martes, 24 de marzo de 2015

China: La batalla legal de los gays

Yang Teng sostiene una escultura de Themis en Beijing. 



Beijing (apro).- El movimiento gay en China mira al pasado 19 de diciembre como un día histórico en el camino hacia la protección de sus derechos: un tribunal declaró que la homosexualidad no es una enfermedad y, por tanto, no debía de ser curada.
Fue el colofón al primer proceso contra una de tantas clínicas que “curan” la homosexualidad en China. En julio pasado, durante la vista oral, una docena de activistas de la asociación de LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) disfrazados de doctores y enfermeras blandían enormes inyecciones y simulaban electrocutar a un sufrido paciente. No son habituales los alegatos públicos gays en China, pero la comunidad era consciente de lo mucho que se jugaba.
El demandante es un treintañero de la provincia de Guangdong que confesaba sentirse traumatizado. “El experto me hizo tumbar en la camilla, me pidió que me relajara y me habló de gays que se prostituían y otros aspectos negativos. Me pidió que imaginara que mantenía relaciones sexuales con hombres y me preguntó si experimentaba placer. Cuando asentí, me sometió a una descarga eléctrica en el brazo”, relataba meses atrás Yang Teng a Apro en una cafetería de Pekín.
“Pasas de la extrema relajación a la alteración. Le dije que estaba asustado y me contestó que ese era el efecto que buscaba. Tenía que repetir la operación 3 o 4 veces por sesión. Eso supone un millar de descargas. Cualquiera que sea sometido a eso terminará con un trastorno mental. Les dije a mis padres que no quería volver”, continuaba.
Yang demandó a la clínica Xinyu Piaoxiang de Chongqing por el trauma y a Baidu, el principal buscador en Internet chino, por incluir la publicidad del centro.
El tribunal condenó a la clínica a pagar 3 mil 400 yuanes (8 mil 100 pesos) de indemnización a Yang y a colgar en su website durante 48 horas disculpas por ofrecer servicios fraudulentos.
Baidu ya ha retirado la publicidad de centros similares. “Estaremos muy atentos para que no entren anuncios de falsos tratamientos de terapia para gays en el futuro y deseamos sinceramente que Yang encuentre consuelo en la sentencia”, declaró un portavoz de la compañía.
Clínicas de “curación”
Pero las expectativas de las organizaciones de LGBT se han demostrado excesivamente optimistas. La sentencia aclara que es ilegal promover la conversión de gays, pero no fuerza el cierre de las clínicas. Estas siguen operando y ni siquiera ha cerrado la de Chongqing. Los centros ya no pueden publicitarse en Baidu, pero sus nombres aparecen sin problemas en el buscador.
“No será fácil acabar con ellas. Tenemos que presionar a los departamentos de salud ante el ministerio o ante el que haga falta porque no hay leyes aún que defiendan los derechos de gays”, señala por teléfono Ying Xin, directora del centro pequinés de LGBT.
“No hay ninguna ley china aún que las declare ilegales, pero deberían ser prohibidas porque atentan contra la ciencia y la ética”, sostiene por teléfono James Yang, activista, quien recuerda que ya han sido prohibidas en California y desaconsejadas por la ONU.
La importancia de la sentencia es más didáctica que jurídica. En un país de férreo respeto a la autoridad, la palabra de un tribunal tiene un peso trascendental. Las organizaciones de LGBT pueden vencer las reticencias de padres dubitativos blandiendo la sentencia.
El caso la he cambiado la vida a Yang. Aquel joven tímido que usaba pseudónimo, rehuía a la prensa occidental y defendía su privacidad cuandoApro lo contactó durante el juicio, es hoy considerado en medios nacionales y extranjeros como baluarte de la lucha de los derechos de gays.
“Sinceramente, nunca pensé que pudiéramos llegar tan lejos. Es la primera vez que un tribunal se manifiesta sobre la homosexualidad y ahora tenemos un arma legal para cerrar las clínicas. Tengo más fuerza en el corazón y quiero seguir luchando por los derechos de mi comunidad”, sostiene por teléfono.
La sentencia es un arma valiosa en el doble frente judicial y de concienciación social. Las organizaciones de gays la utilizan en actos públicos y la presentan ante los organismos públicos para que empujen el cierre de las clínicas o ante las propias clínicas.
“El tema de las clínicas es candente, mucha gente ha conocido la decisión judicial por la prensa y viene al centro para que le expliquemos qué significa. Pero la sentencia es sólo el inicio, no es el final feliz de la historia”, resume Ying.
La organización de LGTB de Pekín, que apoyó el proceso contra la clínica de Chongqing, ha extendido al terreno judicial su lucha contra iniciativas acientíficas tradicionalmente impunes. También ha denunciado a un centro pequinés que ofrece análisis de ADN para averiguar si el paciente es un “verdadero” gay.
Ser gay en China
En otro juicio histórico, un tribunal chino aceptó el mes pasado la primera denuncia por discriminación laboral. Una empresa despidió a su trabajador después de que este hubiera sido grabado en la calle discutiendo con su pareja y el video corriera por las redes sociales. La empresa ha insistido para evitar el oprobio social en que lo echó por su pobre bagaje laboral, lo que muestra una sensibilidad cambiante.
