lunes, 24 de febrero de 2014

La Asociación de Expresos Sociales teme que el Ayuntamiento venda “al mejor postor” los terrenos de la vieja cárcel

Antonio Ruiz, homosexual encarcelado durante el franquismo.



Vetusta cárcel, garante de injusticias al amparo del régimen franquista durante la década de los 60 y 70. Gays, lesbianas, bisexuales y transexuales recibieron una condena perpetua a su dignidad, sentencia de muerte sobre sus derechos. Fueron castigados por sus relaciones afectivas a toda clase de vejaciones para su "vuelta a la normalidad" por ser considerados unos "enfermos". Desde 2006 la dejadez institucional pone en peligro el futuro del penal, de su memoria, al no formalizarse el cambio de titularidad desde la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios al Ayuntamiento de Huelva.
La Asociación de Expresos Sociales, que defienda a los represaliados por su condición sexual durante el franquismo, también prevé otro escenario aún más devastador a pesar de que el edificio esté catalogado como de especial singularidad en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) . "No estamos de acuerdo con el traspaso de titularidad. Nos tememos, como ha ocurrido en otros casos idénticos, que el Ayuntamiento de Huelva venderá al mejor postor los terrenos de la antigua cárcel y con ellos su memoria histórica", aseguró el presidente del colectivo, Antoni Ruiz, quien acudió en 2005 junto con Mercedes Gallizo, exdirectora de Instituciones Penitenciarias, a la colocación de una placa en el penal onubense en homenaje a las víctimas de la represión franquista.
Ruiz aboga por su conservación porque la añeja prisión "tiene que ser para el pueblo, convertirse en un centro cívico para la ciudadanía". Es por ello que plantea una fórmula que proteja el edificio y su historia. "La mejor opción es que la Junta de Andalucía solicite su titularidad para que se encargue de su conservación como patrimonio histórico-artístico. La Administración andaluza posee esas competencias. Hay que impedir que se eliminen sus patios y galerías porque un ayuntamiento considere que no son de importancia histórica en pos de su falta de valor arquitectónico. Sin estos elementos perdemos la perspectiva de que era una cárcel, de la represión sufrida en ese entorno. La Junta debe intervenir y quedarse con esos terrenos, como ha ocurrido en Badajoz donde se ha instalado un museo en la antigua cárcel o seguir el ejemplo de la progresiva recuperación de la antigua cárcel de Valencia".
La Asociación de Expresos Sociales marca una hoja de ruta clara, definida por la preservación de estos espacios. "La antigua cárcel de Huelva, como otras similares por sus connotaciones históricas, han de ser declaradas como centros de uso social, de carácter público y que a su vez sirvan para conocer la represión política y social que sufrieron los homosexuales durante el franquismo. Ese edificio debe permanecer en la memoria histórica del país y que no lleguen las máquinas y lo destrocen", sentenció Antonio Ruiz.
La okupación de la antigua cárcel por parte de CSOA Apoyo Mutuo, que cumple este 23 de febrero su primer aniversario, no es vista como una "preocupación" por parte de la Asociación de Expresos Sociales. "No nos preocupa el uso dado por colectivos sociales. Nuestra preocupación es que se destrocen estos recintos como ha ocurrido en La Modelo". Desde la llegada del Centro Social y Autogestionado Apoyo Mutuo han concluido los actos vandálicos en el interior del centro penitenciario, al acabar los incendios provocados, el consumo de heroína en su interior y el robo de material metálico para su posterior venta.
El presidente de la Asociación de Expresos Sociales, Antoni Ruiz, mantiene una postura clara hacia la antigua cárcel. "Hay que conservarla para la Memoria Histórica de Huelva y de España. Lo que se tapa, lo que se destruye, conlleva el riesgo de volver a ocurrir en la Historia de nuestro país", concluyó.

