lunes, 7 de julio de 2014

El Orgullo Gay como negocio (bienvenidos al gaypitalismo)







Shangay Lily
Activista por los derechos del colectivo LGTB
Son muchos los años que llevo denunciando la mercantilización y monopolio del Orgullo Gay de Madrid para convertirlo en el lucrativo negocio de un pequeño grupo de empresarios constituidos desde mediados de los 90 en verdaderos oligayrcas que controlan con maneras mafiosas cada movimiento en torno a la comunidad gay y su herramienta mayor: el Orgullo. Yo lo denomino el gaypitalismo (aplicar a la comunidad gay lo peor del capitalismo explotador). Un complejo fenómeno de degradación -con alarmantes paralelismos en la izquierda- que explico y cronologizo en mi venidero libroAdiós, Chueca (Memorias del gaypitalismo: construyendo la marca gay).
Hasta su publicación, para las y los no iniciados, recomiendo leer mi columna El Orgullo ya es festejo PPopular en la que hago una somera historia del secuestro del Orgullo por estos gaympresarios y su deriva mercantilista. Por desgracia se complementa a la perfección con la que tuve que publicar unos meses más tarde para denunciar las íntimas relaciones de estos gaympresarios con el Ayuntamiento de Madrid y su homófoba alcaldesa Ana Botella, la titulé Madrid Arena: Villanueva y los gaympresarios en alusión a la oscura relación del entonces vicealcalde Villanueva con todos estos gaympresarios que el luctuoso suceso desveló. En ese artículo se documenta la relación de Kike Sarasola con Gallardón, de Juan Pedro Tudela con Ana Botella, de Pedro Serrano con un empresario cercano al PP que le regaló el inmenso poder de conceder la "Q" de calidad a los negocios de la noche madrileña... todos ellos, junto al cabecilla, mi exsocio Alfonso Llopart —que en una sucia estratagema en la que se asoció con Pedro Zerolo me robó la revista que lleva mi nombre—, son los gestores empresariales del Orgullo Gay a través de AEGAL (Asociación de Empresas y Profesionales para Gays y Lesbianas de Madrid), la principal de las tres patas, junto a las asociaciones FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) y COGAM (Colectivo Gay de Madrid), de la gestión de MADO, el ente que rige todo el Orgullo Gay de Madrid. Y podéis acabar el atracón de una historia muy compleja leyendo mi artículo para el Orgullo del año pasado titulado MADO: Orgullo Gaypitalista. O enteraros de todas las cifras que se recaudan y quién las recauda en el magnífico artículo de investigación de Diagonal titulado PSOE y PP apuestan por un Orgullo empresarial. Incluso podéis disfrutar de un colorido diagrama con el quién es quién del gaypitalismo que el grupo  #OrgulloEsProtesta montó el año pasado.

