viernes, 21 de febrero de 2014

La homofobia crece en el mundo impulsada por leyes contra los homosexuales








Teresa Peramato Martín autora del libro -"Desigualdad por razón de orientación sexual e identidad de género. Homofobia y transfobia”, Editorial Aranzadi- analiza en este artículo algunos de los problemas relacionados con los derechos de estas personas


ANÁLISIS DE TERESA PERAMATO MARTÍN | 20/02/2014

Heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad, demisexualidad, pansexualidad, antrosexualidad, asexualidad, diferentes orientaciones que exceden de las tradicionalmente conocidas y que motivaron a lo largo de la historia, y aún en la actualidad , la discriminación social e institucional de las personas pertenecientes a estos colectivos. Su tipificación como enfermedad o causa de enfermedades, como perversión, pecado o delito, está en el origen del rechazo y la estigmatización, de la persecución y ejecución de inhumanos castigos como la muerte en la hoguera, la prisión o reclusión en campos de concentración, el confinamiento o deportación a zonas aisladas, el sometimiento a brutales y atroces tratamientos como la castración química o la electro-convulsión.

La legislación actual de algunos países -como Rusia, Nigeria y o Uganda- nos está retrotrayendo a tiempos en los que funcionaban tribunales especiales para perseguir a los “desviados/as” en los que los derechos de los acusados eran pisoteados sin clemencia. No hablemos de los derechos más progresistas, tradicionalmente vulnerados, como son el de contraer matrimonio, el de adopción, el de acceder a las técnicas de reproducción asistida, al ejército o al deporte, que han sufrido un freno cuando no un retroceso importante en muchos países.

Sí hablamos del delicado y controvertido tema referido al acceso de los homosexuales y transexuales a las diferentes técnicas de reproducción asistida (inseminación artificial, fecundación in vitro, recepción de óvulos de la pareja, y la maternidad subrogada o por sustitución), a las que, desde un punto de vista puramente científico, podría acceder cualquier persona con independencia de su orientación sexual o identidad de género, hemos de tener en cuenta que están permitidas para homosexuales o transexuales en muy pocos países del mundo. Sin embargo, ello no impide que los nacionales de los Estados en los que se prohíbe, se trasladen a aquellos en los que si les está permitido y así cumplir con su deseo de tener descendencia. Más tarde, se enfrentarán en sus países de origen a problemas jurídicos, relacionados con la determinación de la filiación y que, en ocasiones, provocan que sus hijos o hijas, queden en una situación de desprotección, llegando, en algunas ocasiones, a ser considerados apátridas.

No menos complejidad, no sólo jurídica, producirá la realidad derivada de la aplicación de técnicas como la recepción de óvulos por la pareja o la novedosa de “transferencia del eje materno”, también denominada “fecundación in vitro a tres padres”, en la que podrían coexistir madres biológicas y gestantes , e incluso ambas, la gestante y su pareja ser madres biológicas, por la aportación genética de cada una de ellas a la procreación .

Transexualidad, intersexualidad, travestismo, movimiento drag, términos diferentes para realidades diversas: identidades de género, síndromes o conductas que también son causa de discriminación.

El acceso real a tratamientos hormonales o quirúrgicos para cambiar de sexo; la posibilidad de rectificar la mención del sexo en los registros públicos; el acceso a técnicas de reproducción asistida por los transexuales que conserven sus órganos sexuales internos o que hayan crio-conservado sus gametos, son cuestiones en las que hay que profundizar desde la óptica del respeto a la diversidad y de la solidaridad que implica allanar obstáculos para que estas personas y sus hijos alcancen el status social y jurídico que les permita vivir con dignidad y ser felices.
Teresa Peramato Martín, Fiscalía de Violencia contra la Mujer