El yugo contra la homosexualidad en la prisión de Huelva




Los muros encierran infausta memoria. Encarcelados por motivos sexuales, la más rancia represión. Son paredes de lamentos. Lamentos atravesados por puñales de incompresión. El honor y la dignidad secuestrados por dos leyes de la Dictadura, la modificación de la Ley de Vagos y Maleantes (1954) y La Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social (1970-1984). La antigua prisión de Huelva preserva las flechas de sentencias sin juicio ni base jurídica, y el yugo sobre la condición sexual. Al menos 5.000 represaliados en España por ser gays, lesbianas, transexuales o bisexuales.
El régimen franquista estableció los "centros especializados en la rehabilitación de homosexuales". Los condenados eran internados durante un periodo de entre 3 meses y 3 años para su "reeducación" aunque esto era teoría negro sobre blanco. En realidad, la privación de libertad podía prolongarse hasta que el Tribunal de Calificación, con presencia eclesiástica incluida, aprobara esa "reeducación". Se llegaron a habilitar dos centros para homosexuales: uno dentro de la prisión de Badajoz (para homosexuales pasivos) y el otro, en la de Huelva (para los activos).
Por decreto de 25 de enero de 1968, la cárcel de Huelva se convirtió en "centro especializado". Sólo en la década de los 70, al menos un millar de homosexuales –o que lo parecían- pasaron por las prisiones de Huelva y Badajoz. Violaciones gestionadas por los propios carceleros, vejaciones de todo tipo, electrochoques como "terapia" experimental para la vuelta a la "normalidad"... injusticia a raudales que cebaba la dignidad humana y mostraba al más cruel del lobo franquista. Un atentado contra los derechos humanos que jalona la memoria del antiguo penal, desvencijada por el paso del tiempo y por la venda atada y bien atada por el actual olvido administrativo.
El 10 de junio de 2005, la por entonces directora general de Instituciones Penitenciarias Mercedes Gallizo, descubrió en la fachada de la prisión de Huelva una placa en homenaje a las víctimas de aquella injusticia: "Para una generación de españoles este establecimiento penitenciario fue símbolo de castigo y exclusión social hacia quienes decidieron ejercer su libertad y desarrollar una orientación afectiva diferente. Quede esta placa como reparación de la sociedad democrática a una injusticia histórica en recuerdo de los homosexuales que fueron encarcelados y como compromiso de que ninguna otra generación tendrá que pasar por nada semejante". Placa desvencijada por el paso del tiempo, sólo queda una huella de lo que fue, testigo de la dejadez institucional, símbolo caído por el pasotismo administrativo. Brindis a la reparación con copas rotas. Ya no existe esa placa, olvidada, secuestrada, maltratada, apartada de la memoria; y sólo era -¿sólo?- una placa que ponía una alerta en la Historia...
En diciembre de 2004 el Congreso, incluido el grupo parlamentario popular, votó una declaración de condena y desagravio por la represión desencadenada por el franquismo contra los homosexuales. Al año siguiente el Gobierno acordaba estudiar la indemnización a los afectados por la represión sufrida y el daño continuado producido por el Estado de Derecho. Según los datos ofrecidos por la Asociación de Expresos Sociales, hasta el 31 de diciembre de 2013 –fecha tope para la presentación de solicitudes de indemnización- se registraron 182 expedientes, de los cuáles 116 han derivado en indemnizaciones, 49 han sido considerados como negativos y 17 no han sido admitidos.
Andalucía registra el mayor número de expedientes con un total de 45 (35 positivos) y Huelva aglutina un total de seis, con cinco que terminaron en indemnización y uno considerado como negativo. Estas indemnizaciones hacen referencia a represaliados con residencia actual en la provincia de Huelva, que pudieron estar recluidos en el antiguo penal o en otra cárcel del territorio nacional por motivo de su condición sexual.
La antigua cárcel de Huelva está catalogada por la Junta de la Andalucía como Lugar para la Memoria Histórica, aunque la niebla administrativa –en esa dejadez sobre su titularidad- encarcela el resquicio de la salvación del edificio y de su historia. El yugo aún persiste en sus paredes por acción pasada y por omisión actual.

¿Dónde están los expedientes judiciales y penitenciarios de la vieja cárcel?