Toda esta trama de espabilados ha permitido convertir la más importante herramienta política de la comunidad LGTB, lograda a partir de las revueltas de Stonewall en 1969, en una verdadera orgía de puertas giratorias que entrega lo público en manos privadas. Y es que, en esencia, eso es elgaypitalismo: la privatización de un colectivo y su lucha para convertirlos en un negocio desideologizado, patriarcal y heterocentrado que beneficia a una élite de empresarios.
Cada vez es más evidente que los empresarios que están enriqueciéndose gracias a estas puertas giratorias, o sea: AEGAL, tienen esclavizadas a las dos asociaciones  que codirigen el Orgullo: FELGTB y COGAM. Esta voluntaria esclavitud viene de la relación empresarial de Pedro Zerolo, entonces omnipotente presidente de la FELGTB y estrella ascendente del PSOE, con Alfonso Llopart en la revista Shangay, cuyos intereses empresariales defendió y favoreció Zerolo creando el precedente y rutina de mezclar intereses privados con instituciones públicas a las que habría que presuponer imparcialidad. Gracias a esa privilegiada relación, Llopart, su socio en el Shangay tea Dance Pedro Serrano y otros gaympresarios que se unirían después al festín, como Kike Sarasola o Juan Pedro Tudela, disfrutaron de un monopolio y poder infranqueables en la comunidad y la explotación comercial del Orgullo. Irónicamente, unos años más tarde Zerolo se convertiría en una molestia por su empeño en privilegiar al PSOE y estosoligayrcas se acercarían a una figura más oscura y conveniente: el poderoso Miguél Ángel Villanueva, entonces Delegado del Área de Gobierno de Economía de Madrid y después vicealcalde hasta el luctuoso suceso del Madrid Arena. A partir de ese momento Zerolo cayó en desgracia y se separó de los oligayrcas (o más bien estos le dieron la patada).
Esa disociación con el aspecto revindicativo que tanta legitimidad y poder le había facilitado a estos gaympresarios, se convirtió en verdadera guerra. Un violento enfrentamiento que acabaría con la petición de Alfonso Llopart en repetidos editoriales de la revista Shangay de que las asociaciones FELGTB y COGAM fueran expulsadas de la organización del Orgullo Gay de Madrid. En uno de esos delirantes editoriales afirmaba que "Si eres de los que me leen habitualmente sabrás que mis relaciones personales con las asociaciones LGTB nunca han sido muy afables" (sorprendente afirmación de quien fue socio de Zerolo en la revista Shangay y beneficiario de su presidencia de la FELGTB y antes COGAM). Pero mucho más escandalosa es su aseveración unos párrafos más delante despreciando el papel de las asociaciones en la Marcha del Orgullo: "Es increíble que sigan monopolizándola como propia cuando está demostrado que no sería lo que es si no fuera por los empresarios que empezamos a apoyarla hace casi veinte años (la primera carroza fue la de Shangay allá por 1996)". El insultante editorial acaba con un alucinado "Desde ya apuesto por adoptar el modelo de Barcelona, en el que la manifestación y la marcha festiva están separadas y tienen lugar incluso en días distintos".
Pues a pesar de esta insultante agresión a las asociaciones LGTB, este año Alfonso Llopart es el coordinador y gestor de todos los escenarios y actuaciones que se hacen durante el Orgullo Gay. ¿Cómo es posible que FELGTB y COGAM permitan este chulerío, desprecio y explotación empresarial de una herramienta política y de todo el colectivo?
Este año la espiral se ha retorcido un poco más si es posible. Y en la gestión y presencia de Conchita Wurst tenemos un perfecto ejemplo de esas puertas giratorias que entran por las asociaciones y la comunidad LGTB y salen por un evento privado que enriquece a un empresario: la ganadora de Eurovisión llegó para dar el pregón oficial del Orgullo y acabó promocionando el Shangay Pride, un festival privado en el estadio Vicente Calderón que ha montado, oh sorpresa, Alfonso Llopart.
De hecho, los periodistas que han intentado entrevistar a la popular drag queen se han encontrado con un muro infranqueable: Conchita Wurst sólo ha permitido ser preguntada en un evento con un llamativo photocall del festival privado que había que sacar obligatoriamente para poder acceder unos minutos a la carismática drag austríaca. Se da la coincidencia de que los managers de Conchita en España son DyP Comunicación, la agencia que lleva la prensa del Shangay Pride. Los responsables de la Wurst no tuvieron pudor alguno en exigir a los periodistas presentes en la rueda de prensa en el Hotel ME que mencionasen el festival privado. La relación entre el pregón, las asociaciones LGTB, la comunidad, el orgullo y el evento privado que beneficia exclusivamente al empresario Llopart es evidente. Repito la pregunta: ¿Por qué consienten e incluso alientan FELGTB y COGAM esta utilización de una lucha histórica en beneficio de unos empresarios que promocionan a artistas que nada tienen que ver con la comunidad LGTB salvo su etiqueta de "divas gays"?
Con esta complicidad, las asociaciones se convierten en responsables de esta corrupción de la lucha LGTB. En lugar de utilizar la cita para hablar de las mil discriminaciones y agresiones que seguimos sufriendo en colegios, vías públicas, empleos y espacios públicos, se insiste en valorar la valía de esta cita por sus beneficios económicos (los tan cacareados, por AEGAL, 100 millones de euros). Beneficios que, por cierto, nunca se aclara a quién van. Desde luego, y esto declaran ellas mismas, no a las asociaciones FELGTB y COGAM.
¿Es el Orgullo un negocio para ganar dinero o una herramienta para ganar dignidad? Por culpa de estos gaympresarios, cada vez es más lo primero y, por desgracia, cada vez menos lo segundo: una herramienta que las locazas, bolleras y trans de Stonewall nos regalaron para dignificar la diferencia. ¡Vivan los tangas, la pluma, las musculocas, las bolleras camioneras, las trans disidentes y abajo el negocio gaypitalista! ¡Viva el Orgullo Gay!

