sábado, 23 de mayo de 2026

Antoni Ruiz i Saiz, nacido 5 de junio de 1958 y puesto en libertad 5 de junio de 1976

 



Medio siglo de resistencia y dignidad

Cincuenta años se dicen pronto, pero pesan toda una vida. Medio siglo ha pasado desde que las leyes represoras intentaron apagar las vidas de miles de personas por el simple hecho de amar o sentir de forma diferente. Hoy, la memoria de aquellos muros, del miedo y de la injusticia sigue viva, no para lamerse las heridas, sino para recordar el precio que se pagó por la libertad de la que hoy disfrutamos.
Antoni, actual presidente de la Asociación de Ex-Presos Sociales, encarna esa memoria viva. Su juventud estuvo marcada por la persecución de un sistema que etiquetaba la diversidad como peligrosidad social. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que la verdadera peligrosidad radicaba en la intolerancia del Estado. Tras décadas de silencio obligado, su voz sigue siendo un faro imprescindible para el colectivo LGTBIQ+.
El deber de recordar
La memoria histórica no es mirar al pasado con nostalgia; es un acto de justicia y de defensa del presente. Antoni nos recuerda cada día que los derechos no se heredan, se defienden. En un contexto global donde los discursos de odio vuelven a ganar terreno, recordar nuestro pasado es el mejor escudo contra la regresión.
La Asociación de Ex-Presos Sociales mantiene el compromiso firme de:
  • Reivindicar la figura de quienes sufrieron prisión, tortura y ostracismo.
  • Educar a las nuevas generaciones sobre la historia del activismo LGTBIQ+.
  • Exigir la reparación integral y el reconocimiento institucional de las víctimas.
  • Vigilar que las libertades conquistadas no den un solo paso atrás.
El futuro se construye con memoria
La lucha de Antoni y de tantos otros compañeros y compañeras abrió las puertas de un futuro que parecía imposible. Hoy, con el orgullo de haber resistido y la responsabilidad de liderar, seguimos en pie. Medio siglo de libertad es un hito, pero la meta final es un mundo donde nadie tenga que luchar para que su existencia sea respetada.
Gracias, Antoni, por seguir alzando la voz. Por los que estuvieron, por los que estamos y por los que vendrán. La lucha continúa.

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