Las clínicas de conversión de gays aún sobreviven de forma residual en sociedades más avanzadas como la estadounidense, británica o singapuresa. En Occidente han sido desacreditadas por la comunidad científica en pleno y, dos años atrás, la sociedad más antigua de Estados Unidos bajaba la persiana tras implorar perdón por el “dolor, la vergüenza y la culpa” infligidos a sus pacientes. Exodus International, que llevaba 37 años ofreciendo la “liberación” a los gays, reconocía finalmente que sus teorías eran patrañas mucho después de que la Asociación de Psiquiatría de Estados Unidos desautorizara su terapia reparadora.
En China aún disfrutan de cierta credibilidad en ambientes rurales y tradicionales. Una búsqueda por Internet descubre clínicas que prometen índices de “curación” del 70 %. El centro de Chongqing denunciado cobraba el equivalente de más de 75 mil pesos por el tratamiento completo y aseguraba haber convertido en heterosexuales a una decena de gays en 2010 y otros siete en los primeros seis meses de 2012.
“Ningún tipo de homosexualidad lo es en realidad. Es sólo una forma equivocada de expresar la sexualidad. Los gays sólo necesitan ser guiados”, explicaba la clínica en su web.
El centro de LGBT sostiene que no ha habido ni un solo caso exitoso, pero que los pacientes mienten para contentar a la familia o acabar un tratamiento doloroso.
Mientras las clínicas que “curan” a gays en Occidente están estimuladas por las interpretaciones religiosas extremistas, su fuerza motriz en China es la presión social que impone la tradición. El primer deber que el confucianismo ordena a un vástago es la descendencia y la supervivencia del apellido. La política del hijo único, que coloca todos los huevos en una cesta, puede convertir a un gay en una tragedia griega. El respeto reverencial a los padres empuja a muchos a esas clínicas de conversión. Yang es un ejemplo.
“Ni siquiera los padres se creen que sus hijos puedan ser curados, pero se engañan ante la desesperación. De todas formas, es una práctica muy minoritaria y localizada en ambientes rurales. Aquí, en Beijing, ser gay es inclusoguay”, señala Ma Lon, quien organiza fiestas cuya recaudación va a la asociación de LGBT.
Las dimensiones chinas impiden un estudio monolítico. El movimiento gay es cada vez más amplio y visible en Beijing, Shanghái o Guangzhou. En la capital hay varios locales para gays y lesbianas y muchos más que celebran fiestas temáticas. En el ámbito público impera aún la política del “no preguntes, no contestes”.
“Hay presentadores de televisión, políticos, cantantes y actores gays. Lo sabemos todos, pero no lo pueden confesar abiertamente porque dejarían de tener trabajo”, continúa Ma.
Destination, egregio bar de ambiente de la capital, muestra una fachada desnuda que contrasta con la orgía lumínica y decibélica de los locales de la acera contraria. Shanghái acoge un festival gay anual con películas y charlas, pero el exuberante desfile callejero de otras ciudades del mundo se antoja aún quimérico.
La prensa nacional ha dado tímidos pasos. Dos años atrás se publicaron  las fotos de la entonces primera ministra islandesa, Johanna Sigurdardottir, con su mujer, en una recepción en Beijing con el exprimer ministro Wen Jiabao. La escritora y dramaturga Jonina Leosdottir fue presentada como su “esposa” en la televisión pública, para pasmo de muchos espectadores. Cuatro años atrás, los medios habían ignorado a la pareja gay del ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, durante su visita a Beijing.
La situación actual de los gays en China ofrece claroscuros. No está penalizada, a diferencia de otros países asiáticos. La homosexualidad abandonó el Código Penal en 1997 y la lista de enfermedades mentales en 2001, pero persisten las alusiones discriminatorias en los libros de textos y en la sociedad.
La aceptación de la homosexualidad en China ha oscilado a lo largo de la Historia, aunque ha sido tradicionalmente más tolerada que en Occidente. Los gays no han sufrido persecuciones tan crueles como las ordenadas por el cristianismo en Europa durante la Edad Media. No la condenan el taoísmo, el confucianismo ni el budismo, las tres fuentes del pensamiento chino. En las antiguas dinastías Han, Song, Ming o Qing hay múltiples referencias a ellas y obras clásicas de la literatura nacional como A la orilla del río o El sueño de la habitación roja contienen descripciones de relaciones entre hombres. La primera ley contra la homosexualidad fue dictada en 1740, pero no hay constancia de que se cumpliera de forma expeditiva.
La llegada de los comunistas al poder en 1949 cambió el cuadro. Mao juzgaba la homosexualidad como un vicio pequeñoburgués propio de la degeneración de Occidente y contrario a las esencias revolucionarias. Los gays, condenados a la clandestinidad, padecieron condenas de cárcel, ejecuciones o castraciones.
La apertura económica ha devuelto cierta flexibilidad, pero los personajes abiertamente gays no son mostrados. La película Brokeback Mountain, del director taiwanés Ang Lee, fue prohibida, así como su discurso de la aceptación del Óscar en 2006.
El centro LGBT de Beijing opera como una ONG (charlas informativas en las universidades y a padres con hijos gays, ayuda psicológica, análisis gratuitos de HIV…) pero está registrado como una compañía de asesoramiento. El cuadro es más hostil en las zonas rurales, de donde muchos jóvenes gays huyen hacia las grandes ciudades.