Mayores homosexuales luchan contra la exclusión en residencias






Publicado el 6/7/2014

A pesar de las conquistas conseguidas estos años, hay un colectivo gay que sigue siendo invisible, el de los mayores. No son pocos los casos de discriminación laboral e incluso en las residencias para la tercera edad. La Fundación madrileña '26 de diciembre' lucha ahora por construir un centro para mayores LGTB, para que en su vejez no tengan que volver al armario.

Fuente:https://www.youtube.com/watch?v=X-n7nWtyUyU

domingo, 6 de julio de 2014

Cifuentes niega al Orgullo Gay el derecho de manifestación porque usa “carrozas”

La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes.






La delegada del Gobierno admite que organizadores y empresarios reclamaron que la marcha dicurriera por la Gran Vía y niega una doble vara de medir frente a celebraciones como la Copa de Europa

La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha afirmado que el desfile del Orgullo Gay no está protegido por el derech0 de manifestación porque en este apartado “no entra una manifestación con carrozas”.

“Es otra cosa…”

Cifuentes ha considerado que aunque el desfile del Orgullo Gay tiene una connotación “reivindicativa”, no “es un derecho de reunión, es otra cosa”. La delegada del Gobierno ha pedido un informe a la Abogacía del Estado sobre su competencia en este evento que, hay que recordar, lleva celebrándose en la capital durante décadas.


Organizadores y empresarios pidieron Gran Vía

En una entrevista con Europa Press, Cifuentes ha admitido que los organizadores del desfile pidieron que la marcha discurriera como lleva siendo habitual desde hace años por la Gran Vía madrileña, y que, incluso, ha recibido cartas de asociaciones de empresarios  solicitando que reconsidera su decisión de prohibir este recorrido porque esta opción es “una fuente de ingresos” para los comerciantes de esta zona.


Justifica su prohibición con la “seguridad”

Cifuentes ha vuelto a escudarse en un “informe del Ayuntamiento de Madrid”, que, según ha precisado, “alertaba de los problemas de seguridad que entraña Gran Vía porque va a reunir a más de un millón de personas. Supone que vayan a circular camiones y la Gran Vía es estrecha porque imposibilita que puedan entrar los equipos emergencia. ¿Quién asume el riesgo un trayecto con un informe negativo de Protección Civil del Ayuntamiento si allí ocurre cualquier cosa, como un incendio en una casa o un infarto y no puede entrar la ambulancia?”, se ha preguntado la política popular, al justificar su decisión de prohibir el desfile por la Gran Víaque ha sido el trayecto emblemática de esta celebración reivindicativa.


Doble vara de medir frente a otras celebraciones

La delegada del Gobierno ha negado que se aplique “una doble vara de medir” frente a otras movilizaciones por el centro de Madrid, como las celebración del Real Madrid de la Copa de Europa porque, ha dicho, “la Ley es igual para todos”. Cifuentes ha precisado que las celebraciones deportivas no entran dentro del derecho de reunión, aunque reconoce que como se producen aglomeraciones importantes de personas la Policía está presente para evitar alteraciones de orden público o delitos de robo al descuido. “Pero ese tipo de eventos que supone la utilización del espacio público corresponde regularlos a los ayuntamientos”, ha apuntado.