Entrada del centro penitenciario de Huelva de La Ribera



La reconstrucción del pasado bebe de las fuentes documentales. La memoria histórica se nutre con archivos, expedientes y todo tipo de documentos, además de la tradición oral si abrimos la página contemporánea. Incluso algunos textos legales de la Guerra Civil y de la Dictadura sirven de bastón jurídico a represaliados o perseguidos para recibir de la Administración algún tipo de indemnización de carácter económico, reconocimiento social por haber sido víctimas de la represión, y reconocimiento incluso de derechos civiles y de propiedad sobre bienes que en algún momento perdieron. Sobre este tablero juegan en papel primordial los expedientes judiciales y penitenciarios de los presos encarcelados en la antigua prisión de Huelva, que se encuentran disgregados por parte del territorio nacional. Esta falta de reunificación complica en extremo su estudio y catalogación.
Los archivos históricos del añejo tienen al menos hasta cuatro localizaciones diferentes en virtud de su naturaleza jurídica (judiciales o penitenciarios) y de la división judicial del territorio o audiencia territorial. Algunos tienen coartados aún su consulta directa porque la fecha final de su tramitación aún no ha superado el límite legal para el acceso libre en virtud de Ley de Protección de Datos. Es decir, los documentos pueden ser consultados si tienen más de 50 años desde la finalización del expediente o 25 si la fecha del fallecimiento de la persona en cuestión es conocida. Además, algunos de los archivos penitenciarios continúan 'aprisionados' no muy lejos de la capital onubense.
El Archivo Histórico de Huelva custodia y conserva, transferidos por Instituciones Penitenciarias, los expedientes personales de internos con un periodo cronológico que abarca desde el año 1933 al 1949 (fecha de salida de prisión). A partir de ahí la pista se complica y el camino de migas de pan abre diferentes senderos.
Los archivos judiciales al no estar unificados se hallan en función del partido judicial correspondiente, según la demarcación regida durante la Dictadura y la tipología del delito. Los expedientes judiciales por infringir la Ley de Vagos y Maleantes mantienen un paradero 'desconocido'. El juzgado estaba centralizado en Sevilla, con jurisprudencia por tanto en la provincia onubense. No obstante, los archivos territoriales o histórico-provinciales no disponen de los expedientes ni siquiera el archivo de la ciudad hispalense que mantiene algunos documentos judiciales referentes a la provincia de Huelva. Su creación en 1989 hizo que los fondos judiciales permanecieran en depósitos documentales de la Administración judicial acumulados durante muchos años. Es "difícil -según aseguró la directora del Archivo de Provincial de Sevilla, Amparo Alonso García- saber si se han conservado y dónde, o si verdaderamente se han perdido".

