domingo, 2 de febrero de 2014

Brasil se paraliza a la espera de un beso gay

Félix y Niko se besan al final de 'Amor à Vida'. / TV GLOBO








La mayor cadena de televisión del país tiene, finalmente, dos personajes del mismo sexo que se besan en una telenovela

La campaña comenzó a ganar fuerza los últimos meses, cuando Félix, el villano gay de la novela Amor à Vida, de TV Globo, se descubrió como una buena persona y, con la simpatía del público, empezó un romance con el sufrido Nico, otro personaje querido por la audiencia. Pero esta última semana, la expectación alcanzó niveles altísimos. De las ancianas en gimnasia acuática a los internautas, solo se hablaba de una cosa: el posible beso gay entre los dos personajes. Voces de la calle y de Internet clamaban:  "¡que se besen, que se besen!".
El beso era un hito histórico. El fin de un tabú en la principal cadena de televisión del país. Creadora de las grandes telenovelas brasileñas, que en los capítulos finales llegan a paralizar al país, TV Globo no había mostrado hasta hoy a dos personajes del mismo sexo que hicieran explícito su amor. Se casaban, tenían hijos, compartían cama. Pero nunca se besaban. Una postura polémica, si pensáramos en la colección de escenas de sexo exhibidas por las mismas historias sin ningún pudor a lo largo de todos estos años. ¿A cuántos niños, hoy treintañeros, les habrán tapado los ojos sus padres ante las caricias íntimas entre personajes de las novelas de Globo?
A lo largo de muchos años, la actitud de la emisora frustró a la comunidad LGTB. En 2005, la misma expectación creada ahora por la pareja de Niko y Félix surgió al final de la novela América. Los actores Bruno Gagliasso y Erom Cordero llegaron a grabar el beso que iba a marcar el final feliz de sus personajes. En el último capítulo, la posibilidad de romper el tabú le dio a la novela un récord de audiencia. Pero, en el momento de la verdad, la dirección cambió de idea y vetó la escena. A lo largo de la historia de las telenovelas, al menos otras tres parejas homosexuales tuvieron un desenlace similar. Una de ellas, formada por las jóvenes y bellas Paula Picarelli y Alinne Moraes enMujeres Enamoradas, llegó a intercambiar un beso rápido al final. Pero en la trama, las dos participaban de una obra de teatro en la que interpretaban justamente a una pareja heterosexual: Romeo y Julieta.
Quedó para el canal SBT, con sus novelas de menor prestigio, el papel de protagonista en este aspecto: exhibió el beso entre dos mujeres en la novela Amor y Revolución, en 2011.
Este mes, la trama de Niko y Félix creó una novela paralela en el mundo real. El primer capítulo fue la noticia de que el director, Walcyr Carrasco, había recibido permiso para grabar la escena. En seguida se supo que había sido grabada. En la tarde de este viernes, los columnistas de telenovelas confirmaron: sí, los jefes, esta vez, lo habían permitido. Pero no se sabía si pasaría de otra estrategia para aumentar la audiencia. En Twitter, el tema #BeijaFelixENiko fue de los más comentados de la noche.
Finalmente, a las 23.08, todos pegaron los ojos a la tele. Niko y Félix, que ya vivían juntos, conversaron sobre temas cotidianos en el desayuno: cuentas, problemas de familia, los hijos que los dos comparten. Se despidieron de forma seca, con un beso en el rostro. Pero fue solo un momento de suspense. El tan esperado beso tuvo lugar. Ni corto ni largo, pero costoso.
En 2014 Brasil, que no tiene pudor al exhibir mujeres prácticamente desnudas en la tele y  escenas de sexo heterosexual con cualquier motivo, consiguió vencer el tabú de retratar la realidad: que los gays se relacionan y se aman, como cualquier heterosexual.
Un avance -aunque tardío- en un país en el que 60.000 parejas del mismo sexo conviven, pero donde a menudo los homosexuales son atacados en las calles precisamente porque sus orientaciones sexuales no son vistas como normales. Un país que registró, solo en 2012, 338 asesinatos homofóbicos o transfóbicos, 27% más que en 2011. Y donde la bancada evangélica dificulta la aprobación de una ley que transforma la homofobia en crimen. El tabú se rompió en la televisión. La pregunta es, ahora, cuándo pasará lo mismo en las calles.