martes, 17 de marzo de 2015

Iglesia Pare de Sufrir prepara “ejército para matar ateos y gays”, según diputado federal







Un diputado federal brasileño ha divulgado la iniciativa que supuestamente es emprendida por la iglesia Universal del Reino de Dios, cuya ramificación en Latinoamérica es conocida como Pare de Sufrir. 

La Iglesia Universal del Reino de Dios, conocida como "Pare de Sufrir", de Brasil, estaría preparando un "ejército para matar ateos y gays". La información fue difundida por medios de comunicación brasileños en las que citan al diputado federal Jean Wyllys como la persona que divulgó las fotos y los videos en las redes sociales.
Los medios locales afirman que el diputado publicó la información para mostrar su molestia con la iglesia e incluso comparó la medida con el fundamentalismo islámico: "Ahora están formando un ejército ¿Cuándo comenzarán a ejecutar a los infieles y ateos, y cuándo comenzarán a empujar a los homosexuales desde las torres, como hace el fundamentalismo islámico?", se preguntó.
La iglesia emitió un comunicado explicando que su ejército llamado "Gladiadores del Altar", es un proyecto de "orientación" para la propagación de la fe y explica además que los integrantes son jóvenes voluntarios que se encargarán de realizar actividades culturales, sociales y deportivas para rescatar a la gente de las calles y de los vicios.
Aunque la iglesia no dio más detalles sobre el trabajo de sus "Gladiadores del Altar" los videos que empezaron a circular en las redes sociales fueron removidos de las cuentas oficiales de la iglesia.