Si bien, la propia Alonso García destacó el esfuerzo institucional para recopilar el fondo documental. "Actualmente sabemos que se está llevando a cabo por parte de la Consejería de Justicia y el Ministro de Interior, a través de la Secretaría General para la Justicia, un trabajo de identificación de todos los expedientes conservados en los archivos judiciales para preparar su traslado a los archivos territoriales o históricos provinciales", apuntó.
El Archivo Histórico de Sevilla sí custodia los archivos judiciales de la provincia de Huelva, relativos a la Ley 16/1970, de 4 de Agosto, sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social, y al Reglamento de 1971. Conserva, por tanto, el fondo documental del Juzgado de Peligrosidad y Rehabilitación Social de Huelva. En la base de represaliados políticos se encuentran catalogados 922 expedientes correspondientes a la provincia de Huelva, siendo 760 del Juzgado de Peligrosidad, y el resto del Servicio de Libertad Vigilada o inscripciones de defunción en el Registro Civil fuera de plazo.
La antigua cárcel de Huelva, por decreto de 1968, aparece definida como "centro especializado" para la "reeducación" de los homosexuales, al igual que la prisión de Badajoz. Es por ello que aquellos condenados por la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social acabaron en el centro penitenciario de la ciudad aún estando juzgados en otra provincia española. De hecho, algunos expedientes judiciales referentes a internos en la cárcel onubense han sido hallados en el Archivo de la Real Chancillería de Granada, como puso de manifiesto la Asociación de Expresos Sociales. Esta disgregación de los documentos aparece definida en el nuevo marco jurisdiccional de la ley que supuso la continuación –o relevo- de la Ley de Vagos y Maleantes. Con el nuevo marco legislativo en 1971, la competencia para la declaración del estado de peligroso social, fijada en el Reglamento de aplicación de la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social, pasó a corresponder a la jurisdicción ordinaria, a través de los jueces de 1ª instancia e instrucción, a los que se asignó un doble cometido. Éstos desempeñarían las funciones de la nueva Ley en cada capital de provincia, correspondiéndole al número 1 en las capitales donde hubiese más de un juzgado.
Este grupo de fondos, Vagos y Maleantes y Peligrosidad y Rehabilitación Social, junto con los expedientes penitenciarios, es "vital" en la búsqueda de antecedentes conocidos para acreditar la desaparición de personas durante la Guerra Civil, y para acreditar el sufrimiento de cualquier tipo de represión.
Al menos ya existen tres localizaciones diferentes: archivos históricos de Huelva, Sevilla y Granada. Pero aún queda otra vertiente documental, los expedientes penitenciarios de los encarcelados en la antigua prisión de Huelva durante las décadas de los 50, 60 y 70. Este fondo, de "difícil acceso", se encuentra en el actual Centro Penitenciario Provincial de Huelva, sito La Ribera, al pertenecer a Instituciones Penitenciarias, según varias fuentes consultadas por este diario. Su valor documental es "incalculable", puesto que en ellos se hace referencia a la Junta de Clasificación una vez entrada en vigor la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Este organismo era el encargado, con todo tipo de vejaciones, de calificar al homosexual preso por la citada ley, además de reflejar la 'pseudomedicina' aplicada a esta "enfermedad", como era calificada durante el régimen franquista. De hecho, el preso homosexual debía ser clasificado entre activo o pasivo, ya que los pasivos iban al penal de Badajoz y los activos a Huelva. Además durante su encarcelamiento esta junta albergaba la potestad de decidir cuando estaban 'curados' de su "enfermedad" y por tanto rehabilitados para lograr su reingreso en la sociedad. La aleatoriedad en sus decisiones ahondaba aún más en la represión sufrida, ya que la puesta en libertad no se basaba en ningún fundamento jurídico.
El presidente de la Asociación de Expresos Sociales, Antoni Ruiz, asegura que "es complicado saber la ubicación exacta de los expedientes penitenciarios. Ni siquiera en los procesos de solicitud de indemnización por las represiones a homosexuales, el solicitante sabe dónde se hallan estos documentos. El propio Ministerio de Interior e Instituciones Penitenciarias son los encargados de reunirlos para la posterior investigación que derive en la indemnización o no. Son documentos de muy difícil acceso".
La Asociación de Expresos Sociales reclama la "necesaria" catalogación y reunificación de todos los documentos históricos, ya sean expedientes judiciales o penitenciarios, al objeto de que puedan ser estudiados y pongan de manifiesto las "vejaciones" aplicadas a los homosexuales en centros penitenciarios como el de Huelva. "Es necesario y prioritario la protección de estos documentos para que los investigadores tengan acceso a ellos", sentenció Antonio Ruiz.

La ruina financiera del Ayuntamiento Huelva pone en peligro el futuro de la antigua prisión

Entrada de la antigua prisión de Huelva.



