lunes, 17 de febrero de 2014

Ocho de cada diez rusos rechaza las relaciones homosexuales









Una encuesta realizada por una empresa demoscópica estatal rusa, VTsIOM, indica que las relaciones entre personas de un mismo sexo en el país son rechazados por ocho de cada diez ciudadanos, según ha informado este viernes la agencia estatal de noticias rusa RIA Novosti.

El 78 por ciento de los encuestados considera "inapropiadas" las relaciones lésbicas, por solo un tres por ciento que las define como algo "normal", de acuerdo con este sondeo realizado a 1.600 rusos de 42 regiones distintas citado por RIA Novosti. El 82 por ciento de los entrevistados ve "reprobables" las relaciones entre dos hombres y el dos por ciento que las considera "ordinarias".

La encuesta realizada por VTsIOM en mayo de 2012 reseña que el 38 por ciento de los rusos no sentían "emociones en particular cuando interactúan con personas homosexuales", mientras que el 45 por ciento afirmó que experimentaban "emociones negativas, agitación y estrés cuando pensaban en los homosexuales". Según RIA Novosti, "los niveles de homofobia podrían haber aumentado en los últimos años".

Un sondeo global publicado en agosto del año pasado y realizado por el Pew Research Center indicó que el 74 por ciento de los rusos encuestados no estaba de acuerdo con que la sociedad deba aceptar las relaciones entre personas del mismo sexo, por un 16 por ciento que estaba a favor de tolerarlas.

Numerosos grupos de Derechos Humanos han denunciado que el Gobierno presidido por Vladimir Putin aplica reformas contra el colectivo gay y la violación de sus derechos fundamentales. Varias manifestaciones en apoyo a los derechos de los homosexuales en algunas de las principales ciudades rusas han sido reprimidas por las fuerzas de seguridad rusas.

Los mandatarios occidentales se han negado a acudir a los actos institucionales de los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebran en la ciudad rusa de Sochi en señal de protesta por las políticas impuestas contra los homosexuales y varios deportistas han reivindicado los derechos del colectivo en competiciones anteriores a la cita olímpica.

El Gobierno ruso ha puesto en marcha exhaustivas medidas de seguridad para evitar que los JJOO puedan convertirse en objetivo de ataques terroristas, pero también para impedir que activistas y defensores de los Derechos Humanos protesten contra las políticas de Putin, quien ha negado que discrimine a los homosexuales.