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domingo, 30 de noviembre de 2014

El actor, activista del colectivo Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales y colaborador de 'Público', Shangay Lily, celebra 20 años de 'artivismo'y presenta nuevo espectáculo


El actor, activista LGTB y colaborador de Público,Shangay Lily.




"De Podemos no espero nada, han traicionado una y otra vez la causa del colectivo LGTB"

Veinte son los años que el actor, activista y colaborador dePúblico Shangay Lily lleva luchando y denunciando las injusticias que sufre la comunidad LGT. Veinte años en los que asegura que ha ido viendo cómo el activismo se iba conviertiendo "en un producto interesado para promocionarse políticamente", alejado de su genuino próposito.
Shangay Lily celebra y corona su veintena con su nuevo espectáculo, Palabra de Artivistaque se estrena este sábado a las 22.30 horas en el Teatro del Barrio de Madrid. 
Tu nuevo espectáculo resume 20 años de artivismo, en los que has intentado reivindicar los derechos de la comunidad LGTB y denunciar injusticias políticas. ¿Con cuál de todas tus iniciativas te quedarías? ¿Cuál crees que ha tenido una mayor repercusión?
En un primer momento me planteé explicar lo que es el artivismo, un término que proviene del movimiento feminista que utilizó el arte para hacer activismo burlando el rígido sistema patriarcal y lo que en este se considera "serio" y "político"; una estrategia que yo adopté para poder aunar mi vertiente artística y activista, ambas negadas o presentadas como excluyentes en cada periodo: el primero de fama en televisión y el segundo de activismo exclusivamente politico.
Una estrategia que niega a Gramsci y su revelación de que la hegemonía política se combate en lo cultural. Involuntariamente, mi espectáculo se ha convertido en un fascinante análisis de cómo ha ido cambiando el activismo en España en los últimos 20 años.
Desde los inocentes 90 hasta el sofisticadamente represivo principio de milenio. Aunque la protesta ante Rajoy denunciando la homofobia del PP o romper la foto de Espe Aguirre en Telemadrid, incluso el montaje criminalizador en las JMJ por ondear una bandera gay durante la Marcha Atea, son muy celebradas, no daría más importancia a una acción que a otra porque creo que cada acción cumplió su cometido histórico: en los 90 era vital la visibilidad y eso es lo que conseguí con la televisión y la fama, poner un modelo positivo, un referente que muchos y muchas jóvenes de entonces me han agradecido.
La creación de mi revista Shangay Express entonces fue vital, aunque degeneró tras su robo por mis socios junto a Zerolo en un panfleto capitalista homófobo.
Cuando me di cuenta de que la televisión me/nos estaba utilizando para reforzar los mismos mensajes que combatíamos y la visibilidad se había convertido en marca, en producto comercial, la abandoné y me centré en lo político, en internet, en mi blog dePúblico que me ha dado a conocer a toda una nueva generación o grupo de izquierdas.
¿Crees que en estos 20 años España ha avanzado lo suficiente en el reconocimiento de los derechos de la comunidad LGTB? Y en cuanto al apoyo de la ciudadanía, ¿crees que hay una normalización social suficiente?
Creo que ha avanzado muchísimo desde que a finales de los 80 me insultaban y agredían por declararme orgullosamente homosexual y plumífero en las calles y las primeras marchas del Orgullo. Pero también creo que hacer parecer que ya no hay nada que conseguir, incluso que los gays somos privilegiados por el sistema, y negar la creciente homofobia, es una trampa mortal que el régimen ha impuesto con sus modelos endohomófobos (gays que sufren homofobia internalizada) como Jorge Javier Vázquez, Fernando Tejero o Sandra Barneda, personajes que atacan al activismo y proclaman que no hay que hablar de la sexualidad de uno porque ofende a los "pobres heterosexuales".
"Negar la creciente homofobia es una trampa mortal que el régimen ha impuesto con sus modelos endohomófobos"
Creo que la homofobia ahora es más sofisticada y perversa, es lo que llamo homofobia sigilosa, que se esconde o niega pero es más virulenta. El clásico: "yo no soy homófobo, pero..." o el ridículo "yo no soy homófobo porque tengo amigos gays". Ahora la lucha es otra, más perversa, pero más necesaria que nunca.

Acuñaste el concepto de "cristofascismo". ¿Puedes explicar brevemente en qué consiste y dónde se puede encontrar en la sociedad de hoy?
El cristofascismo es utilizar un mito o leyenda de un ser imaginario como Cristo, supuestamente perfecto y revolucionario, para imponer el modelo fascista o lo que yo llamo la industria del odio. No es más que otra forma del nacional-catolicismo franquista. La Iglesia siempre ha declarado no hacer política cuando es el peor agente político del planeta.
Sufres insultos habitualmente por parte de un sector de la sociedad española. ¿Por qué crees que levantas tantas pasiones en la ultraderecha?
Pasiones en contra. Como dicen algunos seguidores "sólo por la habilidad que tienes de poner de los nervios a los fachas, eres fundamental". Siempre he dicho que es como ponerle un espejo delante a la gente. No lo llevan nada bien.

¿Quién es "el verdadero enemigo"?

El egoísta, el vendido, el traidor... la mayoría de las veces el peor enemigo es el que está en casa.
¿Cómo calificarías la acción de la izquierda española en la lucha por los derechos de la comunidad LGTB? ¿Qué esperas en este sentido de Podemos?
"La izquierda ha sido la única que ha luchado por los derechos LGTB"
La izquierda ha sido la única que ha luchado por los derechos LGTB, ahora la derecha intenta apropiarse de esa lucha y avances y hacerlos pasar por suyos distorsionándolos para recuperar la homofobia.

En concreto la apropiación de los Orgullos Gay por parte de varios ayuntamientos peperos para pagar jugosas sumas a "artistas" homófobos es lamentable. Pero esa lucha la ha hecho innegable la izquierda a pesar de la derecha. En concreto Izquierda Unida. El PSOE tardó bastante más de lo que la gente cree en aceptar la lucha LGTB como suya y cuando lo hizo se apropió de ella a cambio de jugosos beneficios electoralistas.
De Podemos no espero nada, porque han traicionado una y otra vez la causa LGTB ya antes de acceder al poder. Lo último fue ver a Pablo Iglesias aplaudiendo a un Papa homófobo y misógino por sus mentiras. Creo que la estrategia desesperada de Podemos de ganar a cualquier precio conlleva repudiar todo lo que no sea mayoritario o disguste al amo patriarcal. Es asimilarse al sistema y expulsar a sus minorías molestas, las aristas incómodas; ya lo vivimos en la comunidad gay con lo que yo llamo el gaypitalismo.
La comunidad LGTB, la real, no ese producto gay asimilado que tanto vende, siempre vamos a molestar a los poderosos, los patriarcas.
En ocasiones he recibido críticas de la comunidad LGTB por intentar representarla. ¿Cómo encajas estas críticas?
Nunca he recibido críticas de la comunidad LGTB, sino de algún individuo desconocido que no representa a nadie ni ha hecho nada. Nadie puede negar mi recorrido y activismo. Le moleste a quien le moleste, sólo hay que tirar de hemeroteca para saber que uno de los pilares de la construcción de Chueca y la nueva identidad "gay" fui yo.
Lamentablemente degeneró en un modelo aberrante en manos de una oligayrquia que boicoteó a las disidencias del modelo patriarcal y lo convirtió en un modelo clasista, machista y homófobo. De hecho, los que más intentan cuestionar que yo represente a la comunidad LGTB son los homófobos cristofascistas haciéndose pasar por aliados de la comunidad o incluso representantes de esta.
"Los que intentan cuestionar que yo represente a la comunidad LGTB son los homófobos cristofascistas"
Tú también has arremetido contra un sector de la comunidad gay por "aburguesarse". ¿Podrías explicarlo?

Los llamé burgayses en un primer momento, aunque ahora creo que les define mejor el término absurdigays, tiran piedras contra su propio tejado con tal de complacer al amo patriarcal homófobo y recibir beneficios económicos por su traición.
He escrito extensamente sobre el tema en mi blog de Público. Esa traición devino en lo que he llamado gaypitalismo como explico en mi venidero ensayo Adiós, Chueca (Memorias del gaypitalismo: creando la marca gay). De ellos hablaré en mi espectáculo.
¿Echas de menos más artivistas en España? ¿Crees que debería haber más artistas que se involucraran más a fondo en la vida política, como has hecho tú recientemente con Alfon?
Echo de menos a personas que luchen desinteresadamente, no por sacar crédito o una carrera, personas que, como el gran Willy Toledo por ejemplo, sacrifiquen su cómoda carrera para denunciar injusticias y apoyar a los desfavorecidos, a las causas menos populares.
En estos 20 años he ido viendo cómo el activismo genuino se iba convirtiendo en un producto interesado para promocionarse en el ámbito político, dentro del partido; o el académico, abrazando las causas más aparentemente estrambóticas para quedar como el más vanguardista y moderno. Es lo que yo llamo des-activismo queer.
"Echo de menos a personas que lu chen desinteresadamente, como Willy Toledo"
El criterio es muy sencillo: ¿Si tú le quitases ese componente activista o político a una persona, su carrera mejoraría o seguiría estando ahí... o por el contrario desaparecería porque es la base de su popularidad? Es como el político que vive de la política o el que ha sacrificado beneficios más fáciles para hacer política.