Desde 2006, la cesión del edificio y del suelo está pendiente del pago de 2,2 millones de euros a la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (SIEP). Además, el Consistorio no podría hacer frente a los gastos derivados de la rehabilitación de la infraestructura y de la reconversión del espacio.
¿Jaque mate a la antigua cárcel de Huelva? El tira y afloja de las administraciones deja en el limbo al vetusto centro penitenciario. Su futuro está en entredicho por los "problemas financieros" del Ayuntamiento de Huelva y la falta de acuerdo con la Administración central. Desde hace ocho años no puede cumplir una de las condiciones del convenio de adquisición de los terrenos, firmado con Instituciones Penitenciarias y la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (SIEP) en marzo de 2006.
El citado organismo, dependiente del Ministerio de Interior y de Hacienda, regenta la titularidad de la añeja prisión. De hecho, las llaves de la vieja cárcel están custodiadas en el actual Centro Penitenciario de Huelva, ubicado en La Ribera. Casi una década y la SIEP aún no ha formalizado la desafectación de los terrenos para su posterior inscripción en el Registro de la Propiedad por parte del Ayuntamiento de Huelva. El motivo: la falta del pago de 2,2 millones de euros para la concreción del traspaso. De hecho, en 2011 realiza un requerimiento a la Administración Local "para resolver la permuta del inmueble que se encuentra pendiente de realizar por sus problemas financieros", según refleja la memoria anual de la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios.
Fuentes cercanas al proceso de negociación del cambio de titularidad revelaron a este diario que la situación se encuentra "encallada" porque el Ayuntamiento no dispone de recursos financieros para cumplir el convenio. No obstante, y tras reconocer que no disponen de "dinero en metálico" para afrontar el pago ni tienen la "obligación" de cumplir el convenio de 2006, desde el gabinete de Comunicación del Consistorio mantienen un discurso contrario al asegurar que están inmersos en "conversaciones" con Instituciones Penitenciarias al objeto de "encontrar alternativas y adquirir la cárcel con el objetivo de ponerla en valor". Sin embargo, la segunda vía -ceder unos terrenos municipales valorados en esos 2,2 millones de euros- también cojea ya que a priori el Ayuntamiento tampoco dispone de suelo con esa tasación en el mercado actual.
El embrollo legal deja huérfana a la antigua cárcel de Huelva. Ni siquiera en los registros electrónicos de infraestructuras de Instituciones Penitenciarias y de la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios aparece la propiedad del centro penitenciario. Un limbo administrativo que también desemboca en la dejadez sobre la responsabilidad de conservación del edificio. Desde el cierre completo del penal -2008-, no se ha acometido ninguna tarea de conservación arquitectónica. La competencia recae en la Sociedad Estatal de Equipamientos Penitenciarios, o en su defecto Instituciones Penitenciarias, pero con el convenio de traspaso de titularidad sobre la mesa, aún sin formalizar, el 'lavado de manos' es una constante. El documento deriva la responsabilidad de rehabilitación del edificio y el desarrollo urbanístico de la parcela hacia el Ayuntamiento de Huelva, cuando ya estén cumplimentadas las condiciones del documento. Sin embargo, la Administración local no dispone de "financiación suficiente" para el mantenimiento y busca "el apoyo y colaboración de otras administraciones", según citaron fuentes municipales.
En ese eres tú, no eres tú. La conservación aparece defenestrada por completo. El Ayuntamiento de Huelva no posee la capacidad de 'obligar' al actual propietario de la cárcel- la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios- a ejecutar las tareas de mantenimiento a no ser que estuviera en riesgo de declararse en ruina y alegando el deber innato a la propiedad. Incluso podría guardarse algún as en la manga. Si el edificio acabara derruido, la SIEP debería abonar la diferencia del coste de levantar una nueva infraestructura.
Del lago del organismo estatal, está el convenio de 2006 donde se fija la competencia municipal sobre la rehabilitación de la antigua cárcel, aunque este documento es tinta mojada al no suscribirse en su totalidad. No lo es tanto las actas de los plenos municipales que desde el año 2001 fijan que la recuperación del espacio está encaminada a su "rehabilitación y uso dotacional". Las cartas están sobre la mesa y las instituciones dejan claro su ´regate´ hacia los costes de conservación del vetusto penal, cuya construcción se inició en 1926 y se inauguró en 1933, según el periódico La Provincia.
El Ayuntamiento de Huelva asegura que su intención es "poner en valor" este edificio catalogado en el Plan General de Ordenación Histórica como de "especial singularidad" por su carácter monumental. No obstante, las famélicas arcas municipales, la dejadez institucional al no formalizar el convenio, la carencia de acuerdos concretos y la falta de conservación ponen en peligro riesgo a "un edificio emblemático por su arquitectura y por su historia", según declaró el 9 de marzo de 2006 el actual alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, tras la firma el convenio de traspaso de titularidad. Una fotografía que esta vez retrata al primer edil, quien hace ocho años calificaba la recuperación de la cárcel de "excelente noticia" para Huelva y el barrio de Isla Chica.
Un papeleo sin efecto
La adquisición municipal del edificio y parcela de la antigua cárcel recorre un largo periplo documental entre actas municipales, registros e informes estatales. El Pleno municipal, en sesión de 29 de marzo de 2001, adoptó el acuerdo de iniciar los trámites necesarios para la adquisición por el Ayuntamiento del antiguo Centro Penitenciario de Huelva, para su "rehabilitación y posterior uso dotacional". Igualmente, el Pleno municipal, en sesión de 29 de julio de 2003, adoptó el acuerdo de aprobar un Convenio con el Ministerio del Interior y la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios, S.A. para "la adquisición por el Ayuntamiento del antiguo Centro Penitenciario de Huelva y la cesión de terrenos a segregar de parcela dotacional en el ámbito del Plan Parcial nº 4 Vista Alegre, con destino a la construcción de un Centro Inserción Social".
En ese primer convenio aparece la primera clave del embrollo administrativo para no incumplir el marco legislativo. Establece dos operaciones jurídicas, una de adquisición de inmueble, previa su desafectación al dominio público-servicio público estatal (el edificio de la antigua cárcel), que permite la utilización del procedimiento negociado por razones de singularidad y especificidad histórica, cultural, artística o técnica del bien a adquirir; y otra de cesión de la titularidad de la parcela sita en el Plan Parcial nº 4 "Vista Alegre", que habría que tramitar como "mutación demanial subjetiva" a favor del Ministerio del Interior, al ser la parcela dominio público municipal, cediéndola directa y gratuitamente a dicho Ministerio, para su afectación al dominio público estatal o bien desafectarla para su cesión gratuita.
Más claro. El Ayuntamiento de Huelva no puede llevar a cabo en una sola operación el cambio de titularidad del antiguo centro penitenciario. La permuta de la parcela donde está ubicado el Centro de Inserción Social David Beltrán por el suelo de la antigua cárcel era ilegal en virtud de la Ley de Bienes dada la diferencia de valores entre uno y otro. Es por ello que se establece el procedimiento de negociado para la adquisición de la vieja cárcel y por otro lado se cede 'gratuitamente' los terrenos del Centro de Inserción Social. Es en 2003 cuando se "sientan las bases" –según el informe anual de Instituciones Penitenciarias- del convenio entre Instituciones Penitenciarias, la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios y el Ayuntamiento de Huelva. De hecho, en abril de ese año recibe la preceptiva aprobación de la Dirección General del Patrimonio del Estado.
Dos años más tarde –en 2005- se modifica el referido convenio para completar las determinaciones de la edificabilidad sobre la parcela destinada a la construcción del Centro de Inserción Social, segregada de la finca registral nº 70.809 y por entonces de titularidad municipal, de forma que a la misma se le asignó una edificabilidad máxima de 9.060 metros cuadrados sin limitación de alturas.
El 9 de marzo de 2006 se cierra el círculo el convenio una vez concretada la negociación por la adquisición de la cárcel. Tenía lugar la segunda de las operaciones jurídicas para el cambio de titularidad y que aún no se ha llevado a cabo por parte del Ayuntamiento de Huelva al no hacer frente al pago. En total, la Administración debía y debe pagar 2,2 millones de euros para hacer frente al diferencial de valores entre el terreno del Centro de Inserción Social y el de la antigua cárcel.

