jueves, 27 de noviembre de 2014

Se rumorea que Oriol Nolis podría haber sido cesado del Telediario de TVE por temas personales






Oriol Nolis presentaba hasta el pasado 20 de noviembre la edición de fin de semana de los Telediarios de TVE, momento en el que la cadena de televisión estatal anunció su cese. Hasta ese momento Oriol Nolis siempre había sido muy cauto sobre su vida privada de la que prácticamente no hablaba en público. Pero desde entonces ya ha publicado en su twitter una foto de él y su marido asistiendo a la gala contra el SIDA de la Fundaciò Lluita.

Ahora, Bluper, una publicación de el Huffington Post, argumenta que hay rumores que apuntan que su cese habría estado influenciado por el hecho de estar casado con Francesc Soler, un periodista favorable al independentismo catalán y defensor de los derechos LGBT. Desde Bluper comentan que ser catalán es lo que más peso habría tenido en el momento de decantar la balanza para su cese.
Si esto es cierto, la discriminación sufrida por Oriol Nolis sería gravísima. Como lesbiana y catalana me ofende que alguien piense que cualquiera de las dos cosas son un motivo para cesar a un presentador de telediario o a cualquier otro cargo.
Sinceramente espero que sea un rumor falso porque me deprimiría que España hubiera retrocedido tanto en derechos.
Por otro lado los compañeros de profesión de Oriol Nolis le están mostrando su poyo públicamente. Algunos ejemplos:

lunes, 24 de noviembre de 2014

Los gais no son bienvenidos en la mezquita

Ander Çetin, representante de la mezquita de Sehitlik (Berlín)







Las presiones obligan a cancelar un encuentro de musulmanes y homosexuales en Berlín

¿Podría un grupo de musulmanes deshacerse de prejuicios y acoger a gais y lesbianas como una muestra de respeto y tolerancia? ¿Y querrían los homosexuales visitar una mezquita para conocer mejor no solo el Islam, sino también a los jóvenes que profesan la fe de Alá? A estas preguntas quiso responder Ander Çetin, el representante de la mezquita de Sehitlik, cuando organizó un acto que debería haberse celebrado hoy lunes. Tras una visita guiada por el lugar de culto frecuentado mayoritariamente por ciudadanos de origen turco, se organizaría un debate donde unos y otros podrían dejar a un lado tabúes y lugares comunes e intentar entenderse. Pero finalmente no va a ser así. Tras las críticas procedentes de Turquía y de los miembros más conservadores de su comunidad, Çetin decidió cancelar la iniciativa.
“Queríamos hacer algo para luchar contra la homofobia entre los musulmanes y contra la islamofobia entre los gais. Pero hubo un malentendido porque algunos creyeron que nuestro objetivo era legitimar la homosexualidad. Por desgracia no hemos podido convencer a nuestros mayores de que no era así. Al final pensamos que sería mejor mantener el encuentro, pero no en la casa de Alá”, explicaba Çetin el pasado viernes, justo en el momento en el que Sehitlik, la mayor mezquita de Berlín, hervía de fieles que tras la plegaria charlaban tranquilamente con un té o un kebab servido en el patio junto al cementerio islámico.
“El lugar de culto se va a llenar de anormales”, protestó un periódico turco
Encuentros parecidos ya se habían producido en el pasado. Pero en esta ocasión la publicidad que se le dio a la iniciativa en los días previos aumentó la presión sobre sus impulsores. “¿Han permitido las autoridades religiosas turcas que anormales homosexuales franqueen las puertas de las mezquitas?”, se preguntaba hace unos días un periódico conservador turco, país que, entre otros gastos, paga el sueldo del imam de Sehitlik.
Es este un momento difícil para la imagen de los musulmanes en Alemania. Las noticias sobre los 550 ciudadanos crecidos en el país que han viajado a Siria o Irak para participar en la yihad de la mano de Estado Islámico estremecen al país. Ayer mismo, el periódico Welt am Sonntag informaba de la muerte de 60 alemanes que luchaban con la organización terrorista. Consciente de la creciente islamofobia que le rodea, Çetin se ha propuesto impulsar iniciativas para mostrar que la mayoría de los musulmanes no tienen nada que ver con los radicales islamistas. Por eso participó en un proyecto para luchar contra el antisemitismo en el que un rabino y un imam hacían visitas conjuntas a escuelas donde había un gran número de alumnos musulmanes. Y por eso se planteó la idea de llevar a los colectivos gais a la mezquita. “El Islam considera pecado los actos homosexuales, al igual que el sexo fuera del matrimonio. Pero eso no quiere decir que no estemos obligados a respetar a todas las personas. Si alguien comete un pecado, es una cuestión de su conciencia personal y de su relación con Dios. Según el Islam, todos somos candidatos al paraíso”, afirma desde su despacho.
Finalmente habrá un encuentro con gais, pero fuera de la mezquita
Bernhard Heider, responsable de Leadership Berlin, la organización corresponsable de la iniciativa, explica que al principio consideró un error cancelar el encuentro en la mezquita, pero que en los últimos días ha cambiado de opinión. “Pensé que tras esta decisión los medios de comunicación incidirían en la idea de que la religión islámica es machista y homófoba. Pero ahora creo que quizás es mejor que este tema no se trate de una forma tan emocional y politizada. Puedo imaginarme que un encuentro de este tipo tampoco sería posible en una iglesia católica de España. Pero creo que constituye una señal positiva el hecho de que los responsables de la mezquita quisieran organizar este encuentro”, asegura Heider.
Los ciudadanos de origen turco —ya tengan la nacionalidad alemana, la turca o ambas— superan los tres millones de personas, y forman la comunidad de procedencia extranjera más numerosa en Alemania. Su importancia demográfica se ha puesto de manifiesto con las visitas que el entonces primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, efectuó a distintas ciudades alemanas antes de la campaña para dar el salto a la presidencia de la República de Turquía.
El plan inicial de Çetin y Leadership Berlin no podrá llevarse a cabo. El encuentro tendrá lugar esta tarde en una Iglesia Evangélica. Ahí podrán intercambiar sus puntos de vista jóvenes musulmanes y miembros de colectivos de gais y lesbianas. “Es un paso importante. Pero todavía hay mucho camino que recorrer”, reconoce Çetin. “Quizás seamos pioneros. Pero estoy convencido de que dentro de unos años será posible celebrar un encuentro de estas características en nuestra mezquita”, concluye.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Gambia condenará con cadena perpetua los actos homosexuales "con agravantes"