Fuente:http://www.publico.es/558934/de-podemos-no-espero-nada-han-traicionado-una-y-otra-vez-la-causa-del-colectivo-lgtb

sábado, 9 de marzo de 2013

Intervención de Antoni Ruiz i Saiz en el programa "Tenemos que hablar" de La 1 de RTVE

El Presidente de la Asociación Ex-Presos Sociales, Antoni Ruiz i Saiz fue entrevistado por Ana García Lozano en su programa "Tenemos que hablar", titulado en esta ocasión Falsos Culpables, en el cual prestaron testimonio personas que pasaron por la cárcel  siendo inocentes. Dicho programa fue emitido en directo el día 8 de marzo de 2013.

Para ver la intervención de Antoni Ruiz, a partir del minuto 53 del video.

jueves, 19 de mayo de 2011

Bolivia: Grupos GLBT ven más acogida en la sociedad



La Paz, 18 de may. un desfile y varias actividades los visibilizaron


“Tengo una nena de 18 años que estudia Arquitectura, todo se puede. En la sociedad hay un estigma contra nosotras (las travestis), nos ven como personas depravadas, degeneradas, pero las cosas no son así”.

Daysi Di Natali, directora ejecutiva de la Organización de Travestis, Transgénero y Transexuales de Bolivia, resume así parte de su vida.

La organización que dirige Di Natali representa a gays, lesbianas, bisexuales y travestis, que ayer celebraron el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia.

Sin embargo, fue la Familia Galán la pionera en el país en expresar públicamente los derechos de las comunidades GLBT. Michael Galán, ataviado con elementos militares y femeninos, explicó que la Familia quiere dar a conocer la diversidad de orientaciones sexuales, a partir de la libertad de ser, vestir y actuar. Relató que llevó una vida sin mucha discriminación porque pasó “un poco desapercibido” al no tener rasgos afeminados.

“Soy licenciado en Derecho, tengo un diplomado en Educación Superior y trabajo en una ONG, y me desarrollo como cualquier otra persona”, señaló.

En La Paz hay más de 120 grupos GLBT y más de 1.200 personas independientes, informó Arianda Cronenbold, la Señorita La Paz Transformista Gay 2011.

También expresó el deseo de que el Estado reconozca a las mujeres transexuales el derecho al trabajo para evitar que estén expuestas en las calles, cuando pueden trabajar en otras fuentes laborales.

Hace 10 años se pedía resguardo policial ante las agresiones homofóbicas. “Ahora ya no nos hace falta, la gente nos acepta mejor, son pocos los que nos rechazan”, comentó uno de los participantes.

“En diez años nos hemos logrado visibilizar en espacios públicos debido a nuestra desobediencia; ser homosexual no es enfermedad, pero la homofobia sí lo es”, comentó a su vez el presidente de la Asociación de Colectivos GLBT del departamento de La Paz, David Aruquipa.


Ayer hubo varias actividades: a las 14.30 una conferencia convocada por el Defensor del Pueblo, a las 19.00 se presentó en el Teatro Municipal de Cámara la obra María de Todos los Sabores, organizada por los GLBT de El Alto, y desde las 18.30 hubo un desfile dispuesto por Adesproc desde la pasarela de la Pérez Velasco hasta la plaza del Bicentenario.


TESTIMONIOS

Nombre: Arianda Cronenbold

Srta. La Paz Transformista GAY

“Me siento feliz porque ya veo mucha gente que nos acepta sin reproches, sin mirarnos mal, sin juzgarnos y eso es lo que más me agrada (...) Gracias a Dios desde pequeño me aceptaron en mi familia y me han apoyado, no he sufrido discriminación...”.


Nombre: Michael Galán

Parte del Movimiento GLBT

“Soy parte de la Familia Galán hace más de cuatro años, nosotros reivindicamos derechos y apostamos por un mundo mejor, sin complejos ni tabúes (...) Mi identidad la tenía hace más de 8 años, mi familia no sabía mi opción, lo descubrí de niño...”.



jueves, 18 de febrero de 2010

MIRIAM AMAYA : "Una transexual debe respetarse a sí misma"

MIRIAM AMAYA : "Una transexual debe respetarse a sí misma"

Nació en una cuadra, "porque a mi madre le cogió cuidando las yeguas", y en el seno de una familia gitana. En cuanto tuvo uso de razón, se puso tacones y se pintó la cara..

18/02/2010 ALFONSO HERNÁNDEZ
Directa como una flecha que indica y no hiere, que sigue la dirección que le marcó desde la cuna su sexualidad de mujer pese a nacer en el cuerpo de un hombre y en el seno de una familia gitana que la aceptó tal como era desde su primer llanto ("tienen sus leyes, pero también mucha permisividad y cabeza", aclara para los navegantes étnicos), Miriam Amaya ha recorrido sus 50 años de vida dentro del propio huracán que forman sus vientos de libertad. Arrolladora y arrasada, ave fénix con poderosas alas de indomable y sensible ser humano, se declara "sobre todo luchadora" y se considera "una transexual feliz. Me levanto por las mañanas, me miro al espejo y me río de mí misma... Siempre voy sonriendo, aunque mi procesión, lo bueno y lo malo de mi pasado y de mi presente, la llevo por dentro", comenta dominado la palabra con fluidez. Su alegría y sus cicatrices las expone como voluntaria y licenciada en resistencia en el Centro Alba, donde realiza actuaciones, ofrece charlas sobre sus experiencias y cotillea "a la hora del café".
Su madre la trajo al mundo en una cuadra de Logroño "porque estaba cuidando las yeguas en ese momento", y en cuanto tuvo uso de razón femenina se puso tacones y se pintó la cara cuando Franco aún limpiaba la calle a porrazos y poblaba las comisarías de todo aquello que le estropeara el cuadro de cacería. Con 13 años, mientras estudiaba, comenzó a hormonarse en Barcelona, "una ciudad cosmopolita, abierta al mar y con una mentalidad moderna ya por entonces donde te sentías cómoda pese a las dificultades. Podías conseguir las hormonas sin problemas, sin receta médica", explica. Reivindicando el derecho a su sexualidad, primero corrió perseguida por los grises y después se encaró con ellos. "Te metían un rato en la cárcel, te insultaban, te daban tres o cuatro palos y a la calle", cuenta Miriam, orgullosa al recordar que entre esos episodios de lucha y transición "fui Miss Travesti Barcelona durante varias ediciones seguidas".
Alta y morena, "un auténtico monumento que llamaba la atención por mis ojos achinados", actuó junto a Sara Montiel, participó en espectáculos en Roma y París, se relacionó con Almodóvar y otras fieras de la movida madrileña y vivó muy bien de su cuerpo. "Sí, practiqué la prostitución y ahora, pero más selectivo y con menos asiduidad, lo sigo haciendo aunque ya no por lujo, sino para pagar alguna letra e ir más desahogada", explica con la naturalidad que corresponde a alguien que no admite más la hipocresía sexual ni más fronteras morales que las de sus valores, fijados con firmeza a "la sensibilidad y el respeto por los demás".
Un mal diagnóstico la dejó sin vista en su ojo derecho y sin el cartel artístico de los buenos tiempos. Por su propio pie, "por moda" y por una depresión entró en el infierno de la droga. "Un día me miré al espejo y me vi con 50 kilos. No puede ser me dije, y pasé la abstinencia y el mono con mi familia hasta recuperarme". Todas sus compañeras transexuales de cocaína y heroína, "excepto Loli que no consume", han muerto. Fiel por convicción, tuvo un novio "guapo, alto, rubio y alemán, y otro que falleció de un infarto. Ahora no contemplo el amor. Si viene ...". Mujer de alma entera, cuenta que la vida le ha tratado "medio bien y medio mal", y matiza que la transexual "debe respetarse a sí misma para que el resto la respeten". Con ustedes, Miriam Amaya.

viernes, 29 de mayo de 2009

ENTREVISTA A ANTONIO RUIZ: HOMOSEXUAL ENCARCELADO EN LA DICTADURA"´El mayor problema al que nos enfrentamos los homosexuales es la Iglesia"

Antonio Ruiz, junto a la orden de prisión que le llevó a la cárcel DIEGO FOTÓGRAFOS


ENTREVISTA A ANTONIO RUIZ: HOMOSEXUAL ENCARCELADO EN LA DICTADURA
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"El mayor problema al que nos enfrentamos los homosexuales es la Iglesia"

Antonio Ruiz es el primer homosexual que ha percibido una indemnización por haber sido encarcelado en la dictadura debido a su condición sexual. Dice que se ha avanzado mucho, pero que aún queda mucho por hacer.