Este escenario legal se enraíza en el Plan de amortización y creación de centros penitenciarios, de 1991, queestablece la financiación mixta de las cárceles y centros de inserción social de nueva planta, con fondos estatales y con otros procedentes de la amortización de los que se van cerrando. Es decir, la antigua cárcel de Huelva debía generar recursos al Estado para acometer su renovación de centros carcelarios. La Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (SIEP), actual propietaria de la antigua cárcel, fue creada para negociar estos convenios con las administraciones. En el caso de Huelva las negociaciones se realizaron con la Administración Local.
Ese citado 9 de marzo de 2006 llegó el momento de la rúbrica del convenio entre el actual alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, y la ex directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo. En esa fecha, el primer edil calificó de "duras" las negociaciones con la SIEP si bien el acuerdo alcanzado era "positivo" para la ciudad de Huelva.
De hecho, el antiguo presidente de la SIEP, el leonés Benigno Castro, aseguró en diciembre de 2006 que "hasta ahora nadie nos ha pedido que regalemos alguna de las cárceles antiguas que han pasado a manos municipales", citando concretamente la de Huelva. Si bien no tuvo en cuenta que el punto económico del convenio no llegaría a buen puerto.
En 2009 y una vez puesto en funcionamiento el Centro de Inserción Social David Beltrán, Instituciones Penitenciarias –según su informe anual- inicia los trámites de desafectación de la antigua cárcel y ya forma parte del patrimonio de la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (SIEP) al no cumplir el Ayuntamiento de Huelva con la parte económico del convenio. Dos años más tarde, la SIEP realiza un requerimiento al Ayuntamiento de Huelva para realizar el cambio de titularidad. Sin embargo éste no sucede por "problemas financieros" del Consistorio, tal y como queda reflejada en la Memoria Anual de 2011 de la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios.
Tras esta batalla administrativa, la antigua cárcel continúa huérfana de acción institucional, una acción que acabe con su orfandad y asegure su rehabilitación y la puesta en valor de uno de los edificios con más historia de la capital onubense.