“A los mayores LGTB el miedo se les ha quedado impreso en los genes”

¿Qué fue del proyecto de residencia del que se hablaba en 2011 para gais, bisexuales y transexuales?, esa es la pregunta origen de este reportaje

Las pistas nos llevan hasta la calle Amparo en el madrileño barrio de Lavapiés. Allí nos han dicho que se encuentra la ‘Casa de la Abuelx'.
“Sí, abuelax con x, porque aquí no entendemos de género”. Quién puntualiza así es Federico Armenteros, presidente de la Fundación 26 de Diciembre. La misma que hace 4 años planeaba una residencia de ancianos para el colectivo LGTB.

Federico Armenteros, de la Fundación 26 de Diciembre
Federico Armenteros, de la Fundación 26 de Diciembre / JAVIER JIMÉNEZ BAS
Un proyecto que, como muchos otros, se llevó la crisis. “No fuimos capaces de conseguir financiación”, nos dice Federico. “Ni las organizaciones, ni los bancos... Nadie colaboró.”
Pero cuando esa puerta se cerró los miembros de la Fundación 26 de Diciembre decidieron abrir una ventana. Eso es la Casa de la Abuelax, un proyecto que nació hace un año y que abre desde bien pronto por la mañana hasta las 9 dela noche. Prácticamente desde su apertura Rebeca colabora como voluntaria en él. “Aquí nos reunimos como en la sala de estar de una casa. Charlamos, comemos y nos montamos nuestros propios espectáculos aquí. Hacemos también cursos o enseñamos a cómo manejar, por ejemplo, una tablet, porque los mayores lo tienen un poco más difícil con esto de las nuevas tecnologías."
Las circunstancias hicieron cambiar el proyecto, pero las necesidades siguen siendo las mismas. Una vez llegados a la denominada tercera edad la discriminación y el miedo que vivieron siendo jóvenes... vuelve. “Ellos han vivido en el miedo, en el más absoluto miedo”, nos dice Rebeca. Los jóvenes como que lo tienen más fácil. Así que claro que tienen miedo, ese miedo se les ha quedado impreso en los genes, casi lo llevan ahí".

Uno de los rincones de la 'Casa de la Abuelax'
Uno de los rincones de la 'Casa de la Abuelax' / JAVIER JIMÉNEZ BAS
Porque este colectivo sufre, muchas veces, una doble discriminación. “Todo lo que se hace por el colectivo LGTB se hace pensando en jóvenes, pero claro ¿qué pasa con los mayores?" dice Rebeca a lo que Federico apunta “Muchas personas no quieren ver a un gay y sobre todo a un gay mayor".
Por todos ellos, y para cambiar las cosas, la Fundación 26 de Diciembre tiene una maleta repleta de sueños y de nuevos proyectos, algunos de ellos con visos de convertirse en realidad.
"Hemos firmado un convenio con instituciones penitenciarias, vamos a firmar un convenio para tener viviendas solidarias, también tenemos en mente el poder comprar un hostal en el centro de Madrid, queremos seguir haciendo atención domiciliaria, ayuda a domicilio, teleasistencia, queremos ir al Parlamento para que vean en la situación que están los mayores LGTB".