M. J. MORA Antonio Ruiz, el primer indemnizado en España por estar en prisión debido a su condición sexual durante la dictadura, ofreció ayer una conferencia dentro del festival Diversa 09 en la que explicó su experiencia como homosexual en la década de los años 70 y cómo su encarcelamiento marcó su vida. "La homosexualidad se criminalizó con la reforma de la ley de vagos y maleantes del 54 y en el 70 se aprobó la ley de peligrosidad social que hizo una escabechina con los colectivos de homosexuales, transexuales y lesbianas. Calculamos que con estas dos leyes cerca de 5.000 personas entraron en las cárceles", explicó Ruiz, quien aseguró que ayer mismo había recibido el ingreso de la indemnización. "Estamos satisfechos porque por fin vamos a poder devolver la dignidad a los homosexuales".
Antonio Ruiz relata lo duro que fueron los tres meses que permaneció en prisión después de que su madre le contara a una monja que era homosexual y ésta lo denunciara a la brigada policial. "Fue durísimo porque tuvimos que convivir con delincuentes y asesinos. Al salir de la cárcel me desterraron a 100 kilómetros de mi casa, con el consiguiente desarraigo. Además, al igual que muchos, tuve que ejercer la prostitución para poder vivir porque teníamos antecedentes penales y nadie nos daba trabajo".
Ruiz afirma que en aquella época la sociedad "nos tenía miedo". En el ámbito familiar asegura que cada uno "tenía un calvario distinto. Mi madre no lo aceptaba porque era una cuestión cultural, de formación del régimen y además pesaba el aspecto religioso". Confiesa que aún "queda un trasfondo homofóbico que debe cambiar a base de educación y de diversidad.
Hay que seguir trabajando por la igualdad. En la dictadura el mayor problema al que nos enfrentábamos era el miedo, ahora es la Iglesia católica y su jerarquía que es retrógrada y que produce odio hacia los homosexuales".

Otras noticias relacionadas; http://www.infoexpres.es/n91665-Antonio-Ruiz-relata-en-Elche-los-anos-de-la-criminalizacion-de-la-homosexualidad.html

lunes, 13 de abril de 2009

El carnaval que marcó mi vida

Juan Rodríguez Sampedro en su vuelta a la cárcel de Huelva.


El carnaval que marcó mi vida

Juan se disfrazó de mujer en 1963. Acabó en la cárcel con sus amigos

ÓSCAR TORO - Huelva
La copla decía: "Diecisiete de febrero, domingo de carnaval. Cogieron a La Moni con la capa colorá. A la siete de la tarde nos cogieron a los ocho. Nos pusieron en cueros y nos metieron en el calabozo". Con esta letra inventada, Juan Rodríguez Sampedro y sus amigos vuelven a febrero de 1963 y a la cárcel de Huelva, donde ingresaron por ser homosexuales en aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes.
Era noche de carnaval cuando el grupo de amigos organizó una fiesta en la casa de uno de ellos. "Con el consentimiento de mi madre", asegura el anfitrión, aprendiz entonces del escultor León Ortega, quien nos recibe en su domicilio colindante a uno de los muros de la vieja cárcel donde estuvo preso. Sin embargo, dice tajantemente que no quiere "recordar esa historia". Ni siquiera para mover los papeles que le permitirían cobrar por parte del Estado, en aplicación del artículo 4 (Declaración de reparación y reconocimiento personal) de la Ley de Memoria Histórica, una indemnización económica que va entre los 4.000 euros (desde un mes a seis meses en prisión) y los 12.000 euros (desde seis y un día hasta menos de tres años). Tenía entonces 19 años.
Juan Rodríguez Sampedro tenía la misma edad. Le condenaron a seis meses de encierro, dos de ellos en la cárcel de Huelva, y el resto en tránsito por varios centros hasta acabar en el penal de Valencia y un año de destierro sin poder volver a su ciudad. "Me tacharon de vago; a mí, que llevaba desde los 14 años trabajando limpiando coches", repite una y otra vez con ira. Lo hace mientras entra, después de 43 años, de nuevo a la cárcel de Huelva para elaborar este reportaje.
Ya en la galería principal, al ver en la segunda planta su celda con el número 23 aún pintado en la puerta, se desmorona y empieza a llorar porque se le agolpan los recuerdos y revive el dolor de unos hechos que le marcaron para siempre su vida. "Éramos unos chiquillos inocentes. Nos rompieron en dos", afirma mirando cada esquina, como el que busca algo perdido, de la celda de nueve metros cuadrados en la que vivieron los seis amigos. "¡Escuchad el sonido del cerrojo! No ha cambiado", exclama mientras que con sus manos cierra y abre el enorme cerramiento de metal que retumba en el vacío de la dejada galería. "Cada vez que sonaba me ponía a temblar", concluye mientras se limpia las lágrimas del rostro.

Destierro
"Lo que más me dolió fue que me desterrarán de mi tierra", cuenta Juan a dos internos del Tercer Grado que se acercan a ver qué hace por las galerías desiertas y abandonadas. Hay restos de muebles, algún recorte de periódico, carteles de lugares exóticos o de mujeres desnudas. El centro lleva cerrado desde el año 1997 y mantiene una sola área en servicio para presos en régimen abierto.
Su destierro, ya voluntario, aconteció cuando tenía 40 años, ya que, tras lograr la libertad en Valencia, se marchó a Barcelona, donde se asentó y formó pareja con un onubense llamado Manolo. Con 55 años regresó a su tierra natal con la cabeza muy alta por haber recuperado su vida y poder vivir legalmente con el que llegó a ser su marido. Hoy, a sus 65 años, y viudo, es el único del grupo al que no le importa poner nombre y rostro a esa trágica noche de carnaval. "Uno se había disfrazado de gitana, yo de Carmen Miranda con mis frutas en la cabeza No hacíamos nada malo", dice como si, a pesar del tiempo transcurrido, aún hoy tuviera que justificarse.
Aquella lejana noche, un compañero del grupo planteó salir a la calle a seguir la fiesta. Una vez en ella, por el barrio de Las Colonias, se dieron cuenta de que una pareja de policías armados les estaba esperando tras ser denunciados por un vecino y el cura de la barriada. La policía sólo logró detener a uno de ellos, conocido como La Moni. A este, un artista de variedades, le exigió que delatase al resto. Y así lo hizo. "No le guardo ningún rencor porque éramos unos chiquillos y todos hubiéramos hecho lo mismo", dice Juan. Una vez todos en comisaría les obligaron a firmar un papel y a permanecer una noche en el calabozo.
Al día siguiente les reclamaron los disfraces y les exigieron, argumentando que era un mero formalismo, que se volvieran a poner los trajes para una foto y dar por zanjado el asunto. "Y lo hicimos, pero ya como unos esperpentos porque habíamos perdido las flores, las frutas, los collares de los disfraces", dice con un toque de vanidad y de humor a la vez que exclama: "¡Qué inocentes!". El trámite ya estaba completado y al grupo lo enviaron preso a la cárcel de Huelva el 28 de febrero aplicándoles la ley con la siguiente sentencia: "Cogidos en la vía pública no con el atuendo propio del sexo masculino".
El primer recuerdo de Juan al llegar a la cárcel es la manta y el latón que le dieron para la comida, "nos trataban como perros". La cárcel de Huelva se construyó durante la dictadura de Primo de Rivera y en su interior había, sobre todo, presos y delincuentes comunes. A partir de los años sesenta empieza a recibir de forma organizada presos por su condición sexual, pero será en los setenta cuando se convierta en una de las prisiones especializadas en acoger a este tipo de presos sociales.
Juan recuerda anécdotas a medida que va en busca de los espacios y sitios donde pasaban las largas horas del día: la sala de funcionarios que le tocaba ordenar y limpiar, o el patio para menores donde salían a pasear o a tomar el sol Cuenta cómo se hacían el rímel quemando el plato de latón con un cerillo y mezclando el teñido con jabón o cómo pasaban entre el resto de los presos moviendo el cuerpo y con andares como si llevarán tacón cuando tocaba el recuento.