El presidente de Gambia, Yahya Jammeh, ha firmado una ley que castiga con cadena perpetua los actos homosexuales "con agravantes", norma que endurece la persecución de su Gobierno hacia una orientación sexual ya tipificada como delito.

Según denunció hoy Human Rights Watch (HRW), la nueva ley equipara la homosexualidad con el incesto o la violación, y sitúa a los homosexuales como "delincuentes en serie".

Esta modificación del Código Penal fue aprobada el pasado 25 de agosto por la Asamblea Nacional, y ayer fue ratificada por el presidente.

Hace un año, el mandatario gambiano declaró ante la Asamblea General de Naciones Unidas: "Aquellos que promueven la homosexualidad quieren acabar con la humanidad; se está convirtiendo en una epidemia que musulmanes y africanos deberemos combatir".

"Lucharemos contra estos bichos llamados homosexuales o gays de la misma forma que luchamos contra los mosquitos causantes de la malaria, si no de forma más agresiva", remachó.

Aunque las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo ya son consideradas un crimen en Gambia, esta nueva norma introduce penas todavía más duras para los homosexuales.

El cargo de homosexualidad "con agravantes", que estará penado con la cadena perpetua, no queda bien definido en la modificación legal, por lo que dejará abierta la puerta a los abusos de autoridad.

La normativa viola las convenciones internacionales en materia de derechos humanos y aumenta la persecución de este colectivo, al igual que lo hizo la polémica "ley antihomosexuales" de Uganda, anulada por la Justicia del país el pasado agosto, advierte HRW.

El asesinato del actor Koldo Losada saca a la luz el maltrato en parejas homosexuales








El crimen del actor Koldo Losada, que podría ser un caso de enajenación o violencia doméstica, reabre la cuestión de los malos tratos en el seno de las parejas homosexuales, una realidad "con la misma incidencia que entre parejas heterosexuales", aseguran los expertos 

Colectivos de gays y lesbianas piden la visibilización del problema y reclaman de forma urgente una ley que proteja frente a estas situaciones

"Mi marido me ha dado una paliza". La denuncia, frente al policía o el juez de turno supone un amargo trago por el que muy pocas mujeres se atreven a pasar. Según los últimos datos del Ministerio Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, sólo 14 de las 44 víctimas mortales de la violencia de género en lo que va de año había denunciado antes a sus verdugos. Otra estampa, igual en el fondo, diametralmente distinta en la forma. El mismo mostrador, mismo funcionario y mismo drama: sólo cambia la víctima. Si el que pide ayuda es un hombre que ha padecido los malos tratos de su pareja, otro hombre, la cosa cambia y todo se vuelve incluso más complejo y, sobre todo, más invisible. Lo mismo para una mujer lesbiana. En España ni siquiera existen estadísticas oficiales que saquen a la luz una lacra social que, por no tener, no tiene ni un término aceptado desde el punto de vista jurídico, equiparable al de violencia de género. Sólo casos como el del actor Koldo Losada, presuntamente asesinado a manos de su marido, Jon Ezkurdia, en la madrugada del pasado jueves en su domicilio de Bilbao sacan del armario el maltrato en el seno de las parejas homosexuales.