Fuente:http://cadenaser.com/programa/2015/03/13/hora_14_fin_de_semana/1426224857_707684.html

domingo, 15 de marzo de 2015

El obispo de Alcalá de Henares vincula homosexualidad y pederastia







Reig Pla realiza comentarios homófobos en una carta pastoral

Juan Antonio Reig Pla, de 67 años, obispo de Alcalá de Henares (Madrid) ha vinculado homosexualidad con pederastia en una carta pastoral publicada el pasado 11 de marzo. “Es muy importante impedir, como exige la Iglesia, la ordenación de candidatos con atracción sexual hacia el mismo sexo (AMS)”, recomendaba el prelado en su texto sin atreverse a escribir la palabra homosexual. Además, en la misiva el obispo, conocido por sus comentarios homófobossu guía para curar la homosexualidad o la impartición de una misa con la bandera preconstitucional de fondo, invitaba a extender ese veto a “catequistas o profesores” describiendo a los gais como “personas no aptas” y “adultos vulnerables”.

“Desaconsejable, imprudente y muy arriesgada”. Con estos apelativos tilda Reig Pla, en la misiva pastoralEn defensa de la vida: sobre los abusos sexuales a menores y adultos vulnerables, la posibilidad de que los gais sean curas, catequistas o profesores. Opiniones que han desencadenado una nueva oleada de críticas contra sus posturas homófobas. “Nos sentimos indignados”, dicen desde la confederación de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales Colegas. “Para este prelado, la inmensa mayoría de los pederastas son homosexuales y su solución es empezar una cacería en seminarios, catequesis y parroquias”, dice Paco Martínez, presidente del colectivo, que ha descrito la actitud de Reig Pla como “una cruzada y caza de brujas contra la homosexualidad”.
El origen de la carta de Reig Pla es otra misiva que, el pasado febrero, escribió el Papa Francisco en referencia a los abusos de menores. Jorge Mario Bergoglio pedía a los integrantes de la Iglesia “tolerancia cero” y “poner en práctica las actuaciones necesarias para garantizar la protección de los menores y adultos vulnerables”. Retorciendo las palabras de Francisco, Reig Pla ha identificado a esos “adultos vulnerables” con el colectivo homosexual obviando la frase del Pontífice del verano de 2013: “Si una persona es gay, y busca a Dios... ¿quién soy yo para juzgarla?”. Reig Pla sí que ha replicado en su texto la diferenciación que el Vaticano realizó en 2009, con Benedicto XVI en la silla de San Pedro, entre pederastia yefebofilia (atracción por los efebos) y ha referenciado unas estadísticas —aportadas por la Santa Sede, según el obispo— que aseguran que “cerca del 60% [de los abusos ocurridos en la Iglesia son] referidos a individuos del mismo sexo mientras que el 30% son de carácter heterosexual”.
“No sé de dónde se saca los datos Reig Plá para saber la orientación sexual de los abusadores sexuales en el seno de la Iglesia Católica”, dice el presidente de Colegas, “pero estudios científicos contrastados afirman que la mayoría de pederastas y abusadores sexuales son heterosexuales”, agrega. Además de la relación entre gay y pederastía, el uso del neologismo “personas con atracción sexual hacia el mismo sexo” o “AMS” ha despertado la ira de todo el colectivo: “es un término inventado por pseudocientíficos homófobos para no mencionar la homosexualidad y volver a considerarla una enfermedad mental que se puede tratar y curar", denuncian. Hasta 1973, cuando la Asociación Estadounidense de Psiquiatría la sacó de sus manuales, la homosexualidad fue considerada como un desorden.
“El obispo no va a poder atenderle; no tiene ni cinco minutos para hablar por teléfono. Problemas de agenda”, han contestado desde el obispado de la ciudad de Cervantes cuando EL PAÍS ha intentado contactar con Reig Pla. La Conferencia Episcopal tampoco ha realizado ninguna declaración. Desde la asociación Colegas han apelado al propio Papa, pidiendo, en un comunicado, la jubilación del obispo de Alcalá de Henares: “Reiteramos al papa Francisco que jubile lo antes posible a los principales obstáculos para la concordia y el respeto a la diversidad en la jerarquía católica española, como son el obispo de Alcalá Henares, Juan Antonio Reig Plá, y el arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, dos auténticos vejestorios. Animamos a la Iglesia Católica en España a aceptar sin traumas la diversidad y dejar de obsesionarse con la moral sexual, que tanto daño sigue provocando entre los feligreses españoles”.