Más concienciación, más denuncias








Los colectivos gais sostienen que en 2013 aumentaron los casos por la proliferación de los grupos neonazis y porque cada vez se denuncia más 

Interior registró 452 agresiones homófobas el año pasado 


Hoy se celebra el día del Orgullo Gay en Madrid. Se espera que un millón de personas de toda orientación sexual acuda a este evento, en el que se reivindican los derechos de los gais, lesbianas, transexuales y bisexuales. Pero con cuidado. En las últimas semanas se han producido varias agresiones a homosexuales y no es casualidad que dos de las últimos casos se produjeran en Valencia y Almería el sábado pasado, cuando las dos ciudades celebraban su fiesta del Orgullo. 


DELITOS DEL ODIO 1.172 


Hay que denunciar. Ese es el mensaje que todas las organizaciones de homosexuales quieren transmitir a las víctimas de agresiones por insultos o violencia física. 452 personas se atrevieron en 2013. Una cifra nada desdeñable a pesar de que las asociaciones de apoyo al colectivo consideran que solo son una cuarta parte de las víctimas reales, «la punta del iceberg», aseguran desde la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). Gracias al informe sobre los delitos del odio en España -aquellos que se ejecutan contra una persona por su raza, religión, discapacidad o orientación sexual-, que ha elaborado por primera vez el Ministerio del Interior, se ha sabido que de las 1.172 denuncias que se recogieron en las comisarías en 2013, el 38,5% fueron agresiones por orientación sexual e identidad de género, el dato más alto de la estadística, por encima de los casos de racismo/xenofobia (32%) y los de discapacidad (24%). 

Este primer informe supone que se comiencen a registrar este tipo de agresiones, que se visibilice el problema y que las víctimas sepan que su caso se tendrá en cuenta. Pero al ser el primer año que se realiza, no se puede comparar con lo que ocurría anteriormente y muchas comisarías aún no contabilizan como delito de odio este tipo de denuncias, por lo que muchos casos pasan desapercibidos. «La mayoría no denuncia las agresiones, no quiere salir del armario por las consecuencias negativas que acarrea», asegura el secretario general FELGTB, Jesús Generelo. 


Impunidad 


Tras los datos del Ministerio, su organización elaboró el Informe sobre delitos de odio por orientación sexual, que demostró que el 81% de las denuncias de 2013 fueron agresiones por insultos y un 33%, por violencia física, y que los incidentes se producen encadenados en seis de cada diez ocasiones. La impunidad tras las agresiones es la mayor queja de estas organizaciones. «Dejar el coche mal aparcado suele acarrear una multa mayor que agredir a un homosexual», denuncia el presidente del Colectivo Colegas de Madrid, Paco Ramírez, quien recuerda el caso de una mujer que agredió a una pareja de lesbianas y fue condenada a pagar solo 50 euros. Asimismo, Generelo explica que hay que entender que «cuando alguien pega a un homosexual está agrediendo a todo un colectivo». 

El informe de su asociación revela que el 32% de las víctimas identificó a los agresores como grupos violentos neonazis. Así, el presidente de la Federación Andalucía por la Diversidad, Antonio Ferre, afirma que el repunte de los grupos neonazis y de extrema derecha podría ser la causa del aumento del número de agresiones, pero también que cada vez más personas denuncian sus casos, lo que se reflejará en los datos del informe del Ministerio del próximo año. Desde su asociación, piden una ley integral contra la homofobia porque las condenas contra los agresores «son irrisorias». 

Por su parte, la presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica, Ángeles Carmona, considera que luchar contra la impunidad de los agresores es el objetivo principal. La vocal del Consejo General del Poder Judicial explica que han aprobado un informe en el que piden que se amplíen las competencias de la Comisión de Igualdad para llevar el seguimiento de estos delitos. «Debemos conseguir que se visibilicen estas agresiones para concienciar a la sociedad», señala Carmona. Además, calificó de «fantástica» la idea de crear una ley integral contra la homofobia, y que se le dé a este colectivo un «tratamiento específico en el Código Penal como con la violencia de género». 

denuncias registró el Ministerio del Interior en su informe de agresiones de este tipo en 2013, el 38% por orientación sexual, el 32% por racismo y el 24% por discapacidad.