"Recuperar la dignidad"
"Aparecían los primeros rayos y nos decíamos: niñas nos vamos a Punta [por la playa onubense de Punta Umbría]; nos quitábamos las camisas, para provocar y para tomar el sol". Y, por primera vez, con este recuerdo se ríe abiertamente. "Llegamos a una conclusión: nos han metidos por mariconas así que a mariconear", dice con especial orgullo por haber sido capaces de enfrentarse al mismo régimen que les prohibía, incluso, vivir entre rejas su orientación sexual.
El presidente de la Asociación de Expresos Sociales, Antoni Ruíz, insiste en la importancia de recordar este episodio negro y reciente de la historia de España porque supone "recuperar la dignidad", a la vez que sirve para que "la sociedad avance". Sólo han pasado 30 años desde que el Parlamento español despenalizó la homosexualidad en España. Juan, posiblemente, también quiere recordar para no olvidar.

domingo, 9 de noviembre de 2008

El único armario vacío de la Iglesia; Un cura expulsado por gay cree que la homofobia clerical es "el exorcismo de un diablo interior"

José Mantero, vicario de Valverde del Camino (Huelva)


El único armario vacío de la Iglesia

Un cura expulsado por gay cree que la homofobia clerical es "el exorcismo de un diablo interior"

ÁNGEL MUNÁRRIZ - Valverde del Camino (Huelva) - 08/11/2008 20:12
Una bandera republicana cuelga sobre los estantes de una abigarrada repisa donde conviven el Antiguo Testamento y el Tratado de ateología, de Michel Onfray; donde se apilan el Nuevo Testamento y El Inquisidor, de Patricio Sturlese. ¿Pero dónde diablos estamos? Bienvenidos al despacho de José Mantero, el vicario de Valverde del Camino (Huelva) que, en 2002, reventó la portada de Zero con aquel “Gracias a Dios, soy gay” que le valió la suspensión ad divinis de la Iglesia católica.
A sus 46 años, Mantero vive ajeno a su propio icono. “Las ofertas editoriales por mi historia, las desestimo. Quieren la carnaza, y yo no me vendo por nada”, explica. Incluso le da cierta pereza regresar a la polémica Iglesia-homosexualidad, avivada ahora por el Vaticano al negar a los gays el sacerdocio aunque sean castos; o por Rouco Varela, que propone celebrar un referéndum sobre el matrimonio gay, o incluso por la reina y su declarada oposición a esta forma de unión.
“La homofobia de la Iglesia es el exorcismo de un diablo interior”, resume Mantero, convencido de que la “obsesión del Vaticano” esconde en realidad “un debate creciente” en un clero que teme admitir que hay “gays castos y no castos” en su seno. ¿Pero qué debate, si manda la línea dura? “Por eso”, repone. “Porque son débiles. Igual que con la reina, que ha dicho cosas que nos dañan moralmente. Los partidos han salido en tromba a defenderla, pero no haría falta si la monarquía fuera fuerte”.
Sobre las consecuencias de su salida del armario, admite que esperaba “un lento efecto en cadena” que no se produjo. “Me llamaron varios para decirme que iban a dar el paso. Y ahí siguen, con la santa hipocresía”, cuenta. Mantero se detiene en relatar dos llamadas posteriores a su bombazo. Una, con número oculto, de un cura joven “bastante picha brava” que admiraba su gesto pero no se atrevía a imitarlo porque en la Iglesia era “feliz”. Otra, de un cura sesentón. “Qué tonto eres –me dijo–, si te hubieras callado, hubieras podido vivir toda la vida tan ricamente, como hago yo”, cuenta.
Ahora Mantero, que también colecciona y restaura plumas estilográficas antiguas, se dedica sobre todo a escribir. Tiene un grupo de trabajo sobre “profundización en el laicismo”. “Ese es ahora el tema que más me interesa”, afirma. Y colabora con las publicaciones Gay Barcelona y La Democracia. Tiene escrita una novela “nada autobiográfica, pero con algún color gay”, y prevé reunir en un libro las 331 entradas de su blog, La Casulla de San Ildefonso, cerrado desde 2006 pero que no ha eliminado “para que siga jodiendo

Catecismo inclusivo
En este blog, Mantero detalla su “catecismo inclusivo”. “Reúno supuestos argumentos bíblicos contra los homosexuales, que son equis, y a favor, que son el triple”, afirma.
¿Nadie se ha molestado en rebatirle? Aquí, Mantero pierde el entusiasmo que exhibía al hablar de su tema: “una sociedad cada vez más laica, de conquistas civiles como el matrimonio homosexual, que es un avance importante”. “Pero del tema de la Iglesia... Es que ya lo he dejado todo dicho en el blog”, repite. “Y además, como me dijo un día Inés Sabanés [portavoz de IU en la Asamblea de Madrid]: ‘¿Tú qué haces dando explicaciones?’ ¡Que las den ellos, los homófobos, no yo!”.

"Si nadie lo sabe, no es pecado"
José Mantero sostiene que el clero funciona “en base a un apotegma: si nadie lo sabe, no es pecado”. Pero no es fácil la eterna doble vida. “Yo he sentido tres veces que me llamaban maricón a la cara”, cuenta. “Uno que, dos horas después de tocarme, me insultó por la calle; otro, que me lo encontré después en un bar de ambiente y se puso de toda la gama del tecnicolor”. ¿Y el tercero? “El Papa”, responde Mantero, “con su pastoral de 1986”, Homosexualitatis problema. El que quiera entender, sugiere Mantero, que entienda.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Andrés García, víctima de la represión franquista, "Cuando venía Franco limpiaban Donostia de maleantes y me tocó por ser homosexual"

Andrés García, víctima de la represión


"Cuando venía Franco limpiaban Donostia de maleantes y me tocó por ser homosexual"

Andrés García fue detenido con 24 años en Donostia por ser homosexual. Pasó un mes y medio en la cárcel de Martutene. Hoy dará una charla junto al presidente de la Asociación de Ex Presos Sociales y también represaliado, Antonio Ruiz, en Donostia (19.00 horas en el Koldo Mitxelena)

Ruth Gabilondo Donostia.
¿Cómo fue el día de su detención?
Aunque mi familia es de Aragón, viví en Donostia entre los 18 y los 24 años, donde trabajaba en Radio San Sebastián. Tenía un gran empleo que me gustaba mucho y ocurrió un percance que pasó algo desapercibido para los medios de comunicación por la censura, es decir, de buenas a primeras acabé en la cárcel de Martutene en 1965.
A usted le arrestaron por ser homosexual. ¿Cómo ocurrió?
Vivía con mi compañero. Donostia siempre ha sido una ciudad sobria y no una de escándalo.ha tenido el folclorismo de localidades del sur. Un día recibí una llamada de la comisaría de policía de Amara. No recuerdo exactamente el motivo, pero me pedían que fuera al día siguiente hasta esas dependencias. No tenía ni idea de que algo estaba pasando.
El caso es que acudió.
Lo pensé bastante, si ir o no, coger el petate y desaparecer. Al final, como el marcharse tenía muchos problemas, decidí ir. En esos momentos tenía 24 años y una sensación de pánico terrible, porque no te enteras de nada y no sabes a qué se debe esa llamada. Pensé que si me quisieran meter en la cárcel ya habrían venido a por mí.
¿Y qué sucedió en comisaría?
Se me tomó declaración y reconocí mi homosexualidad, que en ningún momento pensé que podía tener las consecuencias que tuvo. Pasé a los sótanos, me ficharon, me pusieron un par de esposas y me metieron en un coche celular con dos policías.
Directo a la cárcel de Martutene.
Sí, allí acabé. Mientras en otras prisiones españolas había violencia, en Martutene era todo bastante civilizado y me trataron bien. Se portaron conmigo exactamente igual que con los otros detenidos. Eso sí, arrestaron a la vez a otros 20 ó 30 homosexuales, fue una verdadera redada.
¿Por qué cree que la policía realizó esa redada?
Se habló de que había habido algún abuso a un menor o una violación y, por ello, se procedió a detener a gente. Pero creo que se produjo una orden de Madrid del Ministerio de la Gobernación diciendo que se realizara una redada en Donostia. La actuación se llevó a cabo a mediados de julio, días antes de que viniera Franco a pasar las vacaciones. Quisieron limpiar la ciudad de maleantes antes de que llegara el dictador y esa vez me tocó a mí. Se limpiaba de disidentes políticos, prostitutas y, ese año, también de homosexuales.
¿Cuánto estuvo en Martutene?
Un mes y medio, porque generalmente las estancias por ser homosexual no eran muy largas. No tengo muchos recuerdos del tiempo en la prisión. Tal vez fue que quise olvidarlo, no sé si ha sido una memoria selectiva o reprimida. Lo que es cierto es que en el último año, desde que se está tratando el tema de la reparación de estas personas, que vivieron situaciones completamente injustas, he vuelto a recordar bastantes cosas. Ya he recibido mi expediente judicial y, es una sorpresa leer lo que pasaba y cómo funcionaban estas cosas.
Las violaciones o vejaciones que estaban a la orden del día en las prisiones del Estado, ¿también se producían en Martutene?
No, eso no pasaba. A cada uno nos colocaban en un ala y muy poca gente pudo compartir celda con otro preso. Normalmente estabas solo todo el día sin poder hablar con nadie. Estuve quince días totalmente incomunicado. Luego me dejaron salir al patio y ya comencé a tener contacto con otros reos. Eso era algo más divertido.
¿Qué suponía hablar de homosexualidad en 1965?
Era hablar de enfermos, de anormales, tarados mentales, era horrible, una vergüenza para la familia. Nadie salía del armario. Mi familia no vivía en Donostia, por ello podía residir con mi compañero. Había una represión muy fuerte de las autoridades y, también, religiosa.
¿Tuvo que abandonar el país?
A pesar de que el único motivo sancionador era el de la homosexualidad, tuve una condena por el tiempo que estuve en prisión de trabajos forzados. Asimismo, me impusieron una segunda medida que consistía en la expulsión de Donostia durante un año, con obligación de presentarme ante la Junta de Vigilancia del lugar en el que fuera a residir. Me fui fuera de España y regresé seis años después.
¿Cree que todavía quedan resquicios de intolerancia hacia el colectivo homosexual?
Sí, hay una homofobia tremenda y no sé cuál sería la forma más adecuada de que, en algún momento, pudiera superarse. Creo que la educación es la única manera, hay que empezar desde las escuelas para acabar con la discriminación.

miércoles, 13 de junio de 2007

ENTREVISTA> LEOPOLDO ALAS: “La tendencia de los homosexuales a invisibilizarse es atroz, y en los colegios más”

Leopoldo Alas



Entrevistamos al escritor, que pasó por el IES Duque de Rivas el pasado mayo para charlar con el alumnado en las segundas jornadas de cultura gay y lésbica que organiza el centro educativo.

