viernes, 22 de noviembre de 2013

El Vaticano muestra su apoyo a la 'Manif pour tous' contra el matrimonio igualitario en Francia







Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio, aplaude la resistencia de ciertos sectores de la sociedad gala a la medida estrella del presidente socialista, François Hollande.


22/11/2013 - Marcos Fernández De poco ha servido la declaración de buenas intenciones del Papa Francisco para acercarse a colectivos como el homosexual. Uno de sus cardenales más próximos, el presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, Stanislaw Rylko, ha salido en defensa de los franceses que rechazan el matrimonio igualitario y que así lo han demostrado conprotestas y manifestaciones en las calles de las principales ciudades galas a lo largo del último año.
Rylko se mostraba a favor de que continúen las movilizaciones en Francia contra "el matrimonio para todos", en su intervención durante el 26º Coloquio Nacional de Juristas Católicos que se celebró los días 16 y 17 de noviembre. Además, este encuentro coincidió con el primer aniversario de la polémica ley Taubira, como se bautizó a la norma que aprobó el matrimonio igualitario.
En las protestas callejeras se han llegado a reunir hasta 150.000 personas en distintas convocatorias durante la primavera y el pasado verano. Casi todos los manifestantes pertenecían a la oposición de derechas, también a la ultraderechista 'Frente Nacional' y a la Iglesia Católica.
Por lo que respecta a Rylko, este recordó hace varios días la importancia del "compromiso de los laicos con la vida público y el futuro de la Ciudad". Asimismo, destacaba "una presencia visible y eficaz de los cristianos" en la vida pública, y citando los "frutos tangibles" en la sociedad francesa de las grandes manifestaciones a favor del matrimonio que han contado con una fuerte participación de católicos". De hecho, el cardenal Rylko anima a los cristianos a "ir contracorriente" y a "tener el coraje de salir de las sacristías" para hacerse escuchar.
En este sentido, llegó a denunciar ante el público "la cristianofobia y el fundamentalismo laicista de las democracias occidentales, así como la expansión de la tolerancia negativa que elimina todos los símbolos religiosos para no importunar a los no creyentes o a los demás creyentes".