sábado, 22 de febrero de 2014

La justicia argentina pide que se abra una fosa del franquismo en Guadalajara

Ascensión Mendieta posa con el cartel que ha llevado a todas las manifestaciones a favor de la memoria histórica.








La juez Servini de Cubría atiende el ruego de la hija de un fusilado en 1939

"¡Hoy siento a mi padre más cerca que nunca!", celebra Ascensión Mendieta, de 88 años

En diciembre viajó a Buenos Aires a reclamar ayuda para la exhumación



NATALIA JUNQUERA 
La juez argentina María Servini de Cubría, que instruye la única causa abierta en el mundo contra los crímenes del franquismo, ha solicitado desde Buenos Aires que se abra una fosa común en Guadalajara. La magistrada ha atendido así el ruego de Ascensión Mendieta, una anciana de 88 años que el pasado diciembre viajó a Argentina para solicitar a la justicia de aquel país ayuda para recuperar los restos de su padre, Timoteo, fusilado en 1939.
La Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina (CEAQUA) celebra el movimiento de la juez que ha decidido remitir una comisión rogatoria a las autoridades españolas para que abran la fosa donde puede yacer el padre de Ascensión, junto a otras 16 personas.  La juez solicita que se localice la fosa, ubicada en el cementerio de Guadalajara, se exhumen los restos y se practiquen las pruebas de ADN necesarias para comprobar si entre las víctimas está Timoteo.
En su exhorto "al juzgado de Guadalajara que corresponda", la juez argentina informa de que quiere estar presente en esa exhumación  por lo que pide que se le comunique con un mes de antelación la fecha de la misma y advierte que los restos recuperados en la fosa "deberá atenderse a las medidas de custodia y preservación, cumpliendo con las normas de bioseguridad para los correspondientes exámenes de extracción de ADN".
Ascensión tenía 13 años y el más pequeño de sus seis hermanos aún no había cumplido uno cuando su padre fue ejecutado tras un consejo sumarísimo en el que había sido condenado a muerte por “auxilio a la rebelión”. Le había denunciado un vecino y un militar. Era presidente de UGT en su pueblo, Sacedón, y tenía 41 años cuando lo mataron.
Con su hermana Paz, fallecida en 2012, Ascensión acudió a cuantas manifestaciones pudo para reclamar la apertura de las fosas del franquismo. "Quiero llevarme a la tumba por lo menos un hueso suyo", le explicó al juzgado que tramita la querella por los crímenes de la Guerra Civil y la dictadura.
"¡Qué alegría! ¡Hoy siento a mi padre más cerca que nunca", ha exclamado hoy Mendieta cuando su hija, Chon Vargas, le ha comunicado que la juez argentina había atendido su petición. "Para nosotras es como si nos hubiera tocado la lotería, aunque es muy impactante. Mi madre está muy, muy emocionada y enseguida ha dicho: 'Esto es por mi padre y por todos los que han sufrido lo mismo que nosotros".
La querella argentina por los crímenes del franquismo sigue avanzando. A lo largo de esta semana han declarado por videoconferencia con el juzgado de Buenos Aires desde el consulado de Madrid una decena de querellantes, entre otros, Jesús Rodríguez, víctima del expolicía franquista apodado Billy el Niño, cuya extradición reclama la juez Servini -y rechaza la fiscalía española- para interrogarle como imputado por torturas. Rodríguez relató a la justicia argentina cómo fue "detenido a tiros" en su casa, el 16 de abril de 1965, por ser de izquierdas. Tras ser interrogado en la Dirección General de Seguridad, en la madrileña puerta del Sol, por el célebre policía -"me pegaron lo normal", dice-, fue procesado por asociación ilegal y pasó dos meses en la cárcel de Carabanchel.