De aires frágiles, que le confieren cierto aspecto de dulce enfant terrible o amable Truman Capote, Leopoldo Alas (Arnedo, La Rioja, 1962) es uno de los escritores surgidos al calor de la efervescente década de los ochenta cuya obra poética, ensayística y narrativa no esconde su condición homosexual pero la trasciende para convertirse en buena literatura de interés general. Este hombre menudo, de gran lucidez verbal, leyó poemas suyos a un centenar de estudiantes del instituto público Duque de Rivas el pasado 17 de mayo. El bardo fue uno de los protagonistas de las segundas jornadas de cultura gay y lésbica que organiza este centro educativo, pionero en la Comunidad de Madrid por crear la primera tutoría para alumnos gays y alumnas lesbianas. Entrevista: Nacho Abad Andújar / Fotografía: Juanjo del PozoDice Leopoldo Alas que no se lo pensó dos veces cuando el profesor Joaquín Álvarez, precursor de la tutoría para alumnos gay que se ha creado en el IES Duque de Rivas, le llamó para sumar su nombre al de Pedro Zerolo, Antoni Ruiz y Nathan Baidez en las jornadas. “Dije sí, porque me parece una iniciativa ejemplar, y eso que mi militancia o mi activismo gay no tienen nada que ver con los colectivos. Siempre lo he hecho desde mi soberanía individual, desde mi libertad, por mi dignidad. Y ha coincido que esa lucha personal se unía a otras luchas personales”, explica sentado a la vera de un pupitre en un aula vacía del centro escolar. El autor de algunos de los poemarios más difundidos entre el colectivo gay, pero, ya se ha dicho, con un poso artístico que lo supera (‘Los palcos’, ‘La condición y el tiempo’ o ‘La posesión del miedo’, y a punto de editarse ‘Concierto del desorden’), acaba de leer a alumnos y profesorado algunos de sus versos. Y les ha hablado con franqueza. Les ha dicho, por ejemplo: “No creo en el pecado. Suponer que nacemos con pecado es falso, es un disparate cruel. No os dejéis asustar por el miedo y sus fuerzas oscuras. El miedo es nuestro gran enemigo: nos hace dóciles, cobardes y sumisos”. Leopoldo Alas también cultiva el ensayo (‘De la acera de enfrente’, ‘Hablar desde el trapecio’ o ‘La orgía de los cultos’), los relatos, la novela y el teatro. La madrugada de los sábados se cuela en los estudios de Radio 5 para presentar su programa ‘Entiendas o no entiendas’, el primer espacio de temática gay que emite la radio pública estatal. El sobrino biznieto de Leopoldo Alas Clarín, un apunte biográfico muy reseñado por los periodistas que lo entrevistan, es, además, precursor de nuevas formas de relación afectiva, como el “sexoamiguismo”. P. ¿Qué te parece que institutos como éste pongan en marcha tutorías para alumnos gays y alumnas lesbianas: debería cundir el ejemplo? R. Habría que extender esta iniciativa, y con la participación del Ministerio de Educación, para que no fuera una cosa residual y anecdótica, para que se elaborara un proyecto serio en este sentido. Es en la escuela donde se marcan las conductas, los caminos que luego van a seguir los ciudadanos. Me parece básica la educación. La tendencia de los homosexuales a invisibilizarse es atroz, y en los colegios más, porque siempre existe el miedo a que se burlen de ti los compañeros. Es una vieja historia que para nada se ha resuelto. Y la iniciativa de Rivas me parece importantísima.P. ¿Cómo viviste tú tu condición homosexual y cómo crees que la viven ahora los adolescentes? R. Cuando yo la viví, no tenía modelos. Recuerdo que mis referentes homosexuales mayores se comportaban de una manera muy distinta, tenían interiorizada, sino la represión, al menos sí la invisibilidad. Quizá se apoyaban más en la cultura que ahora. La vieja guardia de los homosexuales eran más cultos, buscaban un refugio en la cultura que ahora quizá se ha perdido porque los homosexuales no toman la cultura como una bandera. Vivimos en una sociedad más inculta pero más informada, más comunicada en ese sentido. Pero ahora estamos mejor.P. A pesar de los avances legislativos en materia homosexual, ¿los españoles hemos asumido la diversidad sexual como una característica más de nuestra realidad social? R. No, en absoluto, queda mucho por hacer. Vamos camino de hacerlo. El hecho de que se celebren bodas en los ayuntamientos y acudan familiares como si tal cosa es síntoma de normalización. Que se celebren bodas entre homosexuales en pueblos y ciudades de España con la misma naturalidad con las que se han venido celebrando las heterosexuales, me parece ya un avance descomunal. La sociedad es receptiva y permeable a estos avances. Siempre he pensado que la mayoría social en España es progresista. Pero también hay una gran fuerza de lo contrario, de la intolerancia, de la gente que quiere sólo un modelo único. No creo que logremos convencer a la gente intolerante que sólo quiere un modelo de familia, pero, al menos, hay que contrarrestar su fuerza, y la contrarrestaremos no sólo nosotros, sino la historia, porque es evidente que ya no hay un modelo único familiar, sino que hay muchos, y es una realidad imparable. Hay mucho que andar, pero vamos avanzando.P. ¿La invisibilidad social afecta más a las lesbianas que a los homosexuales?R. Manifiestamente no, pero invisiblemente sí. Es cierto que las mujeres se han enfrentado a una doble represión, como mujeres y como homosexuales. Pero además hay un motivo añadido, cierta acomodación de las lesbianas. La invisibilidad de ellas ha sido menos alevosa. Dos mujeres viviendo juntas no suponía ningún escándalo para nadie, eran dos amigas. Dos mujeres dándose un beso parecía una cosa afectuosa. Estaban protegidas en su invisibilidad, mientras que a los homosexuales nos apedreaban, nos insultaban. La invisibilidad ha sido más cómoda para ellas y ese reflejo les lleva a prolongar esa situación porque les resulta más cómoda. Creo que hay mucho trabajo por hacer, hay un déficit de visibilidad. Ellas deben romper ese cerco que aparentemente las ha protegido en otra época, pero que, en ésta, ya no las protege y las condena a ser menos de lo que son.P. Diriges un programa radiofónico en Radio 5, ‘Entiendas o no entiendas’. ¿No echas en falta espacios con esta orientación en la parrilla de los medios públicos?R. Ha habido tentativas, pero es un tema pendiente de la radiotelevisión pública, abrirse a las minorías sexuales, y a otras minorías. Es muy importante que la gente se familiarice con la homosexualidad. Igual que hay programas de motor, cómo no va a haber programas sobre homosexualidad, cuando es una realidad que afecta a aspectos fundamentales en la vida de una persona. Tú puedes correr en coche o no, pero si eres homosexual, lo eres y punto. Mi programa de radio es pionero, es la primera vez que se ha hecho en la radio pública algo así. Llegó en un momento en que estábamos camino de aprobar la ley de matrimonios homosexuales, y había una oportunidad política, pero una oportunidad política que se ciñó al espacio radiofónico, y de Radio 5, que está muy bien, pero no deja de ser minoritario, ni siquiera es Radio 1. La temporada pasada conseguimos 100.000 oyentes. P. ¿Sigues avalando el “sexoamiguismo”? R. Es una utopía. Recuerdo que con Boris Izaguirre hacíamos siempre bromas sobre eso, que era impensable, impensable que ocurriera porque impensable no lo es porque, de hecho, lo pensé, lo pensamos, y lo hablamos a menudo. P. ¿Y lo practicas?R. Lo intento, pero suele fracasar. Los amigos, aunque haya un momento sexual, terminan siendo amigos. En el amor y en el sexo, que van directamente encauzados, curiosamente la amistad sólo existe cuando existe el amor. Cuando rompen las parejas es como si nunca se hubieran conocido, y eso