Nada más conocerse la trágica noticia del asesinato de Koldo Losada, usuarios de la red social Twitter se hacían eco del suceso. Entre palabras de pésame e indignación se colaba una pregunta que no resulta en absoluto baladí: "¿Estamos ante un caso de violencia de género?". Si se atiende a la más estricta interpretación de la ley, la respuesta debería ser no. Según los expertos, la Ley integral contra la violencia de género "está concebida desde desde la tradición histórica de pensamiento donde la violencia se ejerce de los hombres hacia las mujeres". "Olvida que el maltrato y la violencia en el ámbito de las relaciones afectivas sexuales no es una realdad únicamente de las relaciones heterosexuales y que en las familias y parejas formadas por dos hombres o dos mujeres se dan situaciones reales de violencia, tanto física como psicológica", detalla Inmaculada Mujika Flores en un informe para la inclusión de la perspectiva LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) en los planteamientos sobre violencia de género, encargado por la Asociación Aldarte.



Para definir los casos de maltrato producidos en el seno de parejas formadas por personas del mismo sexo, sociólogos especializados en temática referente al colectivo optan por utilizar el término de violencia intragénero. "En ningún caso se debería llamar crimen pasional, porque definirlo así es querer quitarle profundidad al asunto", sostiene Javier Regalado, presidente de la asociación bilbaína Hegoak. A juicio de los activistas LGTB tampoco sería apropiado hablar de violencia doméstica, ya que el "término mezcla muchas cosas, como la violencia que se ejerce de padres a hijos y alude demasiado a la necesidad de convivencia en el hogar y está demostrado que no tiene por qué ser así", explica la sexóloga Lourdes Bravo, que desde su blog, violenciaintragenero.com, persigue hacer pedagogía sobre el tema y, muy en concreto, en los casos de malos tratos entre parejas compuestas por mujeres.
Diferencias entre gays y lesbianas maltratados
Los colectivos piden su inclusión en la ley actual para "defender la igualdad real entre parejas homosexuales y heterosexuales"Lo cierto es que el tema va mucho más allá de una mera cuestión semiótica. La confusa definición hace que los casos de maltrato entre homosexuales no encuentren acomodo bajo el paraguas de la ley integral de género que permite, entre otras cosas, que las víctimas se puedan acoger a recursos jurídicos y de atención específica como agentes formados (y sensibilizados) o el trámite de la causa por juzgados especiales. Tampoco a los medios que desde los municipios se ponen a disposición de las mujeres maltratadas. En el caso de Bilbao, si la víctima forma parte de una "pareja homosexual femenina sí se atienden a través del propio servicio municipal contra la violencia de género", aseguran portavoces municipales consultados por este diario. Sin embargo, si se trata de un hombre maltratado, los casos son "atendidas a través de la colaboración con los tres módulos psico-sociales bilbaínos con cobertura en todo el término municipal", reconoce las mismas fuentes. En el caso de Vitoria, no existen recursos específicos. "Se pone a disposición de estas personas los recursos genéricos, la casuística no justifica una respuesta específica", sostienen las fuentes consultadas.
En este sentido, tras conocerse el asesinato de Losada, la confederación LGTB española Colegas no tardó en reclamar a través de un comunicado una ley de protección de parejas formadas por personas del mismo sexo. "Esta asociación lleva pidiendo desde 2004, cuando se aprobó la actual ley, una modificación de la norma para la inclusión de las parejas LGTB", apuntaban los responsables del colectivo. La integración en la normativa actual es un anhelo también compartido por la asociación vizcaína Aldarte, que aboga por no crear una ley específica que regule la violencia intergénero. "Planteamos dichas modificaciones desde la defensa de la igualdad real entre las parejas formadas por dos mujeres o dos hombres con las parejas heterosexuales", explican. No todos los activistas están de acuerdo con este extremo. "Al mezclar los dos tipos de violencia se puede llegar a diluir. Parece que sólo tenemos que tener una ley y no tiene por qué ser así", reclama Lourdes Bravo.

