martes, 19 de noviembre de 2013

La Iglesia, contra el colectivo LGTB integrado en el Partido LIBRE de Honduras










Desde el año 2009, 115 personas gays, lesbianas o transexuales han sido asesinados en el país. Los pastores evangélicos consideran que este colectivo es "enemigo de Dios" y hacen un llamamiento al votante para no darles su apoyo por "inmorales".

19/11/2013 - Marcos Fernández En un país como Honduras, donde un 80% de la población es cristiana y hasta un 90% se declara creyente ser gay, lesbiana o transexual es más que un 'problema' si se hace público. Más aún si la persona en cuestión decide dedicarse a la política en un círculo extremadamente conservador donde todos los candidatos de cualquier corte ideológico rechazan el aborto y, por supuesto, el matrimonio homosexual.
Este es el escenario en el que se mueven día a día los activistas LGTB integrados en el partido LIBRE que, por primera vez, salen a las calles, participan en los mitines y piden despenalizar y denunciar los acosos, agresiones y asesinatos de personas homosexuales. Y es que, en Honduras, desde 2009 han muerto 115 personas pertenecientes a este colectivo con la complicidad del silencio de las autoridades políticas, judiciales y policiales.
El contexto homofóbico en el que la comunidad LGTB intenta cambiar la mentalidad de la sociedad hondureña choca con la Iglesia, que cuenta con un peso enorme en el país hasta el punto de que en las campañas electorales importa más el nombre de Dios que las promesas y compromisos adquiridos con los votantes. En ningún sitio mejor que aquí se hace doctrina de Dios desde el púlpito político.
Uno de los mayores representantes de este sentimiento homofóbico es el pastor de la iglesia evangélica Ministerio Manantial, Roy Santos, quien aprovecha la oportunidad de aparecer en los medios de comunicación para confesar a la nación que el mismo Dios le revela quien debe o no gobernar en función de "los planes malévolos" para con Honduras.
Dicho de otro modo, la política se hace desde las iglesias hondureñas insitiendo a los fieles que es Dios quien, casualmente, siempre atisba las victorias electorales de los dos principales partidos que se alternan en la suerte de bipartidismo nacional aleccionando de este modo el voto hacia el oficialista Partido Nacional y el Partido Liberal. Para la Iglesia de este país centroamericano, el gobierno de ambos partidos asegura que su doctrina cale en la población. Así, consiguen mantener arrinconado al movimiento LGTB y cualquier posibilidad de dar visibilidad a este colectivo y a sus denuncias.
Unos y otros pastores conducen el voto hacia la fe contrario a la apuesta política del partido LIBRE, de Xiomara Castro, en cabeza en las encuestas y en cuyas listas se integran gays, lesbianas y transexuales que participan en la campaña electoral. El pastor Reyes, más moderado que Santos, arremete continuamente contra "los enemigos de Dios", que hacen política desde la formación LIBRE y que temen su poder. Y no es para menos, porque hace tan solo unos días, Victoria Gómez, educadora transexual que aspiraba a ocupar cargos en las primarias del partido LIBRE, fue asaltada y golpeada. No fue casualidad. Reyes es capaz de amedrentar e inducir a crímenes de odio que llevan a Honduras a esta fuerte homofobia.
Tanto los políticos de LIBRE como la principal organización hondureña en defensa de los derechos LGTB, APUVIMEH, han denunciado los intentos de este pastor evangélico, Evelio Reyes, para alejar de la política nacional a "candidatos inmorales e incapaces". Habla de homosexuales, gays y lesbianas, que no pueden recibir moralmente el voto de los electores hondureños porque no siguen "el modelo de Dios".
Las elecciones del 24 de noviembre determinarán si Honduras rompe finalmente con su pasado bipartidista contaminado del extremismo de un cierto sector de la Iglesia o si, por el contrario, da continuidad a los partidos tradicionales, Nacional y Liberal, controlados por el ala más reaccionario de los evangélicos. Tras el golpe de estado de 2009, en el que cayó Zelaya, su mujer tomaría la revancha si se cumple las encuestas que dan a Castro un 29% de intención de votos por delante de su más directo rival, el nacionalista Hernández con un 26% del sufragio popular. Los liberales se quedarían en tercera posición con un 15%.