sábado, 28 de junio de 2014

Homenajean a las protagonistas de un boda homosexual en 1901

Homenaje a Elisa y Marcela






El Bosque de las Mujeres del Parque de San Diego ha recordado la historia de ambas, Marcela Gracias Ibea, hija de un capitán del Ejército, y Elisa Sánchez Loriga, que tuvo que adoptar el nombre de Mario e inventarse una biografía como hombre para ser bautizada y posteriormente poder casarse


Diversos colectivos se han reunido hoy en A Coruña para homenajear a las protagonistas de una boda homosexual en 1901 que son "referentes" en la lucha y un "ejemplo de convicción, compromiso, valentía y amor".

El Bosque de las Mujeres del Parque de San Diego, donde está el árbol dedicado a Elisa y Marcela, ha visto hoy un curioso homenaje con el secretario de Xuventudes Socialistas de Galicia, Aitor Bouza, el coordinador LGTB de Sete Cores, Fito Ferreiro, y una representante de la Federación Española LGTB.

Junto al árbol se ha puesto la bandera LGTB y se ha leído un manifiesto de dos personas que, según ha explicado Bouza en declaraciones a EFE, son "un referente" por todo lo que lucharon en su momento.

Allí se ha recordado la historia de ambas, Marcela Gracias Ibea, hija de un capitán del Ejército, y Elisa Sánchez Loriga, que tuvo que adoptar el nombre de Mario e inventarse una biografía como hombre para ser bautizada y posteriormente poder casarse.

Ambas se conocieron mientras estudiaban para ser maestras, con una "amistad que pronto dio un paso hacia una relación más intensa e íntima", algo que los padres de Marcela intentaron evitar mandándola a Madrid.

Una acabó en Vimianzo y la otra en Coristanco, pero en 1889 Elisa recorría decenas de kilómetros para dormir con Marcela hasta que en 1901 Elisa decidió, finalmente, cambiar su nombre para casarse, algo que lograron sin que el párroco se diese cuenta.

Pronto los vecinos condenaron ese "matrimonio sin hombre" y la pareja fue portada de varios periódicos, lo que provocó su excomunión y una orden de busca y captura, cuando "empezó su calvario".

No conseguían trabajo y recibían muchas burlas, fueron a Vigo, después a Oporto, donde fueron juzgadas y liberadas, y acabaron en Argentina, donde intentaron empezar de cero haciéndose pasar por familiares.

De nuevo, el caso se destapó en Sudamérica y se "perdió la pista de estas tenaces amantes" hasta que en 1909 la prensa mexicana anunció que "Elisa se había suicidado".

El matrimonio continúa en el archivo diocesano, aún válido, en el que es "el primer matrimonio homosexual del que se tiene constancia registral en España".

"Esta es la historia de dos mujeres que se atrevieron a desafiar las reglas sociales, morales y religiosas del tiempo que les tocó vivir. Las protagonistas son un ejemplo de convicción, compromiso y valentía pero, sobre todo, de profundo amor", concluye el manifiesto.