Así han cambiado las marchas del Orgullo Gay en España desde 1977







Rodrigo Carretero
La noticia sólo ocupó 34 líneas en la página 25 de La Vanguardia del 28 de junio de 1977. A la derecha de la hoja, casi escondida entre publicidad y sin foto, había media columna titulada: "4.000 homosexuales se manifestaron por las Ramblas".
Aquella manifestación, que aparentemente fue una noticia más y sin importancia, fue el germen de las marchas actuales del Orgullo Gay, que este sábado volverá a sacar a las calles de Madrid a centenares de miles de personas que celebrarán todo lo que se ha conseguido en materia LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) en estos años y reivindicarán todo lo que aún falta.
"Aquel día, el 26 de junio de 1977 -dos días antes de que se publicase la noticia-, en Barcelona había muchísimos más heterosexuales, pero muchísimos más, que homosexuales. Sorprendió que hubiera tanta gente, aunque sí esperábamos mucha porque se contaba con el apoyo de todo el tejido social, sindical y político de Barcelona", rememora Empar Pineda, activista histórica del movimiento LGTB, que salió a la calle aquel día.
En aquella época la homosexualidad todavía estaba penada legalmente. Por eso, los manifestantes pedían amnistía para todos los gays y las lesbianas que aún permanecían en las cárceles. También querían la derogación de la Ley de Peligrosidad Social, que fue usada durante los últimos años del franquismo para la represión de la homosexualidad y no fue modificada hasta 1979. De hecho, los lemas de aquella primera manifestación fueron "¡Amnistía, ya!" y "¡No somos peligrosos!".
(Sigue leyendo después del documento...)




"Gritábamos '¡No somos peligrosos!' para romper con la imagen que se daba de los gays como si tuviéramos los cuernos, el rabo y el tridente de Lucifer," recuerda Empar. La Vanguardia de aquel día informaba de que la protesta acabó con la Policía lanzando pelotas de goma para disolver a las miles de personas reunidas.
"En un momento aparecieron los grises dando palos y hubo cantidad de gente de la mani que salió corriendo a izquierda y derecha por allá por donde pudo. Hasta se refugiaron en una iglesia. Y quienes se enfrentaron a la policía de una manera muy firme fueron los transexuales, cuya presencia en la primera fila había sido puesta en cuestión por la imagen que podría dar a la marcha", asegura Empar.
"HABÍA TANTA OSCURIDAD..."
Con todo, la mecha ya había prendido y al año siguiente, 1978, 7.000 personas se concentraron en Madrid. Hubo, además, manifestaciones en Sevilla, Barcelona y Bilbao. Era la llegada definitiva a España de las marchas del Orgullo que habían comenzado en 1970 en Nueva York y Los Ángeles el 28 de junio de 1970, justo un año después de la redada policial en el pub neoyorquino Stonewall Inn -frecuentado por homosexuales y drag queens-, que desató multitudinarias manifestaciones y violentos disturbios.

