viernes, 11 de abril de 2014

Las mujeres no presentan denuncias falsas y los homosexuales no se matan









Curiosas conclusiones sobre la “violencia de género” en la comparecencia de la presidenta de la Audiencia Provincial de Navarra en el Parlamento

La presidenta de la Audiencia Provincial de Navarra, Esther Erice, compareció el miércoles en el Parlamento de Navarra ante la comisión de Políticas Sociales, a petición del PPN, para informar en general sobre la actividad del Observatorio Contra la Violencia Doméstica y de Género y, particularmente, la elevada tasa de retirada de denuncias en Navarra.
Respecto a la elevada tasa de retirada de denuncias, la compareciente zanjó inmediatamente el asunto declarando que “no sabemos qué significa ese dato de la retirada de denuncias” y ni siquiera si el dato es bueno o malo.
Tal vez por ello las declaraciones de la compareciente que más han llamado la atención han sido las de que las denuncias falsas por violencia de género son un mito o que no se ha producido nunca una muerte en parejas homosexuales.
Esa extraña inquietud que a menudo nos lleva a cuestionarnos algunos titulares nos ha empujado a tratar de contrastar esta información, siendo estos los resultados.
En cuanto uno busca en Google cualquier cosa sobre denuncias falsas, inmediatamente queda abrumado por un aluvión de resultados cubriendo de críticas a Toni Cantó por haber osado siquiera hablar el año pasado de la existencia de denuncias falsas. El diputado de UPYD escribió en Twitter que “La mayor parte de las denuncias por violencia de género son falsas”, desencadenando un auténtico escándalo. Desde diversos ámbitos se le recordó al diputado que el número de denuncias falsas por violencia de género fueron en 2012 el 0,01% del total, según la Memoria de la Fiscalía General del Estado y los datos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial. Toni Cantó tuvo que pedir perdón por su afirmación.
Sin embargo, si alguien acude a la web del Consejo General del Poder Judicial y busca los datos y estadísticas anuales del Observatorio, lo que se encuentra es que el porcentaje de sentencias absolutorias en todo el ámbito de la “violencia de género” va desde el 25,83% en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer al 49,1% en los Juzgados de lo Penal, pasando por el 21,08% en las Audiencias Provinciales.
Seguramente hay un punto intermedio entre que sólo el 0,01% de las denuncias se puede probar que son falsas y que sólo el 49% de las denuncias en los Juzgados de lo Penal se puede probar que son ciertas.
La afirmación de que no se ha producido nunca una muerte en parejas homosexuales tampoco se sostiene.
Tal vez sí se sostenga si tomamos como referencia sólo Navarra, lo cual no tiene nada de extraño si tenemos en cuenta que, una vez más según los datos del CGPJ, en Navarra no hubo ninguna mujer muerta en 2009, ninguna mujer muerta en 2010 y un mujer muerta en 2011.
Si en cambio ascendemos al ámbito nacional, inmediatamente aparecen muertes en parejas homosexuales.
En 2011, último dato que hemos encontrado detalle en la web del CGPJ, murieron 62 mujeres y 7 hombres por violencia doméstica y de género. De los 7 hombres, 2 fueron asesinados por otro hombre.
Finalmente quedan por subrayar algunas cuestiones obvias en cuanto a la discutible terminología utilizada en todo este asunto, empezando por el concepto de violencia de género, violencia doméstica, machista, etc.
Los dos asesinados por otros hombres se da la paradoja de que no pueden ser enmarcados bajo el epígrafe de violencia de género. Por otra parte, si también entre las parejas del mismo sexo se maltratan e incluso se matan, ¿por qué estamos tan seguros de que el problema en el resto de parejas es el género?
Si una lesbiana mata a otra, ¿es violencia machista? El 99% de los atracos a bancos los llevan a cabo hombres, no obstante lo cual no se considera que se trate de violencia machista o de género.
Y por si fuera poco, el 72% de los crímenes de pareja no se producen en el domicilio. A lo mejor es que tendemos a pensar en exceso que todo problema es estructural, como si en cualquier tipo de sociedad y relaciones donde hay humanos no fuera a haber mal. En esto de la violencia contra las mujeres o contra los hombre por lo menos coincidimos en que a todos nos horroriza el hecho, más allá de su clasificación.