Jason Collins, primer jugador que compite en la NBA tras declararse homosexual


Jason Collins (i), durante el partido de los Nets ante los Lakers en el Staples Center.








El pívot, que ha firmado un contrato de diez días con los Nets, jugó diez minutos en la victoria ante los Lakers en el Staples Center.



El pívot Jason Collins hizo historia al jugar con los Nets de Brooklyn su primer partido esta temporada y ser el primer profesional abiertamente homosexual que lo hace en la NBA.

El escenario fue el Staples Center de Los Ángeles, donde los Nets se enfrentaron a los Lakers y los ganaron por 102-108, a pesar que la participación de Collins se resumió en 11 minutos en los que no logró ningún punto, capturó dos rebotes -uno ofensivo y otro defensivo-, recuperó un balón, perdió dos y le pitaron cinco faltas personales.

Los números no mostraron ningún tipo de protagonismo deportivo, pero sí lo tuvo en el mediático al convertir un partido sin trascendencia entre dos equipos perdedores -especialmente para los Lakers, eliminados ya de la fase final-, en el centro de atención de la jornada dominical de la NBA.

La atención comenzó cuando el entrenador de los Nets, Jason Kidd, excompañero de Collins anuncio horas antes del partido que le daría algunos minutos después que el veterano jugador de 35 años había firmado por la mañana un contrato de 10 días.

Kidd cumplió su palabra y a falta de 10:28 minutos para el final del segundo cuarto ordenó que Collins saltase a la pista del Staples Center, donde hizo historia, en medio de unos aplausos dispersos que le tributaron los seguidores de los Lakers.

A partir de ese momento su presencia en el campo no generó ningún tipo de aportación de interés al juego de los Nets, que estaban por delante en el marcador (26-35), aunque al concluir su primer periodo de juego con el equipo, que fue de 4:15 minutos, la ventaja la incrementaron hasta los 16 puntos.

De acuerdo a Kidd piensan el proceso con Collins será como el que se sigue con cualquier otro jugador que firma un contrato por 10 días, se le mantendrá en observación para ver si al final puede seguir con el equipo por lo que resta de temporada.

Kidd también se negó a hablar de nada de Collins que no fuese relacionado con el baloncesto y en ese sentido reiteró que pensaban que lo ficharon porque podría ayudar al equipo con su veteranía.

Los jugadores dentro de los Nets, encabezados por el veterano ala-pivote Kevin Garnett, que tuvo jornada de descanso, destacaron lo "positivo" que un jugador como Collins pudiese volver a la competición y para nada era una distracción dentro del equipo, algo que tal vez es sólo visto desde fuera.

Mientras que el propio Collins, que el pasado mayo declaró abiertamente su orientación sexual, antes del partido reconoció que no tenía tiempo para pensar en la historia. "La presión fue jugar esta noche un partido de la NBA. La última vez que lo hice fue el pasado abril, así que creo que tuve suficiente presión", comentó Collins al concluir el partido. "No estoy cansado y creo que necesitaré varios entrenamientos más para ponerme en mejor forma".