miércoles, 22 de enero de 2014

Las «perlas» dedicadas por Putin a los homosexuales

ABC.ES
Vladimir Putin, en una imágen de archivo de 2008









Con los Juegos de invierno de Sochi cada vez más cerca, el presidente ruso intenta dar la impresión de que en su país no se persigue a los gays, aunque sus plabras afirman todo lo contrario.

El Kremlin espera que los Juegos Olímpicos de invierno, que se inician el 7 de febrero en la ciudad de Sochi, en el Mar Negro, sean una muestra de la cara moderna de Rusia. Una imagen que contrasta con algunas declaraciones, leyes y actuaciones del presidente ruso, Vladimir Putin, respecto a los homosexuales, y que ha llevado a generar malestar en Occidente y entre colectivos de activistas de Derechos Humanos al prohibir lo que calificó como «la promoción de la homosexualidad entre los menores».
Con la fecha de los Juegos cada vez más cerca, Putin ha intentado salir al paso de las denuncias de homofobia que llegan desdeorganizaciones internacionales con declaraciones no menos sorprendentes o polémicas, como las realizadas el pasado lunes, y en las que afirmaba textualmente que ««Rusia quiere a Elton John aunque sea gay».
Previamente, y tras defender una ley sobre la prohibición de «propaganda homosexual», Putin se defendía asegurando también textualmente: «No prohibimos nada, no perseguimos a nadie», al tiempo que aseguraba que algunos estados de Estados Unidos sí tienen leyes que prevén una responsabilidad penal para las relaciones sexuales entre homosexuales. «Nosotros no tenemos nada de eso, la gente puede sentirse libre y en paz, pero por favor dejen a los niños en paz», aseguraba el mandatario ruso.
Putin, afirmaba el pasado domingo que la ley «no ofende a nadie», añadiendo que «las personas con orientación sexual no tradicionalno pueden sentir que son de segunda categoría, ya que no son discriminados profesionalmente».
Intentando evitar el boicot a los Juegos por estas leyes, el presidente ruso ofreció este fin de semana garantías a atletas y aficionados gaysque quieran acudir a los Juegos Olímpicos de invierno en Sochi, pero defendió su ley contra propaganda gay y sostuvo que «Rusia necesita limpiarse' de homosexualidad si quiere aumentar su tasa de natalidad».
El crecimiento de la población es vital para el crecimiento de Rusia «y todo lo que se interponga en ese camino debe ser eliminado», dijo, usando un término generalmente reservado para operaciones militares.
Pese a esas «no prohibiciones» mencionadas por Putin, las marchas yactividades del orgullo gay son regularmente prohibidas en Rusia y el verano pasado el más alto tribunal de Moscú prohibió los desfiles del orgullo gay en la capital durante los próximos 100 años.
Y no es Putin el único político «antigay». Un diputado afín a esta corriente es Vitaly Milonov, que se ha convertido en la cara del movimiento en contra de los homosexuales en Rusia. Fue este parlamentario quien llevó la iniciativa en la campaña contra Madonnapor llevar a cabo «promoción de propaganda homosexual» en un concierto en San Petersburgo, donde se pronunció a favor de los derechos homosexuales. Milonov llegó a afirmar que «La homosexualidad es una enfermedad. Debe ser tratado como un diente que duele».
La homosexualidad era castigada como un crimen en la Unión Soviética, que se derrumbó en 1991. Fue descriminalizada en Rusia en 1993, aunque las nuevas leyes vuelven a limitar los derechos y libertades de los homosexuales, que en ocasiones son perseguidos y torturados mientras las autoridades «miran hacia otro lado» o bien promulgan, según las organizaciones en defensa de los Derechos Humanos.