Otra de las reclamaciones de este colectivo tiene que ver con la creación de un órgano dentro del Ministerio del Interior que contabilice cada uno de los casos. Aunque en España no existen estadísticas oficiales que puedan dar una idea del verdadero alcance de la violencia intragénero, sucesos como el brutal asesinato del actor bilbaíno o el del hombre que en 2009 se quitó la vida tras matar a su exmarido en un pueblo de Almería, evidencian que el maltrato no sólo es cosa de hombres y mujeres. De hecho, apoyándose en datos de otros países en los que sí se realizan estudios específicos sobre los episodios que afectan a gays y lesbianas, los expertos llegan a equiparar este problema con el de la violencia machista. "Estos casos tienen una incidencia muy similar a los que se dan en las parejas heterosexuales", asegura Raúl García, responsable de SOS homofobia del colectivo de lesbianas, gays y transexuales Cogam. La afirmación no parece descabellada. Un estudio realizado en 2010 por la asociación Aldarte, financiado por la Diputación de Bizkaia, aseguraba que el 59,1% de los encuestados (sobre una pequeña muestra de apenas un centenar de personas) había sufrido en sus carnes en alguna ocasión algún tipo de maltrato.
Doble 'armario'

LOURDES BRAVO



Insultos, humillaciones, palizas y, en los casos más extremos, la muerte. Las consecuencias de la violencia machista (también de la que algunas mujeres ejercen sobre los hombres, no conviene olvidarlo) no son diferentes a las que derivan de los episodios de violencia intragénero. "El resultado es el mismo, sólo que en estos casos no se da ese desequilibrio que viene del género", apunta la sexóloga Lourdes Bravo. "No está el componente machista, pero sí el de sometimiento del más débil por posición, por capacidad...", abunda Javier Regalado, presidente de Hegoak. "De todas formas sí hay estrategias diferentes que no se dan en las parejas heterosexuales, como es el caso de los chantajes relacionados con sacar al otro del armario", desvela la sexológa.




Y es que, para muchos pedir ayuda tras sufrir episodios violentos en el seno de la pareja supone una suerte de 'doble' salida del armario: implica reconocer a la vez su condición de homosexual y de maltratado. "Es cierto que pueden darse estas situaciones, pero lo más común es que los episodios se produzcan en parejas que tienen una trayectoria, por lo que se entiende que ya han reconocido su situación, al menos, ante su entorno más cercano", matiza Regalado. Sin embargo, el factor del reconocimiento público sí puede resultar determinante a la hora de acudir a las autoridades para formalizar una denuncia. "Supone exponer tu condición sexual, con el consiguiente miedo a encontrarte con las reacciones del policía o el juez de turno y que te pueda tocar algún homófobo", explica Bravo. "Por eso es tan importante que existan recursos específicos, hay gente que ni se imagina que estas cosas puedan llegar a pasar". Y aunque no existan cifras que demuestren que el de Koldo no es un caso aislado, los muertos mientras se acumulan en el armario de la violencia. Llámela como quiera.
Fuente:http://www.elcorreo.com/bizkaia/sociedad/201411/22/asesinato-koldo-losada-saca-20141121163741.html

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Absueltos un británico y un marroquí condenados por homosexualidad en Marrakec


Una pareja de gays, de espaldas, en la playa de Casablanca







El Tribunal de Apelación de Marrakech, en el sur de Marruecos, absolvió al británico Ray Cole y su compañero marroquí que habían sido condenados el pasado octubre por practicar actos homosexuales en esta ciudad.

Según informó este miércoles a Efe Omar Arbib, representante de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) en la ciudad, el veredicto fue emitido el pasado lunes y anula así la pena de cuatro meses de cárcel pronunciada el pasado 3 de octubre por el Tribunal de Primera Instancia de la ciudad sureña.

Tanto el británico (69 años) como el marroquí (22 años) fueron detenidos el pasado 18 de septiembre y juzgados dos semanas después, pero a los pocos días el tribunal accedió a su libertad condicional pedida por la defensa, e inmediatamente después Cole viajó a su país y declaró que nunca regresaría a Marruecos.

Los medios marroquíes vincularon entonces la liberación de los dos condenados con una "presión diplomática y mediática" que habría influido en el caso.

El encarcelamiento entonces de Ray Cole tuvo un gran eco mediático en el Reino Unido donde algunas voces llamaron a boicotear Marruecos como destino turístico.

El artículo 489 del Código Penal marroquí castiga con penas de entre seis meses y tres años de cárcel a "quien cometa un acto impúdico contra natura con un individuo de su mismo sexo", algo que para organizaciones como Human Rights Watch contradice la misma Constitución marroquí o el Convenio Internacional de derechos civiles y políticos que Rabat ratificó en 1979.

La homosexualidad es uno de los mayores tabúes en el islam, y los juicios contra homosexuales normalmente se desarrollan sin ninguna publicidad; de hecho, el caso no ha merecido ninguna atención en los medios oficiales marroquíes.