ocurre porque no hay sexoamiguismo, porque sólo hay sexo o amiguismo. Si uniéramos las dos cosas, cuando una pareja rompe, me da igual que sea heterosexual u homosexual, quedaría la amistad, la intimidad que ha habido, cuando normalmente desaparece como si no hubiera existido nada eso. A mí eso me preocupa. Me gustaría un mundo en el que verdaderamente los amigos tuvieran sexo entre sí, de una manera lúdica y festiva. Yo creo que estamos atados a la vieja idea de la pareja y del amor, que la heredamos de los cátaros, esa idea de la sumisión al amado o la amada. Deberíamos liberarnos e ir hacia una idea más moderna del amor y el sexo. Y creo que vamos hacia ella, queramos o no, aunque yo desde luego sí quiero. Creo que la idea misma de la pareja es alevosa, ha sustituido a la familia como instrumento de consumo. Todo lo venden a la pareja: los coches, los electrodomésticos, los viajes. La publicidad está impregnada de pareja. Enseguida tienes que tener pareja. La pareja es el instrumento de dominación actual. Yo creo que hay que romper con esa idea. Tú puedes tener pareja, pero verdaderamente hay que darse cuenta que tiene un lado bonito, pero tiene un lado también terrible. A través de ella nos tienen cogidos por los huevos.P. En 2002, Luis Antonio de Villena publica su ‘Antología de la poesía gay y lésbica’, en la que tú apareces. ¿Se puede hablar de una poesía homosexual o son calificativos reduccionistas? R. Sí se puede porque, de hecho, se habla. A lo mejor no es del todo preciso el calificativo en el sentido de que un homosexual o lesbiana puedan escribir poesía que sólo calificaríamos de gay o lésbica, o no. Si el escritor es homosexual, de alguna manera eso va estar ahí, pero no necesariamente, porque pueden ser poemas sociales, políticos o líricos donde lo homosexual o gay no aparece. La propia antología de Luis Antonio de Villena, que es magnífica y muy completa, escoge determinados poemas de temática gay, pero en otros casos no se podría hablar de poesía gay. Vicente Aleixandre es un ejemplo. Era homosexual, pero su poesía no es gay, es una poesía surrealista, donde el principio de realidad está bastante desdibujado por su poética. ¿Podemos decir que la poesía de Alexander es gay? No. Pero sí existe una poesía gay, pero matizando que está relacionada con una sensibilidad pero también con un sentido poético.P. ¿Y es buena esa poesía?R. La que se hace desde la militancia, que yo sepa, no ha dado grandes frutos. Pero están ‘Los sonetos del amor oscuro’, de Lorca, que son monumentales, o algunos poemas de ‘Poeta en Nueva York’. Poesía gay, se ha hecho maravillosa. Pero no conozco que se hayan hecho grandes cosas desde la conciencia del activismo gay. Sí hay poetas que son homosexuales, grandes poetas, como es el caso de José Infante, el propio Luis Antonio de Villena. Pero vuelvo a lo de antes, no sólo hacen poesía que se pueda calificar gay, aunque ellos son gays. ¿Se está haciendo una poesía gay? Sí y no. Pasa lo mismo en la narrativa, las novelas que se publican en ciertas editoriales militantes son muchas veces novelas no muy buenas. Pero habitúan a la gente con una temática, y, en ese sentido, cumplen una función social más que literaria. Pero esto también nos ha perjudicado a ciertos escritores previos al boom gay, porque se nos confunde y parece que publicamos sólo para una minoría, y no es cierto. Igual que yo leo novelas en las que los protagonistas son un hombre y una mujer, ¿por qué no han de leer los heterosexuales novelas protagonizadas por hombres o por mujeres que se aman entre sí? Es lo que hablaba antes de los modelos: no ha habido modelos en el cine, en la literatura, y ahora empieza a haberlos. En los últimos años ha habido muchos, y hay que seguir así. El heterosexual, hombre o mujer, ha de acostumbrarse a identificarse con historias de amor que son de homosexuales, con la misma normalidad con que nosotros nos identificamos al leer ‘Romeo y Julieta’.P. En uno de los poemas de tu libro por estrenar, ‘Concierto del desorden’, se dice que los hombres son “brutales”. ¿Desde dónde está escrita esa idea?R. Bueno, ese poema es una exageración emocional. Ya está escrita la incidencia del machismo en lo homosexual. El problema de la homosexualidad masculina es que está lastrada por el machismo, incluso el lesbianismo está lastrado por el machismo. Llegué a ese poema al descubrir que, por un lado, la homosexualidad y el feminismo están muy unidos, pero que a la vez hay mucha misoginia, mucho machismo y mucha homofobia dentro de la propia homosexualidad. Obvio que no considero que todos los hombres sean brutales y necios. Pero ante el horror de los asesinatos de mujeres, ante el horror del machismo que impregna incluso la propia homosexualidad, yo me decidí a escribir este poema, o me vi impelido a escribirlo, para defender los valores que se han llamado femeninos, que son mucho más amables. Cuando la gente misógina dice que vamos hacia una ginecracia, y que van a gobernar las mujeres, yo digo ‘ojalá’. Ojalá el poder pase de las manos de los hombres a las de las mujeres, porque creo que lo administrarán de otra manera. En ese sentido, cuando digo que los hombres son brutales y necios, me estoy refiriendo al machismo de una cultura que ha machacado a las mujeres y a los homosexuales, un machismo que está dentro de los propios homosexuales, una conducta interiorizada, porque hemos interiorizado la moral de nuestros verdugos, y eso me parece atroz.******El IES Duque de Rivas crea una tutoría para alumnos gays, y los expertos recomiendan generalizar el proyecto en el ámbito educativo Una idea pionera en la enseñanza madrileña El primer centro educativo madrileño que ha puesto en marcha una tutoría para alumnos gays y alumnas lesbianas es ripense, el Duque de Rivas. El profesor que la coordina se llama Joaquín Álvarez, y es precursor, además, de las jornadas de cultura gay y lésbica que el centro organiza anualmente desde el año pasado. Expertos consultados por RD defienden que este tipo de iniciativas deberían implantarse en todo el territorio español. El escritor Leopoldo Alas reclama, además, la implicación del Ministerio de Educación. “Hay que acabar con la invisibilidad social de la población homosexual. No se puede vivir en un secuestro emocional, ocultando lo que es uno, escondiéndose, con miedo al rechazo social, escolar o familiar. Y hay que empezar desde abajo, desde las estructuras sociales más universales como el ámbito educativo”, explica Joaquín Álvarez. La segunda edición de las jornadas del IES Duque de Rivas, celebradas en horario escolar, ha permitido a decenas de estudiantes escuchar a cuatro de voces muy conocidas del colectivo gay. Los pasados 16, 17 y 18 de mayo pasaron por el instituto, además de Leopoldo Alas, Pedro Zerolo (concejal socialista en el Ayuntamiento de Madrid), Antoni Ruiz y Natahn Baidez. Antoni Ruiz, presidente actual de la Asociación de Ex Presos Sociales, se pasó tres meses en la cárceles españolas en 1976 por su condición sexual. Entonces fue condenado por “peligrosidad social”. Ruiz tenía 17 años cuando ingresó en la prisión de Badajoz. En su expediente penitenciario figuraba un único delito: su homosexualidad. Nathan Avidez es un joven de 20 años que acaba de publicar ‘Vagos, maleantes y…homosexuales’, un libro en el que se estudia la represión homosexual durante el franquismo, analizando un período oscuro y dramático de la historia de España especialmente traumático para un colectivo que se vio abocado al silencio, la vergüenza y las más humillantes vejaciones, tanto por parte del poder establecido como de la propia sociedad e incuso la familia.