Otros exabruptos

Una novia hermosa para el hijo gay

Nasser El-A en el juzgado de Berlín. / BERND VON JUTRCZENKA (AP)








Condenados en Berlín tres familiares de un joven al que iban a obligar a casarse

Cuando Nasser El-A, un joven musulmán nacido en Berlín y con padres libaneses, cumplió 15 años tomó una decisión que debía ayudarle a vivir la vida de acorde a sus sentimientos y sexualidad: el joven reveló en la escuela que era homosexual. La valiente decisión de Nasser llegó a oídos de su familia, que calificó su orientación sexual como “un pecado y una vergüenza”. Fue el comienzo de un martirio que culminó el jueves pasado ante un juez de Berlín, que condenó a su padre y a dos tíos a pagar una multa de 1.350 euros, tras ser hallados culpables de haber intentado secuestrar al joven para llevarlo a Líbano con el fin de someterlo a un matrimonio forzoso.
El juicio, que sólo duró diez minutos, dejó al desnudo los prejuicios queaún subsisten en las familias de origen musulmán que viven en países tolerantes como Alemania y reveló también que en ciudades como Berlín existe una sociedad paralela con leyes, valores y prejuicios morales propios, donde el matrimonio forzado, el secuestro y el castigo corporal son habituales.
Después de conocer la sentencia, Nasser, de 18 años, que llegó a la Audiencia Territorial de Berlín vestido con ropas de color negro y con una etiqueta pegada en el pecho de su camisa donde se podía leerStop a la homofobia, se mostró satisfecho con el castigo y renunció a presentar un recurso, ya que había tenido éxito en ventilar públicamente su tragedia y en denunciar la situación de los homosexuales en núcleos familiares como el suyo.
“Tuve éxito en dar a conocer mi tragedia personal y también en demostrar que soy una persona que lucha”, dijo el joven durante una improvisada rueda de prensa. “No quiero reprimir mi sexualidad, algo que tuve que hacer con mi familia”.
Cuando el padre de Nasser se enteró que su hijo era homosexual lo amenazó con degollarlo y sus tíos primero lo rociaron con agua hirviendo y, posteriormente, con gasolina y lo amenazaron con prenderle fuego. El joven huyó del hogar y buscó la protección de las autoridades, pero su madre lo convenció de regresar. Cuando llegó al hogar le dijeron que debía viajar a Líbano donde contraería matrimonio con una “hermosa joven”. Nasser volvió a huir y denunció su caso ante la Oficina de Protección de menores de Neukölln. Las autoridades le retiraron el derecho de custodia a sus padres y decretaron una prohibición para que el joven pudiera abandonar el país, una decisión que finalmente representó su salvación.
El 10 de diciembre de 2012, el joven volvió a reunirse con sus padres. Durante el encuentro, el joven fue drogado y despertó en el interior de un coche que se dirigía a Bulgaria. En la frontera rumano-búlgara, los agentes de aduana, alertados por Interpol de la desaparición de Nasser, detuvieron el auto y el joven pudo regresar a Berlín. Aconsejado por la Oficina de Protección de menores, el joven denuncio su caso ante la justicia.
Dos semanas antes del juicio, Nasser decidió dar a conocer su caso a la prensa para romper con los tabúes que imperan en los núcleos familiares de origen musulmán, una decisión que también dejó al desnudo que su caso no era único. En el año 2013, las autoridades de Berlín registraron 460 casos de bodas concertadas, 29 de los cuales afectaron a jóvenes homosexuales musulmanes y también católicos polacos.