ello, pero no parece fácil, porque acaban de leerse la norma. “Nosotros estamos contra cosas como la fornicación, como es sabido”, comenta el risueño sacerdote, “pero [la homosexualidad] no se resuelve con la condena, sí quizá con ayuda”.
¿Qué dirá ese texto que aún se está cerrando? “Ya hemos dicho que defendemos el principio de no discriminación que señala la Biblia”, responde el padre Odii. Hasta ahí pueden leer, por el momento. Con una salvedad: “No estamos detrás de la ley”, dice con sorna. ¿Y los evangelistas? “Ellos sí han presionado”, admite golpeando su puño contra la palma. El guarda del recinto episcopal abre la puerta para despedir, aunque también tiene ganas de hablar. “Oiga, ¿sabe una cosa? El sexo entre un hombre y otro hombre va contra la naturaleza”, dice con un plato de comistrajo de arroz. Tenía razón entonces el abogado Opiyo: de las mujeres nadie se acuerda. “Eso está prohibido, y Occidente nos dice que discriminamos, ¿cómo es en su país?”.
El hombre blanco ha vuelto a traer la religión. Los ugandeses son testigos, más en las pequeñas localidades que en la gran ciudad, Kampala; pero los misioneros llegados sobre todo de Estados Unidos (Kansas, Atlanta, etcétera) no se esconden. Y el evangelismo en general se lleva la palma, aunque se oigan los nombres de movimientos como Religious Right, International Transformation Network, Born Again… Hasta los hay que preguntan por los illuminati, una suerte de secta del Nuevo Orden con la que se han vinculado a varias celebridades. Aquí, en Uganda, también tienen sus seguidores.
Pero si hay una persona que reúne muchas influencias es el parlamentario David Bahati, el padre de la ley contra los gais, al que el periodista Jeff Sharlet ha ligado a Familia, un grupo de fundamentalistas homófobos de Washington. En un restaurante algo desolado del barrio de Naguru —se puede hablar tranquilo—, al noreste del centro de la capital, aguarda la periodista freelance y consultora Patience Akumu. “Si no podemos cambiar de Gobierno”, dice con burla, “pues cambiamos de religión”. “Una nueva religión”, prosigue para analizar el auge de ciertas iglesias, “es una nueva esperanza, da soluciones”.
La clave, según relata Akumu, está en aportar “moralidad” cuando falta todo lo demás y hacerlo con ese ritmo gospel que va sin duda con el espíritu africano. “Antes la gente se dormía en misa”, señala. “Además”, puntualiza, “tienes que entender que vivimos en el tercer mundo, en un país con un 30% de alfabetización y una clase política ignorante”. Akumu, dicho sea, tiene miedo a escribir sobre la homosexualidad.
Unas Iglesias u otras predican contra los gais por amenazar a la familia tradicional y dedicarse a reclutar a niños para la prostitución. Así, en bruto, es la idea que queda en muchos ciudadanos. Volvemos con Jacqueline. ¿Entiende que la juzguen por ser homosexual? “Es muy difícil de entender, pero pase lo que pase, aunque sea dentro de 15 años, esté yo o no esté, sé que esto que está pasando es para bien”. Y después de todo, en su vida privada, ¿puede tener pareja? “Claro, yo la protejo de esto”, asegura con la mano en el pecho. Jacqueline parece, sin duda, de paso, pero nunca víctima de nada.


El texto

Nada dice la ley sobre ser o no gay, siempre y cuando uno no mantenga forma alguna de relaciones homosexuales, promueve o reconozca este tipo de relaciones o contribuya de un modo u otro a ellas. Todo eso, tan abierto, está prohibido en un texto legal acogido por el colectivo gay como un todo vale para encerrar la homosexualidad para siempre. Estos son algunos de los apartados más significativos de la ley:
. La persona que comita la ofensa de homosexualidad, esto es, tocamiento, penetración o estímulo de boca o ano con el pene o algún artilugio sexual, podrá ser condenado a cadena perpetua.
. También podrá cumplir cadena perpetua el que cometa esta ofensa y su víctima sea un menor de 18 años, una persona discapacitada o tenga el VIH; sea el autor el padre o tutor del ofendido o tenga responsabilidad sobre él, o use drogas o cualquier otra cosa para aturdir a su víctima para cometer actos homosexuales.
. Aquel que intente cometer una ofensa de homosexualidad como las definidas anteriormente podrá ser condenado a siete años de prisión.
. También podrá recaer la sentencia de por vida para aquel que pretenda contraer matrimonio con una persona del mismo sexo. La institución o persona que ampare esta unión podrá cumplir hasta siete años de cárcel.
. Recaerá una pena de hasta siete años para el que ayude o induzca a otro a cometer actos homosexuales; para aquel que conspire en este sentido con falas pretensiones o de modo fraudulento, y para el que mediante amenazas e intimidaciones incite a un hombre a o una mujer a comportamientos carnales indecentes con alguien del mismo sexo.
. La persona que participe en la producción, obtención, marketing, difusión, diseminación o publicación de material pornográfico para promover la homosexualidad; la financie o patrocine; use aparatos eléctricos como Internet, películas, móviles para su promoción, o sea cómplice o intente inducirla podrá recibir una pena de cinco a siete años o multa económica.
El 26 de enero de 2011, Kato fue atacado en su casa en Kampala por al menos un hombre que le golpeó dos veces en la cabeza con un martillo antes de huir a pie. Kato falleció de camino al hospital de Kawolo.