jueves, 5 de abril de 2007

Pisando Fuerte "entrevista a José Joaquin Alvarez, tutor glbt.


Entrevistamos a José Joaquín Álvarez, profesor de la pionera Tutoría de Orientación Sexual que se lleva a cabo en el IES Duque de Rivas.


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Pisando Fuerte: ¿Cómo y de quién surgió la idea de este innovador proyecto de las tutorías sobre orientación sexual en vuestro instituto?
Joaquín Álvarez: Surgió como respuesta a una necesidad interior de satisfacer una deuda moral que había contraído con la comunidad educativa en su conjunto, a la que le estoy muy agradecido por haberme permitido crecer, tanto desde el punto de vista humano como profesional.
Por otro lado, no podía soportar la idea del “silencio” como cómplice de tanta violencia gratuita. Como educador, me deben preocupar todos los alumnos, pero reconozco una cierta “debilidad” por aquell@s que sufren un secuestro emocional, que no se atreven a verbalizar su mundo interior, que viven en un mar de dudas, que están en riesgo de exclusión o que son más proclives al fracaso escolar.PF: ¿Cuál es el principal objetivo de estas tutorías?JA: Facilitar un desarrollo armónico de la personalidad del alumnado glbt. También combatir el sexismo y la homofobia existentes en el centro educativo y dignificar desde la cultura la causa de una minoría social, que goza hoy del amparo legal, pero que está fuertemente estigmatizada.
PF: ¿Cómo funcionan?
JA: La tutoría se dirige indistintamente a profesores y alumnos. A los primeros, se les provee de información para que puedan introducirla transversalmente en los contenidos educativos que imparten. Se cumple de este modo un mandato legislativo (artículos 14 y 27 de la Constitución y Preámbulo de la LOE)De cara a los alumnos, trabajamos de distintos modos:- En colaboración con las asociaciones “COGAM” “APOYO +” y “EL HOMBRE TRANSEXUAL”, se realizan jornadas de sensibilización educativa y se imparten talleres específicos sobre orientación sexual, de identidad de género, y de prevención de itss.- Se atiende específicamente de modo presencial, una hora a la semana, a aquellos alumnos que demandan una atención personalizada. Los que prefieren realizar consultas anónimas, son atendidos vía internet.
PF: ¿Qué número aproximado de alumnos y alumnas participan en estas tutorías?
JA: Presencialmente atendemos a tres alumnos. Vía internet nos llegan consultas de muchos lugares.
PF: Según su experiencia como docente, ¿sigue todavía la homofobia presente en las escuelas e institutos? ¿En qué se puede apreciar durante el día a día?
JA: La homofobia es una realidad en las aulas. El insulto que con mayor frecuencia se repite en cualquier centro educativo, es un epíteto bien conocido. Hay distintos tipos de homofobia: A veces se manifiesta de un modo violento, en otras ocasiones, de manera soterrada. El hecho de que se siga sin visibilizar la realidad GLBT en los institutos y colegios españoles es indicativo de que las sexualidades minoritarias siguen estando estigmatizadas.Muchos jóvenes sufren en silencio acoso por orientación sexual y no encuentran ni en el ámbito educativo ni en el ámbito familiar, apoyos para salir de esa situación. Los derechos humanos, se siguen vulnerando, aquí y ahora, en entornos que proclaman como idearios “el desarrollo integral del individuo”, con el silencio cómplice de los “compañeros” de pupitre y lo que es más grave, de responsables (?) educativos, que prefieren mirar para otro lado cada vez que se producen actos homófobos.
PF: ¿Qué otras medidas cree que podrían tomarse en los centros de estudio para conseguir la integración plena de los adolescentes lgtb y evitar su discriminación y aislamiento?
JA: Implementar adecuadamente una educación sexual, que ponga el acento no sólo en la profilaxis, sino también en la importancia de los afectos, sean del tipo que sean.Evitar la heteronormatividad y el reduccionismo coitocéntrico de la sexualidad humana.Hablar sobre diversidad afectivo-sexual en todas las etapas del currículo.Trabajar la igualdad entre hombres y mujeres.Combatir el sexismo y la homofobia.Explicar la belleza y la grandeza de la diversidad.Trabajar la Cultura de la No Violencia.Mostrar referentes positivos de homosexuales y transexuales que han contribuido con su trabajo, a lo largo de la historia de la humanidad, al desarrollo cultural y científico.Facilitar al profesorado GLBT mostrarse como tal ante los demás, con respeto exquisito hacia su hecho diferencial.Escuchar y atender al alumnado GLBT, que demanden una atención específica.Posibilitar una educación No Formal, abierta a las ONG’s que luchan contra estas lacras.Extender las actividades formativas a los progenitores del alumnado, dentro de “Escuela de Familia” facilitándoles la realización de cursos y talleres sobre resolución de conflictos con adolescentes, inteligencia emocional, y de orientación afectivo-sexual.
Enhorabuena por la iniciativa. Muchas gracias, y ¡ánimo!
Para más información: http://tutorglbt.blogspot.com/

lunes, 5 de marzo de 2007

La peligrosidad de Silvia Reyes Plata

Mujer Silvia Reyes Plata posa antes de relatar cómo ha vivido su condición de travestido.Foto:XAVIER GONZÁLEZ


REPORTAJE


La peligrosidad de Silvia Reyes Plata


Un travestido de 56 años relata su paso por la cárcel durante cinco meses y medio por su condición de "invertido" Ahora reclama que la sociedad reconozca el sufrimiento de los que fueron presos sociales.




Manos de hombre con gesto de mujer. Unas uñas largas y afiladas ponen fin a unos dedos de falanges rudas. Silvia Reyes Plata, de 56 años, se frota las manos, las entrelaza, las abre, las cierra, las muestra, en un movimiento sin fin que denota que está inquieta. No en vano aborda uno de los periodos de su vida más intensos.
"Domingo, no te quiero ver más por aquí, no te vistas más de mujer, me decía siempre el juez", explica Silvia, un travestido encarcelado en 1974 por la ley de peligrosidad social, conocida hasta el año 1970 como ley de vagos y maleantes. Aún se acuerda del nombre de aquel magistrado: Antoni Sabater.
Pero Silvia --Domingo en todos los documentos oficiales-- agotó sus vidas y --"a la séptima o la octava", dice riendo--, el juez la encarceló durante cinco meses y medio. Era la medida de seguridad para conseguir que dejara de ser un "invertido tarado disfrazado de mujer".
Silvia dice que si no se hubiera reído del mundo, se hubiera muerto de tristeza. "Fue una época muy dura", rememora, para matizar que, si pudiera hacerse una gradación, todavía lo pasaron peor los travestidos que los gays. "Nos machacaron psicológicamente", lamenta mientras acaricia su larga cabellera.
Primero ingresó en la Modelo y luego pasó por la madrileña prisión de Carabanchel para acabar en Badajoz, donde encerraban a los homosexuales de toda España para cambiarlos.
Coletazos del franquismo
Mientras relata su infierno busca consuelo. Silvia reconoce que cuando le tocó ir a prisión, en 1974, el franquismo daba ya sus últimos coletazos y que la situación que vivió no tenía parangón con la de 20 años antes. Conoce a gays que ahora tienen 70 y 80 años con marcas en su cuerpo de las palizas que recibieron en prisiones y cuartelillos. "Nadie me puso la mano encima en la cárcel", señala, para añadir que vivió la muerte de Franco entre rejas. "Pero el daño moral --dice-- también duele mucho". Todo ello le lleva a tomarse muy en serio el trabajo en la Asociación de ex Presos Sociales, presidida por Antoni Ruiz. El Gobierno les ha prometido un resarcimiento económico, pero también es importante el reconocimiento social.
Discriminación social
"Las personas que hemos pasado por esta situación nos hemos hecho muy duras", dice esta mujer, que tampoco ha querido ser "mujer completa". Silvia se ha valido de hormonas para tener pechos, pero ha renunciado a operarse. Las hormonas la sumían en una tristeza profunda, pero las aguantaba porque le compensaban sus incipientes senos y la desaparición de la barba y del pelo en el pecho.
Recuerda que cuando actuó de bailarina de estriptís en Suiza y tenía que hacer un desnudo integral usaba un esparadrapo para desplazar hacia atrás sus testículos y su pene y parecer una mujer durante segundos.
Pese a haber querido huir de ese mundo del espectáculo rayano con la prostitución, la discriminación social la abocó a las actuaciones en un bar después de rechazos en la hostelería. Las negativas, rememora, siempre iban precedidas de una pregunta. "¿Usted qué es: hombre o mujer?", recuerda, para volver a contestar como lo ha hecho toda su vida: "Soy un travestido".
Interés por los hombres
Nacida en Canarias en 1950, a los 20 años se fue a la mili para intentar curarse. "Hice la instrucción, disparé y jugué al fútbol", explica. Tras un periodo confuso y duro, asimiló que el servicio militar no funcionó y que, además de seguir pensando como mujer, cada vez le gustaban más los hombres. Con esa certeza arrancó una vida que se convirtió en una lucha diaria contra la marginación, en la que todavía sigue empeñada.

jueves, 15 de febrero de 2007

Todavia se le llenan los hojos de lágrimas al recordarlo.

Antonio Ruiz posa ante el actual MEIAC, que acoge hasta el próximo 28 de nero la exposición 'La celda Grande.
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ANTONI RUIZ PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE EX PRESOS SOCIALES

«Mi madre le pidió consejo a una monja sobre mi homosexualidad y ella me denunció»
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Antoni Ruiz estuvo preso en la cárcel de peligrosidad social de Badajoz por su condición sexual en 1976

