miércoles, 11 de febrero de 2015

La pareja gay que denunció una brutal agresión en una playa es imputada por exhibicionismo

Ricardo y Luis de Frutos posan con la denuncia que presentaron.






La juez imputa también a ambos por un supuesto delito de lesiones a los agresores

"Nosotros ni les tocamos", dicen asombrados Ricardo y Luis de Frutos, de 68 y 54 años

El matrimonio formado por Ricardo y Luis de Frutos, de 68 y 54 años, acudió hace unos días "muy ilusionado" a la llamada del Juzgado de Instrucción número 4, porque pensaban que la juez les iba a tomar declaración, por fin, de la "brutal" agresión de la que fueron víctimas el pasado verano por parte de un joven al grito de "ni un paso más maricones", cuando paseaban desnudos por la playa almeriense de Torregarcía.
Por eso quedaron estupefactos cuando una funcionaria les informó de que no, no les habían llamado para declarar sobre la agresión homófoba, sino porque habían sido imputados por un delito de exhibicionismo...¿Qué tienen que decir al respecto?, les preguntó. "Nos miramos asombrados, y acertamos a responder que sobre esa acusación no teníamos nada que decir, porque en ningún caso fuimos exhibicionistas. Pero sí aprovechamos para declarar a la funcionaria que nos pegaron una paliza", dice Ricardo de Frutos, ex jefe de producción de Canal Plus en el área de cine. Y para colmo, la juez también les imputa de un delito de lesiones, al igual que al presunto agresor. "¡Pero si nosotros ni le tocamos!", exclama indignado.
La sorpresa de ambos es compartida por su abogado, Salvador Benítez, quien ha recurrido el auto de la juez María del Mar Cruz Moreno que les imputa y que a su entender "clama al cielo" y les estigmatiza aún más. El letrado, que aunque dice respetar su decisión, no alcanza a entender la imputación, en primer lugar porque el presunto agresor ni siquiera presentó una denuncia, ni parte de lesiones -algo que sí aportó la pareja-, ni acusó de exhibicionismo a sus defendidos. Y por supuesto, piensa que en ningún caso puede acusarse de un delito de exhibicionismo a dos personas que caminan desnudas por una playa, pues para ello "no sólo se requiere que exista un desnudo en presencia de menores, sino que además se realice una conducta con connotaciones sexuales, cosa que en el presente caso no ocurre ya que Luis y Ricardo eran simplemente dos personas que paseaban por la playa sin otra intención distinta que la de tomar el sol" . De ahí a que practicar nudismo pueda suponer, a su juicio, una multa administrativa, y eso en el caso de que exista una ordenanza municipal que lo prohíba, que según dice ni siquiera es el caso.
Luis y Ricardo de Frutos dicen sentirse ahora totalmente desamparados por una justicia a la que han acudido en busca de ayuda y que les ha respondido con una "terrible bofetada". "No me extraña que la gente no denuncie, porque esta decisión de la juez es otra agresión que mancilla otra vez nuestro honor, porque nos dice directamente a la cara que somos unos sinvergüenzas. Esto es elcolmo de los colmos", continúa Ricardo, quien reconoce que la pareja lo está pasando realmente mal con este inesperado rumbo que ha tomado su denuncia. ¿Quién nos puede proteger ahora, qué tenemos que hacer, ir contra la juez, contra el sistema judicial?, se pregunta.
Su abogado ha planteado en su recurso a la juez que apure la instrucción sobre la agresión, ya que hasta el momento ni siquiera ha citado a declarar a testigos que pueden ser claves para "esclarecer al máximo lo ocurrido practicando todas aquellas pruebas que sean necesarias para determinar no solo los hechos y personas responsables sino también las circunstancias de dicha agresión, que fue de evidente naturaleza "homófoba" y discriminatoria a la orientación sexual de las víctimas".
Pero la pareja sigue dispuesta a llegar hasta el final. "Si es necesario recurriremos a un tribunal de derechos humanos europeo, porque consideramos que es un deber cívico hacerlo, y porque no se puede permitir que la Justicia actúe de esta manera tan arbitraria", proclama De Frutos, quien dice estar convencido de que la imputación "es una manera de intentar disuadirnos". "La juez parece querer decirnos que dejemos de dar el coñazo y hacer ruido, para que la próxima vez nos lo pensemos mejor", se lamenta.