Celebración del Orgullo en Nueva York en 1975


Vito Virtudes estuvo en aquella primera marcha de Madrid, que, asegura, fue "una manifestación de una actitud cívica por parte de mucha gente, hombres y mujeres, que reivindicaron durante toda su vida que se tenía que visibilizar lo que estaba ocurriendo y la discriminación que había respecto a la opción sexual que cada uno y cada una tenía".
Con todo, Vito subraya que antes de 1978 ya se habían producido protestas en Madrid, pero minoritarias. "Hubo gente antes que se dejó la vida en el camino. Quienes más se manifestaban eran grupos de mujeres feministas lesbianas. A eso hay que darle valor porque no salía en ningún sitio. Nunca se me va a olvidar que por la calle Preciados nos decían de todo menos bonitas. Nos manifestábamos todos los 28 de junio, pero íbamos 50, 60 o 70 personas sabiendo a lo que nos exponíamos".
En aquella época, rememora Vito, los homosexuales iban buscando sitios en Madrid donde reunirse "a escondidas": "Eran sitios oscuros. Recuerdo uno muy famoso que se llamaba Berlín. La primera vez que fui me asusté. Había tanta oscuridad, la gente iba a escondidas..."
"DETRÁS DE LAS VENTANAS TAMBIÉN HAY LESBIANAS"
Aquellas primeras manifestaciones de finales de los 70 dieron paso en los ochenta a marchas más minoritarias. Por ejemplo, en el 82 sólo se reunieron en Madrid 300 personas. Empar Pineda sí estaba allí.
"Era muchísima más la gente que estaba en las aceras o en los balcones mirándonos. Recuerdo que había consignas del estilo 'detrás de los balcones también hay maricones' y 'detrás de las ventanas, también hay lesbianas'. Porque era mucho mayor el número de gente que miraba, con cierto morbo, todo hay que decirlo", asegura.
¿A qué se debió esa caída de la asistencia? Jordi Petit, otro activista histórico, subraya que "los frentes de liberación gay" identificaban la "liberación gay con una revolución más o menos socialista o maxista-leninista y usaban un lenguaje politizado que la mayoría no entendía".
"Una vez conseguidos en tan pocos años unas libertades, se pasó de tener miedo a ir a un bar a poder ir a bailar. Así que los frente de liberación gay se vaciaron y se llenaron las pistas de baile", argumenta.
LA CLAVE DEL 98
Todo cambió a partir de 1995, cuando se aprobó el Código Penal, que definió la protección de la orientación sexual como un derecho. En 1996 ya salieron a la calle en Madrid más de 3.000 personas y se utilizó la primera carroza.
Pero el punto de inflexión, al menos para Petit, fue 1998: "Aparece la revista Zero, que en portada presentó fuera del armario a un militar, a un sacerdote, artistas... También llega Boris Iaguirre en España, Dana International gana Eurovisión con televoto y es el año en que el efecto de los antirretrovirales se nota tras el duro azote del Sida".
En 2005 se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo y el Orgullo se convirtió definitivamente en la gran marcha que es hoy. "El orgullo es la celebración de ser diferente, la lucha por la igualdad y nuestros derechos dentro de la diferencia, una afirmación de nuestra auténtica manera de ser, de nuestro derecho a amar, estar fuera del armario, estar en libertad, vivir sin ocultación, es activismo liberador, ese plus de autoestima que necesitamos las personas que sufrimos discriminación para ir rompiendo prejuicios", resume Boti G. Rodrigo, presidenta de la Federación estatal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales.
Pero no todos ven con buenos ojos la marcha del Orgullo tal y como se celebra ahora. "Ahora queda poquísimo de reivindicación. Los colectivos marchan con sus pancartas, pero para lo que miles de personas están esperando es para las carrozas y la fiesta que hay a la cola de la marcha. Hay un negocio muy oscuro controlado por unas pocas organizaciones", lamenta Paco Ramírez, presidente de la Federación Colegas.
LO QUE AÚN QUEDA
Boti G. Rodrigo niega la mayor y afirma que se sale a la calle "en pie de lucha". "Si no ven la parte reivindicativa es que no quieren ver nada. Quien tiene ojos para ver verá que esto es una manifestación política y una reivindicación de derechos que pone en pie a mucha ciudadanía de una forma festiva".
Porque, avisan las asociaciones, aún queda mucho trabajo por delante. "Hemos ganado la plena igualdad legal y, sin embargo, no la plena igualdad social en lo que se refiere a la homofobia. Hemos de hacernos todavía visibles para llegar a ser indiferentes", resume Jordi Petit, quien pone el fútbol como ejemplo de que aún persiste la homofobia. "Un partido se para cuando hay insultos racistas y en cambio todavía no se para ni hay sanción alguna cuando hay insultos homófobos".
En la misma dirección apunta Boti G. Rodrigo, quien subraya que la discriminación pervive "en todas sus formas". Afirma que se está dejando de trabajar activamente en la prevención del VIH, que existe discriminación laboral, que los transexuales siguen estando "fuertemente estigmatizados y discriminados". Además, insiste, "las aulas no son un lugar seguro porque los jóvenes LGTB sufren acoso que en demasiados casos les está llevando al suicidio".
Empar Pineda señala el que, a su juicio, es el gran problema en este sentido: "Los poderes públicos no se han tomado nunca en serio la educación. Es decir, lo importante que es la presencia en el currículum escolar de asignaturas que planteen abiertamente la existencia de la diversidad sexual, con lo que eso tiene de enriquecedor para el conjunto de la sociedad".