ARACELY R. ROBUSTILLO/BADAJOZ
Todavía se le llenan los ojos de lágrimas al recordarlo. Han pasado más de 30 años desde entonces, pero en su memoria y su retina, los recuerdos desafían el paso del tiempo indelebles. El valenciano Antoni Ruiz volvió ayer al escenario de aquellos días: la cárcel de peligrosidad social de Badajoz, hoy convertida en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC), para ofrecer su testimonio en el congreso 'Represión Franquista de la Homosexualidad'.
Antoni tenía 17 años cuando ingresó en aquella prisión. En su expediente penitenciario, que ha entregado al MEIAC, figura un único delito: su homosexualidad. A día de hoy, asegura que ha recuperado la tranquilidad y la felicidad, después de la reconciliación, y afirma, alto y claro, que aquellos que un día le arrebataron la libertad nunca consiguieron que dejara de ser y sentirse libre.
-Asiste usted al congreso 'Represión Franquista de la Homosexualidad' en Badajoz, que se celebra precisamente en el lugar donde años atrás estaba la cárcel de peligrosidad social donde estuvo preso, ¿cómo se siente?.
-Esta es la tercera vez que vuelvo a esta ciudad. Me sigue poniendo nervioso estar en este edificio, son muchos recuerdos y muchas imágenes las que se me vienen a la cabeza, pero sin duda esta es la vuelta más satisfactoria. La primera vez que vine fue esposado y en un furgón de la Guardia Civil. Esta es, sin duda, muy diferente.
-Tenía usted 17 años cuando ingresó en prisión por su homosexualidad, ¿qué le pasó por la cabeza en ese momento?
-Terror y miedo ante la incertidumbre de no saber lo que te va a suceder. El único 'delito' que yo cometí fue declararme homosexual ante mi familia.
-No debía ser muy 'normal' en aquella época que un chaval menor de edad expusiera libremente su condición de homosexual...
-Quizás fue una imprudencia por mi parte, pero así lo sentía y así lo expresé, porque pensé que mi deber como hijo era ser lo más claro posible con mi madre, y así lo hice. Mi familia, lógicamente, se lo tomó muy mal, porque en aquel momento la sociedad española era muy machista y tenía muy poco conocimiento sobre la homosexualidad.
-¿Quién le denunció?-Mi madre le pidió consejo a una monja, ella fue la que me denunció ante la brigada criminal de Valencia. La religión católica en España ha tenido, y tiene, por desgracia, mucho que ver con la represión.
-¿Qué pasó después?
-Estuve tres días en los calabozos de la futura central de policía de Valencia, después me trasladaron a la prisión modelo de la misma ciudad y más tarde a la de Carabanchel.Cuando finalmente llegué hasta Badajoz, había transcurrido un mes. Pasé pánico, rodeado de todos aquellos presos que sí habían cometido delitos, incluso de sangre. Yo nunca sentí que hubiera hecho nada para estar entre ellos.
-¿Cómo fue su llegada a Badajoz?
-Llegué a finales de marzo de 1976 y pasé aquí dos meses. Era el mínimo por ser homosexual. La condena era una decisión arbitraria de la junta de clasificación de la propia prisión y del juez. No había ni juicios, ni asistencia letrada. Las decisiones carecían de garantías procesales. Después, si consideraban que te habías rehabilitado, te soltaban, y si no, te aplicaban penas que podían ir desde tres meses más, a tres años. Sabías cuando entrabas, pero no cuando salías. Vivíamos con miedo, cuidando mucho lo que hacíamos porque cualquier incidente podía ser la causa de un parte que agravara la pena.-
¿Cuántos presos cumplían condena por esa misma causa en aquel momento en Badajoz?
-Unos 250 presos homosexuales, algunos, además de por su condición sexual, por diferentes causas.
-¿Qué delito le imputaron a usted?-La homosexualidad. Suena muy fuerte, pero ese fue el único 'delito' que yo 'cometí'.
-¿Cómo era el día a día en la cárcel?
-Vivíamos con una inconsolable sensación de tristeza, en unas condiciones muy precarias: mala alimentación, frío, chinches, piojos...Sobrevivíamos como podíamos. Nos ayudábamos los unos a los otros, los que conservábamos la cordura, porque algunos presos, que repetían condena y llevaban varios años en la cárcel, terminaron por volverse locos. Lo más importante era salir adelante.
-¿Tenían ustedes alguna 'vía de escape' que les facilitara su estancia en prisión?
-Charlábamos los unos con los otros, ese era nuestro único entretenimiento. No teníamos biblioteca, acceso a periódicos, cine o televisión. Compartíamos la sensación de frustración y de injusticia.
-¿Cumplían algún tipo de trabajo diario?-Sí. Cosíamos balones de cuero. Era nuestra reeducación y sí que nos ayudaba a que el tiempo pasara un poco más deprisa.
-Cuando se recupera la libertad, después de una vivencia como la suya, ¿cómo se enfrenta uno a la realidad?
-Cuando salíamos a la calle estábamos desterrados a más de 100 kilómetros de nuestra ciudad de origen. De manera que sufríamos la prisión y después el destierro durante un año. Posteriormente, teníamos que presentarnos ante la autoridad competente cada 15 días para nuestro control. El martirio no finalizaba con la salida de prisión.
-¿Cuánto tiempo transcurrió hasta que sintió que volvía a 'encajar' en la sociedad?
-Cuando se me acabo el destierro seguí manteniendo y defendiendo mi homosexualidad, sin importarme si aquella reafirmación podría llevar acarreada una nueva sentencia. Volví a Valencia, y me juré a mi mismo que nunca jamás lo ocultaría y así lo he mantenido. Lo cierto es que, a partir de entonces, nunca se me volvió a molestar, salvo por los consabidos antecedentes policiales y el expediente judicial, que me acompañarán de por vida.
-Mirando atrás, ¿qué le diría a los homosexuales que viven hoy libremente su sexualidad?
-Creo que contar experiencias como la mía y hacerlas públicas nos han ayudado a llegar hasta este punto en el que la situación ha cambiado bastante, para alegría de todos. Como colectivo hemos conquistado muchos derechos 'impensables'.
-¿Qué queda por conseguir?
-Además de la integración social, el único agravio que queda es compensar económicamente a todos aquellos homosexuales que por su condición sexual fueron a la cárcel, y que por esos antecedentes no han podido acceder a ciertos puestos de trabajo. Hay un diálogo abierto con Justicia sobre la cuestión de los expedientes y contamos con el apoyo de todos los grupos parlamentarios. La sociedad española ha avanzado mucho y estamos muy contentos de que así sea. Quién nos iba a decir a mí y a mis compañeros que esta prisión(el MEIAC) dónde tantas penas pasamos, se convertiría un día en un espacio de libertad y de encuentros. Hoy he vivido un día feliz aquí y lo único que siento es que muchos compañeros no estén ya entre nosotros para verlo.


miércoles, 14 de febrero de 2007

Antoni Ruiz, presidente de la Asociación Ex-Presos Sociales/ TVM.



ANTONIO RUIZ, presidente de la Asociación de Ex presos sociales /TVM.

Fecha: 31 de Enero del 2006


La Asociación de ex presos sociales, colectivo castigado por el franquismo, a punto de recibir indemnizaciones del Ejecutivo.El presidente de la asociación, Antonio Ruiz fue detenido por el régimen franquista a consecuencia de su orientación sexual. Las penas oscilaban entre los tres meses y seis años.La ley franquista de ‘Peligrosidad social’ de 1970 castigaba todas aquellas conductas humanas consideradas “anormales” o en contra de la naturaleza y que ponían en peligro la convivencia de los ciudadanos. Entre estas actitudes se perseguía a las personas que se manifestaban homosexuales, y se les metía en prisión “como medida preventiva, antes de que cometiesen algún otro delito”.

Antonio Ruiz, presidente de la asociación de ex presos sociales, su vivencia personal, en el programa ‘En Primera Línea’, y la de muchos que como él sufrieron la persecución franquista y pagaron un precio alto por su inclinación sexual.El 7 de marzo de 1976, con 17 años de edad, Antonio confesó ante su familia que era homosexual. Su madre, inmediatamente, explicó, consultó a una monja la situación en la que se encontraba su hijo. La hermana resultó ser una confidente de la policía y lo delató, entrando al poco tiempo en prisión. “No tuve derecho a defenderme, ni a un juicio justo, simplemente entrabas a la cárcel con la finalidad incoherente e inútil de rehabilitarte”.Se trataba de una normativa que afectaba principalmente a las personas de clase baja, ya que los de media-alta “entraban por una puerta y salían por otra”, asegura Antonio.Una vez en prisión, los reclusos no tenían acceso a la cultura. Sus labores diarias se limitaban a coser balones y a fabricar cajas para la industria pesquera. “En todo el tiempo que estuve recluído el único apoyo que tuve fue el de un sarcedote, el capellán de la prisión, que actuó de forma decisiva para que a los tres meses de entrar a la cárcel saliera de ella”.Sin embargo, el castigo iba más allá del simple encarcelamiento. Cuando el preso salía a la calle, declará Antonio, en primer lugar se encontraba con el rechazo laboral ya que los empresarios al solicitar el expediente de penales se encontraba con que tenía antecedentes. Asimismo, obligaban al “delincuente” a permacener a no menos de 100 kilómetros de su domicilio familiar, creando en estas personas sentimiento de desarraigo.En la actualidad, Antonio Ruiz lucha porque los españoles, y sobre todo las autoridades, no olviden la “injusticia” que tuvieron que vivir estas personas, así como exigen indemnizaciones que alivien “en cierta medida” el daño padecido.“A España le gusta mucho olvidar los errores”, afirma Antonio, quien explica que las negociaciones con el ejecutivo nacional se encuentran en un punto muy avanzado.En estos momentos, la Asociación de ex presos sociales está negociando con el Gobierno las compensaciones económicas, aunque ya “hemos conseguido las morales cuando el pasado año las fuerzas políticas reconocieron públicamente que los homosexuales encarcelados en la época del franquismo por su condición sexual habían sido víctimas inocentes, al igual que los detenidos por su orientación política”.Las compensaciones económicas indemnizarán a cerca de cien personas, ya que el resto de detendos durante la dictadura por esta causa ya han fallecido.